El Dépor enciende la esperanza en A Coruña

Más de 7.000 renovaciones y una lista de espera que supera los 6.700 evidencian la ilusión del deportivismo por volver a la élite del fútbol español.
Escudo del Deportivo de La Coruña. /  @rcdeportivo
Escudo del Deportivo de La Coruña. / @rcdeportivo

En A Coruña hay algo más que fútbol; hay fe. La campaña de abonados del Deportivo para la temporada 2025-26 ha sido un estallido emocional: más de 7.000 renovaciones en apenas cuatro días y una lista de espera que ya supera los 6.700 nombres. El lema “Coa túa forza facemos historia” no es un eslogan, es una llamada colectiva. Es la voz de una afición que no necesita estar en Primera para sentirse de Primera.

Riazor se queda pequeño para tanto fervor. Sus 32.490 butacas ya no alcanzan para cobijar la ilusión de una ciudad entera. La temporada pasada se cerró con más de 27.500 socios y miles de solicitudes sin respuesta. Ahora, el club avanza con un plan de asignación cuidadoso, casi quirúrgico, que intenta ser justo con quienes se han aferrado al Dépor incluso en los momentos más oscuros. Cada asiento es una declaración de amor.

Y ante el exceso de demanda, el sentimiento busca nuevas formas. Nacen figuras como el “socio Amigo” o el “neno Dépor”, carnets que, por 50 o 25 euros, ofrecen ventajas y —sobre todo— pertenencia. Porque ser del Dépor no se mide en gradas ocupadas ni en minutos jugados, sino en lealtad. Da igual el lugar desde el que se anime, lo que importa es seguir empujando. Y aquí nadie ha soltado la cuerda.

El dato es elocuente: más de 21.000 personas poblaron de media Riazor en cada partido, liderando la Segunda en masa social pese a no tener la mejor ocupación. La explicación es sencilla: no todos caben, pero todos quieren estar. La tensión entre lo limitado y lo deseado no erosiona al club, lo fortalece. Lo convierte en algo más que una institución deportiva: en un símbolo de identidad colectiva.

Con ese combustible arranca una nueva temporada que no es una más. La ciudad sueña con el regreso, pero también con la dignidad que da luchar por lo que se ama. El Dépor vuelve a la carga, empujado por miles que renuevan no solo un asiento, sino la esperanza. Porque este club, incluso en Segunda, sigue siendo grande. Y porque en Riazor, la historia no se observa desde la distancia: se construye cada fin de semana. @mundiario
 

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