Los bancos de Wall Street esperan con ansias el inicio de la era Trump

Bank of America.
Bank of America.

El parqué de Nueva York es de los pocos lugares donde se espera con ansias el inicio de la nueva administración de Washington por sus promesas fiscales y de infraestructura.

Los bancos de Wall Street esperan con ansias el inicio de la era Trump

El alza de los tipos es sin duda uno de los grandes alicientes para la inauguración de la temporada de resultados en Wall Street. Pero el parqué tiene otro gran motivo para frotarse las manos y viene de un hombre que se ha convertido en un caudal elemental para ellos: Donald Trump. El presidente electo de Estados Unidos ha prometido altas inversiones en infraestructura a partir del 20 de enero, fecha en que asumirá su nuevo cargo. Con el panorama político despejado, JPMorgan Chase y Bank of America cerraron a lo grande un ejercicio anual que iniciaron caminando en arenas movedizas.

El beneficio del Morgan Chase se disparó hasta 24.370 millones de dólares al término del 2016, número idéntico al del año anterior con todo y la subida del 24% de su ganancia neta. Tomando los datos de ambos años, su cifra de negocio apuntó un 95.670 millones de dólares, 2% más que en el 2014.

En el banco número uno del gigante estadounidense reconocen el impacto que sufrió la economía global durante los 12 meses anteriores, considerando temas tan serios como las elecciones estadounidenses. Jamie Dimon, jefe del banco, ha apostado sus esperanzas en el proceder de la nueva administración del Ejecutivo Federal del empresario republicano. “Habrá oportunidades si se adoptan decisiones racionales que incentiven el crecimiento y el empleo”, avisó.

El futuro mandatario de Estados Unidos ha preparado un delicado equipo de asesores privados para su administración. Dimon es precisamente uno de ellos, pero advierte que la situación inmediata no invita a la euforia. El consejero delegado del gran banco de la Bolsa neoyorquina queda a la espera de un auténtico crecimiento económico, algo que según su criterio traerá más beneficios a su empresa y clientes que una mejora en las condiciones legales.

Del otro lado, el Bank of America escribió en números verdes una mejora del 13% en el beneficio del ejercicio pasado, traducido en términos monetarios a los 17.900 millones de dólares. Al igual que su competidor, la precipitación de acontecimientos a final de año jugó un papel importante en esta mejora, que se alzó en nada menos que 4.700 millones de dólares, que en porcentajes es de un 43%. Sus ingresos, sin embargo, se asemejan a los del Morgan Chase, con tan solo un 1%, que equivale en billetes a 83.700 millones.

Pero en los despachos del Bank of America los resultados cayeron como una gran noticia. La institución que encabeza Brian Moynihan da más préstamos al tiempo que sus costos operativos disminuyen notablemente. Moynihan se muestra más ansioso que Dimon y espera que la Reserva Federal suba los tipos, maniobra que mejoraría los márgenes y catalizaría un nuevo crecimiento.

Préstamos al alza

A día de hoy, los préstamos se están disparando con la opción de hasta tres subidas de un cuarto de punto en este 2017 que dejarían el valor monetario del dinero en un 1.25%. El porcentaje de cualquier forma no es para nada grande y probablemente requiera varios meses antes de que las consecuencias empiecen a ser notables para las estadísticas bancarias. Los últimos meses trajeron consigo una importante subida en el negocio de la renta fija.

Pero no todos los integrantes del sector bancario reportaron réditos tras los acontecimientos del cierre del ejercicio anterior. El cuarto banco del podio estadounidense, el Wells Fargo, pagó con sus números por el escándalo de las cuentas falsas, una situación que llevó a su consejero delegado a la guillotina. La institución vio un desplome del 4% de su beneficio el año pasado, el equivalente a 21.900 millones de dólares. Sus ingresos se quedaron en los 88.300 millones de dólares.

Unida a la vuelta a la normalidad de las políticas monetarias, la agenda económica de Donald Trump es revoloteada por los principales bancos del país. Analistas y expertos tienen entre los ojos al nuevo presidente y hay muchos que no anticipan conclusiones antes de que siquiera inicie su mandto.

La Bolsa de Nueva York fue de los pocos lugares en donde se celebró el triunfo del rubicundo promotor inmobiliario. Sus ambiciosos planes para el ámbito fiscal y su promesa de invertir fuertemente en infraestructuras dilataron las pupilas del parqué. Muestra de ello es el Dow Jones, que llega a los 20.000 puntos, un número histórico que se alzó tras las elecciones en un 9%. Gran parte de ello es gracias al Goldman Sachs y los integrantes la industria bancaria en su conjunto subieron en un 20%.

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