La advertencia de Powell: los riesgos de oferta en un mundo de aranceles e incertidumbre
En un discurso pronunciado recientemente en una conferencia sobre política monetaria en Washington, Jerome Powell planteó una inquietud que va más allá de las decisiones inmediatas de tipos de interés. Según el presidente de la Reserva Federal, Estados Unidos podría estar entrando en una etapa caracterizada por "shocks de oferta" más frecuentes y persistentes, lo que representa un desafío complejo tanto para el crecimiento económico como para la eficacia de la política monetaria.
Los "shocks de oferta" son variaciones inesperadas en la disponibilidad de bienes y servicios que afectan la producción y los precios en la economía. Estos pueden ser negativos, como un aumento en los costes de insumos, o positivos, que incrementan la producción y reducen precios, lo que impacta en la inflación y el crecimiento económico.
Estas declaraciones llegan justo después de que la Fed decidiera mantener estable el tipo de interés de referencia en un rango del 4,25 % al 4,50 %. Si bien esta decisión puede parecer conservadora en medio de la actual incertidumbre económica, la advertencia de Powell sugiere que los factores estructurales que afectan a la economía —en particular, las perturbaciones en las cadenas de suministro— requieren atención sostenida y posiblemente una reevaluación del marco de política económica actual.
Powell reconoció que las condiciones actuales difieren notablemente de las que definieron la estrategia monetaria de la Fed en 2020. En ese entonces, los tipos de interés estaban en mínimos históricos y la inflación parecía estar bajo control. Hoy, sin embargo, los tipos a largo plazo son significativamente más altos, impulsados en gran parte por los aumentos en las tasas reales, es decir, los tipos de interés ajustados por inflación.
Esta nueva realidad, advierte, no solo complica las decisiones sobre tipos de interés, sino que también puede aumentar la volatilidad inflacionaria, especialmente si los shocks de oferta se vuelven una constante. Ya durante la última década se vivió una relativa estabilidad entre la crisis financiera de 2008 y la pandemia de 2020. Pero ese periodo, advierte el banquero central, podría no repetirse.
Aranceles y cadenas de suministro: una relación tensa
Uno de los catalizadores principales de los recientes shocks de oferta ha sido la política arancelaria implementada desde la Administración del presidente Donald Trump. Estas medidas, que incluyen tarifas sobre productos chinos y de otros países, han introducido incertidumbre en los flujos comerciales internacionales y han alterado profundamente las cadenas globales de suministro.
Datos de la empresa de gestión logística Flexport reflejan una caída de hasta el 60 % en las reservas de contenedores desde China hacia EE UU después de un repunte previo a la aplicación de nuevos aranceles. Este patrón de “importaciones adelantadas” seguido por una desaceleración repentina en el comercio es un síntoma claro del impacto que tienen las medidas proteccionistas sobre la planificación y la disponibilidad de inventarios.
Estas alteraciones afectan no solo a las empresas importadoras, sino también a los consumidores y al mercado laboral, al generar cuellos de botella, aumentos de precios y reducción de márgenes para los negocios locales. Todo ello dificulta la tarea de la Reserva Federal, que debe responder a una inflación que no necesariamente obedece al consumo interno, sino a limitaciones externas.
El problema, como lo planteó Powell, es que los bancos centrales están diseñados principalmente para responder a variaciones en la demanda agregada, no a interrupciones en la oferta. En este sentido, el aumento de shocks de suministro pone en evidencia las limitaciones de los instrumentos tradicionales, como el ajuste de tipos de interés. Subir los tipos para contener la inflación derivada de un problema de oferta puede terminar enfriando aún más la economía sin resolver la causa subyacente del aumento de precios.
Además, el presidente de la Fed destacó que las decisiones estratégicas no pueden desentenderse del entorno geopolítico y comercial. A pesar de los anuncios recientes de acuerdos con el Reino Unido, China e incluso la posibilidad de una eliminación de aranceles con la India —según declaraciones de Trump en un evento empresarial en Qatar—, la incertidumbre sobre el futuro de las políticas arancelarias sigue siendo alta.
A medida que se acerca la próxima reunión de la Fed en junio, el foco no estará solo en si se mantiene o se modifica la tasa de interés, sino también en cómo la institución valora los riesgos estructurales que amenazan con redefinir la economía estadounidense a mediano plazo.
Las palabras de Powell no deben leerse como un alarmismo, sino como una señal de prudencia institucional. En un mundo donde los shocks de oferta pueden ser más persistentes y donde las decisiones políticas externas, como los aranceles, alteran la estabilidad económica interna, el papel de la Reserva Federal se torna aún más delicado. El reto será doble: preservar la estabilidad de precios sin sofocar una economía que ya acusa signos de estrés estructural. @mundiario