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¿Y ahora qué, Tino?

Se espera que Zas o su mentor digan algo sensato. El deportivismo está ante una situación límite, en manos de un presidente novato a las órdenes de un ex presidente que arrastra infinidad de errores. Intentar distraer la atención con el entrenador no es más que una cortina de humo. / Editorial

¿Y ahora qué, Tino?
Tino Fernández. / Mundiario
Tino Fernández. / Mundiario

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Redacción

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El Deportivo de La Coruña ha fracasado esta temporada en su intento de ascender a Primera División. Si bien por presupuesto y afición debería haberlo conseguido, no lo hizo, saldándose la temporada 2018-2019 con un revés importante que se llevó por delante al presidente Tino Fernández. Pero en realidad, Tino Fernández se fue a medias, ya que colocó en su sitio a una persona –Paco Zas– que se supone que es de su confianza. Por eso la pregunta "Y ahora qué" va dirigida a Tino, y no a Zas, cuya principal decisión conocida fue dejar en el puesto a Carmelo del Pozo, el director deportivo que acompañó el fracaso de Tino Fernández, así como a todos sus ejecutivos. Intentar distraer ahora la atención con el entrenador no es más que una cortina de humo para eludir el debate de fondo.

Tras la junta general de accionistas en la que Tino Fernández descartó a su ex consejero Fernando Vidal como un posible sucesor, el ex presidente guarda silencio y solo se deja ver rodeado de los suyos. Pero su papel sigue siendo clave, ya que junto con el entorno de Estrella Galicia controla de facto la sociedad deportiva.

Paco Zas, que viene de una empresa en quiebra técnica, tiene ante sí un buen lío, pero sobre todo lo tiene el Deportivo, que la próxima temporada corre el riesgo de ser uno más de Segunda, ya sin la prima del seguro de descenso.

Se espera que o bien Paco Zas o su mentor digan algo rápido, y que sea algo sensato, aunque quizás sea mucho pedir. El deportivismo está ante una situación límite, en manos de un presidente novato a las órdenes de un ex presidente que arrastra infinidad de errores que contrastan con sus extraordinarios éxitos en la compañía Altia y con su habilidad para atesorar acciones del Real Club Deportivo.

Desde MUNDIARIO ya lo habíamos advertido –a tiempo–, aunque en el fondo deseábamos que no se diese esta lamentable situación –deportiva y económica– de un club que fue un grande en España y en Europa. La crítica al pasado es conveniente no perderla de vista, entre otras cosas para no repetir los mismos errores, pero ahora toca hablar de soluciones y de hacerlo con fundamentos empresariales y deportivos y con solvencia profesional. Sin demagogia y sin echarle toda la culpa a un entrenador timorato. @mundiario