Argentina se propone pagar pero quiere hacerlo de manera justa

Cristina Fernández en Mercosur.
Cristina Fernández en Mercosur.

El Gobierno de Argentina reafirma una vez más su voluntad de dar pago al 100 % de sus acreedores pero en forma justa, equitativa, legal y sustentable. Así lo indicó su presidenta en Mercosur.

Argentina se propone pagar pero quiere hacerlo de manera justa

El Gobierno de Argentina reafirma una vez más su voluntad de dar pago al 100 % de sus acreedores pero en forma justa, equitativa, legal y sustentable. Así lo indicó su presidenta en un discurso en Mercosur.

Esta situación de la agresión hacía la Argentina por parte de los fondos buitres podría vivirse como una cuestión de la Argentina y un grupo de acreedores, holdouts, que quedaron afuera del canje de deuda que hiciéramos en el 2005 y en el 2010, y que alcanzó (en 2001 déjenme recordar que no era nuestro gobierno, pero obviamente hay una continuidad del Estado) en un 7,6 % que no ingresó en ninguno de los dos canjes. Habían ingresado a ambos canjes el 92,4 % del total de los acreedores de la República Argentina.

En el año 2005, Argentina venía pagando religiosa y rigurosamente cada uno de los vencimientos, más de 190.000 millones de dólares, con una salvedad: que lo estamos haciendo sin acceder al mercado de capitales. O sea, Argentina ha pagado esos 190.000 millones de dólares con recursos propios, producto de un modelo de crecimiento con inclusión social, que permitió con saldo de balanza comercial hacer frente a sus compromisos. No recurrimos a nuevos endeudamientos, a lo que era la bicicleta financiera para saldar nuestras deudas del 2005 a la fecha. Esto nos llevó a que la ratio de deuda argentina sea una de las más bajas del mundo. Argentina, hoy, en moneda extranjera, debe a tenedores privados solamente el 8 %de su Producto Interno Bruto. PBI que, por cierto, es infinitamente superior al Producto Bruto Interno que tenía mi país cuando Néstor Kirchner accedió a la Presidencia el 25 de mayo del año 2003.

También saldó la deuda con el Fondo Monetario Internacional, que nos dio autonomía para que nuestro país pudiera decidir las políticas económicas y comerciales que llevábamos adelante, y que fue también parte del círculo virtuoso que nos permitió crecer. Por si todo fuera poco, en el día de ayer, la Argentina pagó 650 millones de dólares, que es la primera cuota del arreglo, del acuerdo con el cual llegamos al Club de París, una deuda que comenzó a originarse en nuestro país en 1956, yo tenía 3 años y el ministro de Economía no había nacido. Este ministro de Economía, en París, con más de veintipico de ministros de Economía de los distintos países de Europa y con un representante de ellos llegó a un acuerdo donde la primera obligación para el año 2014 era, precisamente, una cuota de 650 millones de dólares que fue abonada en el día de ayer. Con lo cual también comenzamos a saldar esa deuda que databa de 1956, que pasó no sé qué cantidad de presidentes y muchos más ministros de Economía que nunca la pudieron solucionar.

Todo esto se ha hecho, además, con la incorporación de millones de argentinos que estaban bajo la línea de pobreza o indigencia, allá por el año 2003, 54 de pobreza, 27 de indigencia, con una cobertura previsional que es la más alta de América latina, con los salarios también más altos de América latina, con la generación de puestos de trabajo de más de 6 millones, con la reindustrialización del país.

Y además, con la sorpresa, tal vez eso tenga algo que ver, del descubrimiento que se ha efectuado en los últimos tiempos de que Argentina es la segunda reserva a nivel mundial de gas shale, de gas no convencional, y la cuarta en petróleo del mundo. Lo cual nos convierte en un país para que en el corto plazo llegaremos al autoabastecimiento de energía. En un país que, como todos ustedes saben, es el octavo en superficie del planeta, con una superficie, además, habitable, y prácticamente rentable económicamente desde el Norte hasta el Sur y desde la Cordillera hasta el mar.

Surge entonces esta verdadera agresión por parte de los fondos especulativos cuando el día 30, que nosotros depositamos en el Banco de Nueva York, que era el fiduciario de la deuda reestructurada argentina, de ambas deudas, un juez decide, no les digo embargar porque no embargó los fondos, tampoco lo retuvo bajo ninguna figura legal, o sea, no hay una figura legal jurídica. Ustedes saben sin ser abogados que para que alguien retenga fondos de terceros tiene que haber una figura legal o embargo o hago algo con los fondos, bueno, los fondos están inmovilizados sin que nadie decida sobre ellos y sin que se puedan llevar a sus legítimos dueños que son los tenedores de bonos reestructurados en los años 2005 y 2010.

Yo creo que lo que intentan decirnos, y agitar el default, no tiene sentido. Default es cuando uno no paga y la Argentina ha pagado. También intentan, desde afuera y desde adentro, asustarnos con que si no hacemos lo que nos dicen ellos que tenemos que hacer, se van a venir las 10 plagas de Egipto. Bueno, miren, las 10 plagas de Egipto ya las vivimos en el año 2001 cuando, precisamente, otro gobierno hizo exactamente lo que le dictaban desde afuera.

Y creemos que también hay responsabilidad desde afuera. Porque si Argentina se endeudó por encima de sus posibilidades, con un régimen de convertibilidad durante la década neoliberal de los años 90, tomando dinero prestado a tasas que no existían en ninguna parte del mundo, del 13, del 14 por ciento, ¿dónde estaba el gran auditor global, que es el Fondo Monetario Internacional, luego del Tratado de Bretton Wood, para decir que esto no sucediera? Porque así como dicen y recorren los países del mundo diciendo “no se pueden pagar tantas pensiones, no se puede pagar tanto salario, no se puede pagar tanta jubilación, no se puede hacer tal cosa porque…”, porque no recorren el mundo también cuando los países se endeudan diciendo “no, señor, usted no puede tomar esa deuda porque no tiene capacidad de repago para hacerse cargo de esa deuda”. Porque esta fue la verdadera finalidad de la constitución del Fondo Monetario Internacional en 1946 luego de la Segunda Guerra Mundial.

Hay que leer la carta del Fondo Monetario completa como también completa la carta de la Organización de Naciones Unidas como también completa la carta de la Organización de Estados Americanos, OEA, para ver las obligaciones y los derechos que cada uno de los Estados miembros tienen. Parece ser que algunos leen únicamente la parte de los derechos y se olvidan de las obligaciones propias y leen las obligaciones de los otros pero no leen los derechos que tienen los otros.

Creo que este no es un caso, entonces, solo de la República Argentina. Se está intentando impedir que los legítimos dueños de los recursos que la Argentina deposita y que va a seguir pagando, tengan en su poder esos recursos, con, además, resoluciones sumamente contradictorias por parte del juez. Y esto no lo digo yo, esto me ha tocado leerlo en la columna de, por ejemplo, el New York Times.

Es muy triste muchas veces como Presidenta de un país, tener que leer en un periódico extranjero y no en un periódico nacional, las críticas o las observaciones, porque ni siquiera eran críticas, era simplemente la descripción que un cronista periodístico, había observado sobre la conducta del juez durante la audiencia, diciendo que no alcanzaba a entender el juez sobre las cosas que estaban sucediendo.

Y los invito a ustedes a leer la versión taquigráfica donde, no solamente parece ser que no se entiende, sino lo que es peor aún, que no se es juez. Porque, ¿qué idea tenemos todos acerca de un juez? De alguien que es imparcial entre dos partes y es neutral frente a las partes y decide de acuerdo a Derecho. Esto no es lo que está sucediendo, a punto tal que autorizó a un banco a pagar, a un banco norteamericano, al Citi Bank, no así al Euroclear, al Eurobank o al Banco de Nueva York, luego lo desautorizó a pagar pero ya el banco había efectivizado el pago y ahora en el día de ayer, volvió a autorizarlo a pagar pero solamente por esta vez.

¿Cómo se llama el proceso jurídico donde un juez autoriza a pagar a unos sí y a otros no? Una de las claves del Derecho occidental, o por lo menos así lo hemos escuchado permanentemente, es que ante igual situación, igual Derecho y tratamiento igualitario entre las partes y entre los demandantes cuando las situaciones son exactamente iguales. Esto no sucede y fue lo que permitió escribir a un columnista del New York Times, son palabras de él, que decisiones y actuaciones de esta naturaleza ponen en duda o desprestigian, no me acuerdo el término exacto que utilizó, el sistema legal estadounidense.

Por eso, la Argentina reafirma una vez más, no solamente su voluntad, sino su convicción, su decisión y sus acciones que van a estar encaminadas cada una de ellas a dar pago al 100 % de sus acreedores pero en forma justa, equitativa, legal y sustentable. Porque va de suyo que un 1 por ciento, que es el que está demandando, un 1 por ciento que compró bonos cuando ya estaban defaulteados, cuando ya se había efectivizado inclusive el canje en el año 2005, compró bonos por 48 millones de dólares y obtuvo una sentencia de 1.600 millones dólares, con una ganancia de 1.680 por ciento en dólares, frente a los derechos del 92,4 por ciento de los tenedores de buena fe, algo central en el Derecho Internacional, en las relaciones internacionales, de quienes ingresaron a los canjes.

Lo cuento con tanto detalle porque es necesario entender que esto no afecta, entonces, solamente a la Argentina, sino que afecta al sistema global financiero internacional. Con un agravante: en cada uno de los prospectos o contratos que firmamos con cada uno de los 92,4 por ciento de los acreedores de los canjes de los años 2005 y 2010, figura la cláusula denominada Rufo.

Estaba diciéndole a un amigo mío, medio en broma medio en serio, que al próximo perro macho que tenga, le voy a poner “Rufo”, porque me gusta el nombre.

Pero, ¿qué esto de la cláusula Rufo? Los incentivos, que son normales en todo proceso de reestructuración de deuda soberana, de incluir en cada uno de los prospectos que todos los que entren en ese primer canje van a tener mejores condiciones que otros que ingresen con posterioridad, porque es el incentivo para que ingrese mayor cantidad de gente pero, además, porque hace a la justicia y a la buena fe. Bueno, cada uno de esos prospectos, tiene esta cláusula Rufo que impide legalmente a la Argentina pagarle a los que no entraron al canje 2005-2010, más de lo que le paga a los tenedores de buena fe.

Esta cláusula ha sido ignorada también olímpicamente por el juez. Pero no puede ser ignorada por los argentinos, primero, porque fue un contrato que pasó por la SEC, el organismo de mayor regulación y mayor control en materia de bonos y acciones que es el organismo de control y regulatorio nada menos ni nada más que la Bolsa de Nueva York. O sea, no solamente hemos pasado en ley americana, sino también que hemos pasado por la SEC y esta cláusula no fue observada y se notificó por parte de la SEC la totalidad del prospecto.

Pero también tenemos ley argentina que nos impide, ustedes saben que en mi país por la Constitución de la Nación la competencia originaria y excluyente para decidir en materia de deuda externa es el Congreso de la Nación. Cada una de las reestructuraciones que hemos hecho han sido facultades delegadas por el Congreso de la Nación y hemos remitido al Congreso de la Nación los acuerdos para su aprobación. Y hoy está abierto nuevamente el canje para ofrecerle a ese 7,6 por ciento que no ingresó al canje que ingrese al canje.

Si ese 7,6 ingresara hoy al canje, tendría una tasa de retorno de casi el 300 por ciento en dólares. No estamos negándole ni pidiendo que nadie nos regale nada, simplemente queremos, definitivamente, terminar con esto, que no fue culpa nuestra que no ingresaran al canje, porque hubo rondas y negociaciones del año 2002, 2003 en adelante, prácticamente por todo el mundo. En el último canje, en el 2010, ingresaron bonistas italianos, que no habían ingresado, sobre todo pequeños ahorristas, al primer canje; también japoneses, alemanes que no habían ingresado.

Porque muchos bancos europeos, que tenían posiciones en bonos argentinos de la época del neoliberalismo, como sabían que estaba próximo al default del año 2001, los ofrecieron a sus pequeños ahorristas, llámese jubilados y otras yerbas, que fueron, digamos, seducidos, yo les diría otra palabra, para que invirtieran en lo que ya eran bonos que los bancos sabían de antemano que iban a ser defaulteados. Esta es la breve historia de la deuda externa argentina.

Y justo ahora, cuando Argentina está totalmente -prácticamente- desendeudada, donde Argentina tiene la certeza del autoabastecimiento energético no más allá del 2017, 2018, 2019 es precisamente que intentan, como contaba y para finalizar, por lo menos con un poco de poesía latinoamericana, colombiana para ser más exacta, con el cuento de “La cándida Eréndira y su abuela desalmada”, de García Márquez. No sé si todos conocen el cuento, pero era un maravilloso cuento donde la nieta era prostituida por su abuela para pagar una deuda que siempre se multiplicaba y, entonces, cada vez era obligada a prostituirse más para pagar esa deuda que nunca acababa.

García Márquez, no está más físicamente entre nosotros, pero nos ha legado su maravillosa literatura, quiso reflejar en ese cuento de “La cándida Eréndira y su abuela desalmada”, lo que fue el drama de la deuda externa y la falta de crecimiento de los países de la América del Sur.

Bueno, quiero decirles que soy abuela, pero soy abuela de Néstor Iván Kirchner y no de la cándida Eréndira.

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