El legado de Florentino Pérez: títulos, poder y una revolución en el horizonte
Florentino Pérez no es solo el presidente más influyente en la historia del Real Madrid —con el debido respeto a Santiago Bernabéu—, sino también el dirigente más determinante del fútbol europeo en lo que va del siglo. Sus bodas de plata al mando del club blanco no celebran únicamente 66 títulos, que se dicen pronto, sino una transformación estructural, institucional y financiera que ha llevado al Madrid a una dimensión ajena al resto. Cuando asumió el cargo en el verano de 2000, el club apenas podía pagar la luz; hoy, según Forbes, es el más valioso del planeta. Ningún otro presidente puede presumir de una gestión que merecería un trofeo exclusivo: no se levanta sobre el césped, pero sí en los balances."
No obstante, el fútbol actual no premia solo la buena gestión. Enfrente tiene ahora un tipo de rival que no entiende de presupuestos ni de sostenibilidad: clubes-Estado con recursos ilimitados que cada verano fichan a los mejores, como si se tratara de una partida sin reglas. El Manchester City y el PSG son hoy proyectos que pueden superar al Madrid en títulos simplemente por saturación. Contra ese modelo, la capacidad de Florentino para mantener el equilibrio competitivo será más decisiva que nunca. Y ahí el presidente sabe que la batalla no es deportiva, sino política y económica.
En este contexto cobra sentido su gran obsesión: la Superliga. Lo que muchos leyeron en 2021 como un intento de rebelión elitista era, para él, un paso urgente hacia un nuevo modelo de negocio que garantizara la viabilidad de los grandes clubes históricos sin depender de mecenazgos sin control. La sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea le dio la razón: Uefa no puede seguir actuando como monopolio. Pero la guerra aún no está ganada. Florentino no ha abandonado la idea y todo indica que se mueve en silencio, preparando su siguiente golpe de efecto.
Este cuarto de siglo no ha sido perfecto. Ha habido decisiones polémicas, proyectos fallidos, y momentos en los que el club pudo haberse alejado de sus raíces. Pero incluso los errores han reforzado la figura de un presidente que jamás ha cedido el mando. Su liderazgo, vertical y sin fisuras, puede gustar más o menos, pero ha sido eficaz. Y mientras los títulos deportivos se reparten entre jugadores y técnicos, el de la supervivencia institucional es sólo suyo. Ningún Balón de Oro ni ninguna Copa de Europa pesan más que salvar al Madrid de la quiebra y convertirlo en el referente mundial.
Florentino cumple 25 años y, lejos de pensar en la retirada, parece más activo que nunca. Porque mientras otros celebran gestiones de cuatro años o acumulan fichajes millonarios con talonarios infinitos, él sigue pensando en el futuro. Y lo hace sin mirar a corto plazo, como un arquitecto del poder. Si la Superliga acaba viendo la luz, su figura pasará de histórica a legendaria. Y si no, seguirá luchando por ella como quien defiende un ideal. Porque para Florentino, el verdadero partido nunca se juega solo en el campo. @mundiario


