Un Inter cansado, pero valiente, se mete en la final de la Champions a costa de un heroico Barça

El equipo de Simone Inzaghi ha eliminado al conjunto de Hansi Flick en semifinales. El 4-3 en el Meazza fue una auténtica oda al fútbol ofensivo.
Los futbolistas del Inter celebran el pase a la final de la Champions League. / @inter
Los futbolistas del Inter celebran el pase a la final de la Champions League. / @inter

Hay derrotas que duelen y otras que marcan. La del Barça ante el Inter de Milán entra en esa categoría especial, donde la rabia se mezcla con una sensación de impotencia. Los de Hansi Flick estuvieron a sesenta segundos de plantarse en Múnich y lo hicieron a su manera: remontando, creyendo y empujando. Sin embargo, la Champions League, el torneo de clubes más prestigioso del mundo, no perdona, y más en estas instancias, en las que cada error puede ser clave para pasar del cielo al infierno en un abrir y cerrar de ojos.

El Barça volvió a demostrar que, con balón, es uno de los equipos más peligrosos de la actualidad, pero defensivamente es un verdadero desastre. Pese a esto último, la reacción tras el 2-0 fue propia de un equipo grande. Dani Olmo, Lamine Yamal, Gerard Martín… todos dieron un paso al frente. Incluso Eric García, discutido tantas veces, encontró su redención momentánea con un gol vital. Pero las grandes noches europeas exigen algo más que talento ofensivo: exigen temple y contundencia, y ahí volvió a fallar el Barça, como ocurrió en Montjuïc, pero también ante el Celta, el Real Valladolid e incluso contra el Real Madrid en la final de la Copa del Rey.

Lo de Araujo en el gol de Frattesi es un símbolo. El central, emblema de la zaga azulgrana, pierde la marca justo en el momento más crítico. Y como antes Cubarsí con el penalti revisado por VAR, son detalles que en una semifinal te condenan. El Inter, como buen equipo italiano, no necesita dominar para hacer daño. Le basta con esperar el error, con confiar en que su momento llegará. Y llegó.

Sommer fue el otro factor diferencial. El portero del Inter dejó paradas antológicas que explican por sí solas el pase de los suyos. A Lamine Yamal, a Eric García, a Dani Olmo... les robó el gol con reflejos felinos. Cuando el rival tiene portero y tú tienes dudas atrás, el equilibrio cae del lado equivocado. Porque no es cuestión de merecimientos, sino de eficacia. Y en ese juego, los italianos son maestros.

El Barça se queda sin final, sin triplete y sin premio a una temporada de crecimiento, pero se marcha con algo que no da un título: la sensación de estar cerca de volver a ser el equipo de hace diez años. A este grupo joven le faltan ajustes, experiencia y solidez, pero le sobra calidad. Con seguridad, los azulgranas volverán a pelear por el título más grande de todos, pero este martes ha sido el Inter el que ha demostrado que pese al cansancio es justo finalista, a la espera del PSG o el Arsenal. @mundiario

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