El Manchester City y Donnarumma unen sus caminos
El último día de mercado dejó uno de esos giros que parecen sacados de un guion: Gianluigi Donnarumma ya es nuevo jugador del Manchester City. El club inglés se movió con rapidez tras cerrar la salida de Ederson al Fenerbahçe y consiguió lo que muchos creían imposible: arrebatar al PSG al portero que levantó la primera Champions en la historia del club parisino.
El italiano aterriza en Mánchester con un contrato que lo sitúa como el heredero natural bajo los palos del Etihad. Luis Enrique, por su parte, había apartado al guardameta antes del inicio de la temporada, apostando por Lucas Chevalier, fichado del Lille por 40 millones más variables. Una decisión incomprensible para buena parte de la afición parisina, que no perdona la venta del héroe europeo.
Donnarumma se despide así de cuatro años con la camiseta del PSG, marcados por luces y sombras. Criticado por errores en Champions, supo responder en el momento más decisivo, firmando un torneo magistral que permitió a los franceses conquistar por fin la Orejona. Ese logro parecía suficiente para blindar su continuidad, pero la realidad ha demostrado lo contrario.
El City, siempre ambicioso en el mercado, no solo sustituye a Ederson, sino que refuerza su condición de candidato eterno a todos los títulos. Con Donnarumma, Arteta dispone de un guardameta de talla mundial, joven, experimentado y con hambre de seguir ampliando su legado. Los ingleses vuelven a dar un golpe de autoridad en Europa.
En París, en cambio, se instala un sabor amargo: vender a su mejor jugador de la última campaña justo antes de un Mundial deja demasiadas incógnitas abiertas. Donnarumma necesitaba un nuevo reto y lo encontró en el equipo más dominante de la última década en la Premier League. El culebrón ha terminado, pero las repercusiones apenas comienzan. @mundiario


