Las Palmas 1-2 Real Madrid

Carlo Ancelotti sabe que la vida es dura sin Jude Bellingham

El inglés cumplió su suspensión, después de recibir su quinta tarjeta amarilla ante el Almería en el Santiago Bernabéu.
Antonio Rüdiger,Jude Bellingham y Joselu celebrando un gol en el Clásico. / @realmadrid
Antonio Rüdiger,Jude Bellingham y Joselu celebrando un gol en el Clásico. / @realmadrid

En la sinfonía del fútbol, donde cada nota cuenta una historia, el Real Madrid se encontró frente a una partitura inesperada en el estadio de Gran Canaria. Carlo Ancelotti se vio obligado a afrontar el partido sin la presencia de un futbolista que, durante la temporada, le brindó no solo 18 goles y 8 asistencias, sino que también se transformó en el director de la orquesta merengue. 

Su chispa tanto en la parte ofensiva como defensiva, respaldada por un carácter incansable, dejó un hueco difícil de llenar.  Ante Las Palmas, el estratega italiano movió sus fichas, dando entrada a su plan B: Dani Ceballos y Brahim Díaz. Sin embargo, la presencia de ellos en el terreno no tuvo el efecto deseado.

El utrerano ralentizó el juego y se mostró impreciso en los pases, así como en los traslados del balón. Por su parte, el malagueño, figura destacada en ciertos tramos de la campaña, apenas tuvo presencia en el encuentro, registrando unos discretos 12 pases en 58 minutos.

La pobre actuación de ambos deja una moraleja: Ceballos no está para partidos de mucha exigencia, pero mucho menos para ser titular. El caso de Brahim es distinto, el 21 merengue funciona y puede asumir galones durante los 90 minutos, siempre y cuando Ancelotti lo utilice como extremo en el ataque. Oficialmente, el exjugador del Milan no está programado para ejercer de cerebro como todo un número 10. 

Las genialidades a balón parado salvaron a los blancos

El experimento táctico no dio los frutos deseados y Ancelotti se vio obligado a replantear su estrategia. Seis minutos después de que los dueños de casa abrieron el marcador, gracias a un gol de Javier Muñoz (min. 53), el italiano sacó a Ceballos y Brahim, para dar paso a Fede Valverde y Joselu.

Hay que reconocer que la imagen del equipo cambió, pero  Vinicius (min.65) y Tchouaméni (min.84) fueron los verdugos que utilizó Davide Ancelotti para ejecutar su plan, uno que sirvió para salvar al equipo de una derrota, ante la imposibilidad de generar ocasiones claras y dominio. Definitivamente, la vida sin Bellingham es dura.

Ahora, con la tormenta superada, la pregunta que queda en el aire es si el Carlo encontrará la armonía perdida en el próximo encuentro o si seguirá enfrentándose a notas discordantes en su travesía por la temporada. Solo el tiempo desvelará el próximo capítulo en la partitura madridista. @mundiario

Comentarios