Un futuro energético más limpio: el auge de las centrales hidroeléctricas reversibles en España

Las centrales hidroeléctricas reversibles, especialmente las de bombeo, están emergiendo como una solución clave para estabilizar el sistema eléctrico y facilitar la transición hacia fuentes de energía más limpias.

La central hidroeléctrica de La Muela. / Iberdrola.
La central hidroeléctrica de La Muela. / Iberdrola.

España está viviendo una revolución renovable. Un cambio que se enfrenta a un desafío: la necesidad de un elemento estabilizador. Los domingos, en particular, han sido testigos de un derroche significativo de energía, ya que la producción de energía limpia supera la demanda en las horas centrales del día. La clave para equilibrar este sistema radica en el almacenamiento de energía, y las centrales hidroeléctricas reversibles, conocidas como “bombeos”, están listas para desempeñar un papel esencial en esta transición.

Aunque las baterías físicas son la solución a largo plazo, es necesario un enfoque puente para superar los desafíos económicos y tecnológicos. En este contexto, las centrales hidroeléctricas reversibles utilizan agua para almacenar y generar electricidad. Su funcionamiento es simple: dos embalses conectados por un salto de agua que se eleva durante las horas de energía más barata y se libera (generando electricidad) en momentos de alta demanda y precios. Este sistema beneficia a todos los involucrados: los propietarios de las centrales obtienen ganancias mediante el arbitraje de precios, los generadores de energía renovable pueden vender a precios más estables y se reducen las emisiones al disminuir la necesidad de generación de energía fósil en las horas pico.

El Gobierno reconoce la importancia del almacenamiento de energía a través de centrales hidroeléctricas reversibles en su borrador del Plan Nacional de Energía y Clima (PNIEC), que busca avanzar hacia un sistema eléctrico basado en energías renovables y reducir la dependencia de combustibles fósiles.

Miriam Bueno, subdirectora general de Prospectiva, Estrategia y Normativa en Energía del Ministerio para la Transición Ecológica, destaca que a medida que España aumenta la participación de energías renovables en su sistema eléctrico, el almacenamiento desempeña un papel crucial para proporcionar flexibilidad. Entre las diversas tecnologías, el bombeo hidroeléctrico es esencial como forma de almacenamiento a largo plazo, incluso estacional, debido a su madurez tecnológica y experiencia en su operación.

Proyectos en fase inicial y en desarrollo

En la actualidad, España cuenta con 6.400 megavatios (MW) de capacidad de bombeo, de los cuales 3.300 son de bombeo puro y 3.100 de bombeo mixto. El Gobierno tiene en consideración alrededor de 40 proyectos en fase inicial de tramitación, que podrían agregar otros 15.000 MW de potencia. Además, hay cinco proyectos más avanzados en desarrollo, sumando 2.484 MW de potencia. El objetivo general de almacenamiento del Gobierno es alcanzar 22.000 MW para fines de esta década, abarcando tanto el bombeo como la energía termosolar y las baterías.

La presidenta de la patronal eléctrica Aelec, (Iberdrola, Endesa y EDP), Marina Serrano, subraya la importancia de todas las formas de almacenamiento y la necesidad de avanzar en el desarrollo normativo del bombeo hidroeléctrico. Con el vasto potencial de bombeo en España, que se estima en al menos 10.000 MW en los próximos 20 años, se pueden lograr importantes avances en la transición a una energía más limpia.

Iberdrola, titular de la mayor central de bombeo de Europa en España, La Muela, y una de las empresas involucradas en proyectos avanzados, respalda la estimación de 10.000 MW y calcula que la inversión necesaria sería de alrededor de 8.000 millones de euros. Esta inversión podría, a su vez, impulsar otras inversiones en energías renovables por valor de 10.000 millones de euros, evitando la canibalización de precios en las horas de mayor producción de energía limpia.

Sin embargo, este camino no está exento de desafíos. La construcción de estas grandes obras de ingeniería es costosa y compleja, lo que requiere planes a largo plazo. Mientras que los bombeos que comiencen ahora estarán operativos para finales de la década, existe incertidumbre sobre el costo de las baterías en ese momento. Esto plantea un riesgo, ya que las baterías podrían competir con ellos en el futuro y reducir sus ingresos. Por lo tanto, es esencial establecer un marco normativo que garantice la rentabilidad de los proyectos y facilite la inversión en esta prometedora tecnología. @mundiario

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