¿Pierde España favoritismo de cara al Mundial tras el 2-2 ante Turquía?

El empate expone fragilidades defensivas inesperadas que Luis de la Fuente tiene que solventar antes de la cita en tierras norteamericanas el año que viene.
La Roja celebrando la clasificación al Mundial 2026. /  @sefutbol
La Roja celebrando la clasificación al Mundial 2026. / @sefutbol

España cerró la fase de clasificación rumbo al Mundial 2026 con un empate tan útil como inquietante. El 2-2 ante Turquía, en un escenario sevillano que esperaba una victoria sólida, dejó la sensación de que la Roja continúa siendo favorita… pero con un asterisco. La selección de Luis de la Fuente, campeona de Europa e invicta en 31 partidos oficiales, mostró virtudes reconocidas, sí, pero también debilidades que, en un Mundial, suelen pagarse con el billete de regreso anticipado.

El choque condensó dos versiones de España. Una primera mitad dominante, fluida, reconocible. Y una segunda donde Turquía apretó, castigó los errores y expuso grietas defensivas que habían pasado inadvertidas durante meses. Encajar dos goles en casa, en un encuentro sin urgencias clasificatorias para el rival, es un aviso en voz alta: cuando la intensidad sube, la Roja aún no transmite blindaje total.

Eso no significa que el estatus de favorita se haya evaporado. Jugadores como Dani Olmo, Oyarzábal, Lamine Yamal o Fabián Ruiz sostienen un techo competitivo altísimo, y la racha de partidos sin perder sigue siendo un aval para cualquier aspirante al título. Pero este empate obliga a una reflexión honesta: España no puede permitirse desconexiones. No en unas eliminatorias directas, no frente a selecciones mucho más implacables que Turquía.

La defensa fue el principal foco de preocupación: líneas abiertas, falta de contundencia en transición y ciertos desajustes que rompieron la armonía colectiva. Del medio hacia adelante, el equipo sigue generando peligro, pero cuando la reacción depende de acciones aisladas, el control real del partido se diluye. En un torneo donde los márgenes son mínimos, la consistencia no es una virtud: es un requisito.

La conclusión es clara: España sigue siendo candidata al Mundial 2026, porque talento, experiencia y estructura no le faltan. Pero el empate ante Turquía recuerda que el favoritismo se sostiene partido a partido. De la Fuente deberá ajustar la solidez atrás, reforzar la gestión emocional en momentos críticos y recuperar esa autoridad competitiva que distingue a los campeones. @mundiario

Comentarios