Empresas españolas de energía eólica están en Noruega por culpa de la burocracia de su país

Parque eólico. / Iberdrola
Parque eólico / Iberdrola
El pez espada puede llegar a 4,5 metros y 500 kg, se reproduce a partir de los 1,5 m, y 40 kg, sin embargo se comercializan de 1 m y 10 kg, con lo que se le condena a la extinción.
Empresas españolas de energía eólica están en Noruega por culpa de la burocracia de su país

Aunque llevo más de 4 años viviendo lejos de ella, A Coruña -“La Coruña”, para mi- siempre será una parte importante en mi vida y es que le debo muchas alegrías, muchos días de sol y mar y muchos amigos. Bueno, ella  me debe a mi un jardín, pero esa es otra historia. Entre los  pequeños/grandes vínculos que me atan  está la Asociación de Amigos de la Casa de las Ciencias (AACC), un chorro de aire fresco en el erial de la ciencia. Moncho Núñez tiene mucho que ver en la creación de esta joya. Allí uno se puede encontrar dando una conferencia a Lynn Margulis, conocida por ser  viuda de Carl Sagan, pero también por ser una de las principales figuras del evolucionismo, a Eduardo Punset o a uno de nuestros biólogos punteros, como ayer.

Dentro de los foros de debate del proyecto europeo “Sea for Society” sobre lo que el mar nos ofrece, ayer estuvo Ricardo Aguilar, director de investigación de Oceana.org en Europa. Fue una charla “a pie de cama” que diría mi vecino Juan, un encantador “ochentañero”, pero necesaria para que aterricemos. Y es que vivimos de espaldas a un mundo donde la productividad para las actividades humanas es enorme: sanidad, alimentación, turismo, energía… son aspectos cuyo desarrollo depende del mar.

Mientras no lleguemos a la energía de fusión (que no fisión) nuclear, donde cada casa pueda tener un sol en miniatura, las energías renovables son lo mejor que tenemos  y dentro de estas, en España y no digamos Galicia, la energía eólica debería ser prioritaria.

La Directiva Europea sobre Habitats marca 200 terrestres y 8 marinos, sin embargo el mar ocupa 2/3 del planeta Tierra y sigue siendo ese gran desconocido. Tanto es así que hace unos meses un reportaje sobre la pretendida existencia de  sirenas en Discovery Channel supuso todo una sacudida en el mundo científico y nos hizo ver que en ese mundo todo es posible.

Hubo muchos datos interesantes, y que nos permiten cuantificar su importancia, solo voy a citar tres. El primero, el pez espada  puede llegar a 4,5 metros y 500 kg, se reproduce a  partir de los 1,5 m, y 40 kg, sin embargo se comercializan de 1 m y 10 kg, con lo que se le condena a la extinción si no existe una política pesquera que tenga en cuenta estos datos. Otro dato es que se puede proteger un área en Alemania en 2 meses y aquí podemos tardar 8 años o más de tantos estudios previos, informes y comisiones a pasar. Y el tercer ejemplo es que empresas españolas expertas en energía eólica  están trabajando en Noruega, Islandia, etc, porque aquí la tramitación de cualquier actuación se eterniza y en el mejor de los casos son años de pérdidas muchas veces incapaces de asumir o digerir.

De todo ello se deduce que los políticos en general y los políticos españoles en particular son incapaces de diseñar políticas coherente y rentables para la sociedad, por lo que se hace urgente la participación de científicos en sus decisiones. Me dirán que para eso están los “asesores”, craso error,  pues son ellos los que impiden que los verdaderamente expertos opinen sobre lo que conocen. Y para que eso cambie es muy importante la labor de los periodistas. Ayer eché en falta en la conferencia la presencia de la prensa en un acto que enriquece a la sociedad y más a una ciudad marinera y es que, como decía Stephen Hawking, "el universo no solo tiene una historia, sino cualquier historia posible”, pero tenemos que ayudarle.

Empresas españolas de energía eólica están en Noruega por culpa de la burocracia de su país
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