Neymar: de heredero a actor secundario de lujo

El brasileño tenía todo para ser el mejor, pero eligió el camino equivocado.
Neymar Jr., futbolista brasileño. /  @neymarjr
Neymar Jr., futbolista brasileño. / @neymarjr

Neymar lo tenía todo para ser el sucesor de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. Su talento desbordante, su carisma y su capacidad para decidir partidos lo colocaban como el elegido para continuar su legado. Pero en vez de construir una dinastía, eligió la comodidad del dinero fácil y la vida fuera del campo. Cada decisión clave que tomó en su carrera lo alejó del Olimpo del fútbol y lo acercó al papel de actor secundario, uno que dejó de aspirar a la grandeza para conformarse con una cuenta bancaria infinita.  

El momento clave fue su salida del Barcelona en 2017. Quería escapar de la sombra de Messi, pero terminó enterrado bajo el peso de un PSG que nunca lo convirtió en el mejor del mundo. Se fue para liderar, pero entre lesiones, polémicas y desplantes, su estancia en París se convirtió en una historia de lo que pudo ser y no fue. Ganó títulos, sí, pero la Champions nunca llegó, porque siempre un grande se atravesó en su camino, entre ellos el Real Madrid y el Bayern. Y mientras su talento seguía intacto, su ambición se evaporaba con cada temporada.

Luego vino la decisión definitiva: Arabia Saudí. A los 31 años, cuando muchos jugadores están en la cima de su carrera, Neymar prefirió alejarse del fútbol competitivo. Ni siquiera tuvo tiempo de brillar allí, porque una lesión lo apartó rápidamente del juego. Fue la confirmación de que su mayor interés ya no estaba en el césped, sino en la vida que el fútbol le permitió financiar. En un abrir y cerrar de ojos, el posible mejor jugador del mundo se convirtió en una estrella de exhibición.  

Es cierto que llamar fracasado a Neymar es injusto. Un futbolista que marcó más de 400 goles, que ganó la Libertadores, la Champions y que deslumbró con su talento, no puede ser considerado un fracaso. Pero sí es un desperdicio. Pudo marcar una era, pero su falta de compromiso y sus malas decisiones lo convirtieron en una promesa incumplida. No hay que confundir éxito con legado: Neymar lo ganó todo, pero dejó la sensación de que siempre pudo dar más tanto en el ámbito de clubes como con la canarihna.   

Ahora, con su inminente regreso al Santos, su historia parece llegar a su epílogo. No será el retorno glorioso de un ídolo que regresa tras conquistar el mundo, sino el de un jugador que dejó escapar su oportunidad. Nos hará sonreír con algún regate y recordaremos lo que alguna vez fue, pero el pensamiento será inevitable: Neymar pudo ser el rey del fútbol, pero eligió ser solo un millonario con talento. @mundiario

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