Lucas Vázquez lavó su imagen ante el madridismo

El lateral gallego completó un partido sólido, especialmente en labores ofensivas, para ayudar a gestar el triunfo del Madrid ante el Brest por 0-3.
Lucas Vázquez, futbolista del Real Madrid. / Instagram: lucasvazquez91
Lucas Vázquez, futbolista del Real Madrid. / Instagram: lucasvazquez91

Nadie puede dudar de la entrega y profesionalidad de Lucas Vázquez; sin embargo, antes del partido contra el Brest, había acumulado un número considerable de quebraderos de cabeza que hacían presagiar que la elección de Carlo Ancelotti para este duelo tan importante no era la más acertada.

No obstante, el experimentado futbolista hizo valer que "más vale el viejo por zorro que por diablo" y se sacó la mejor actuación vestido de merengue de esta temporada. Su desempeño le sirvió para convertirse en un auténtico tormento para sus rivales franceses en esta jornada de Champions League.

El Real Madrid hizo su parte, pero no logró cambiar su destino en la Champions. Dependía de un milagro ajeno que no llegó, aunque al menos sumó una victoria gracias a los dos goles de Rodrygo y el solitario tanto de Jude Bellingham, que vino con un regalo en forma de asistencia de Lucas Vázquez. El Brest, con poco, ofreció resistencia y mantuvo la tensión hasta el final. El equipo de Ancelotti, sin deslumbrar, fue práctico y aprovechó su mejor versión por la banda derecha, donde Lucas Vázquez se mostró como una de las piezas más activas en ataque.

El conjunto francés, dirigido con orden por Roy, demostró por qué ha sido una sorpresa en la competición. Sin grandes nombres, pero con disciplina y entrega, le plantó cara al Madrid sin perder nunca la compostura. Su única carencia estuvo en la pegada, algo que pudo haber cambiado si hubieran presionado más a Aurélien Tchouaméni quien nuevamente jugó como central. El gol anulado a Ludovic Ajorque y una intervención salvadora de Thibaut Courtois fueron las señales de que el partido pudo haber tenido otro desenlace.

Lucas Vázquez fue un factor clave en el despegue ofensivo del Madrid. Incisivo por la banda derecha, ofreció una salida constante y sirvió balones peligrosos en el área rival. Su energía contrastó con la sobriedad del resto del equipo, que jugó con la intensidad justa para cumplir con su parte de la tarea.

El Madrid no hizo un partido espectacular, pero sí solvente. Controló el ritmo, administró esfuerzos y evitó sorpresas ante un rival que nunca se rindió. La sensación final fue agridulce: una victoria que no sirvió para avanzar, pero que al menos mantuvo la inercia positiva en la temporada. Ahora, el equipo blanco debe centrarse en los desafíos que tiene por delante, sin la Champions pero con la obligación de pelear por todo en las competiciones restantes. @mundiario

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