El empate 1-1 ante el Betis puede ser el punto de partida para que el Valencia de Corberán reaccione

El nuevo esquema táctico del técnico entusiasma; falta comprobar si bastará para impulsar el resurgir del equipo.
Una imagen de Mestalla con el escudo del Valencia CF. /     @valenciacf
Una imagen de Mestalla con el escudo del Valencia CF. / @valenciacf

Los primeros meses de la temporada 2025-26 han sido todo menos sencillos para el Valencia CF. Los malos resultados y las dificultades para conformar un plantel competitivo, tras un verano de fichajes escaso en refuerzos de peso, han marcado el inicio del curso. Uno de los grandes dilemas del equipo ha sido la ausencia de una idea de juego clara y reconocible: el conjunto se movía entre intentos y ajustes, sin lograr continuidad ni identidad.

Sin embargo, frente al Real Betis apareció la versión más sólida y estructurada del Valencia de Carlos Corberán. El equipo mostró un perfil compacto, valiente y con verdadera voluntad de jugar, aunque la victoria volviera a escaparse. El duelo dejó señales alentadoras: la tan ansiada “tecla” podría estar más cerca de lo que muchos pensaban.

En la previa, Corberán había explicado con precisión quirúrgica la raíz del problema: la distancia entre sus futbolistas. Cuando el equipo se parte, la presión tras pérdida es casi imposible y el juego asociativo desaparece. “Cómo atacas influye en cómo defiendes. Queremos ser un equipo valiente y agresivo, pero no siempre lo somos”, reconoció. Frente al Betis, su plan se ejecutó con fidelidad: líneas juntas, circulación fluida y una estructura mucho más compacta en campo rival.

Las estadísticas y las posiciones medias del encuentro —ofrecidas por SofaScore y que fueron publicadas por Superdeporte— son un mapa revelador. El equipo jugó en bloque, con más líneas de pase por dentro y una ocupación racional del espacio. Pepelu, retrasado para iniciar jugada, liberó a los laterales para proyectarse arriba. Los extremos, Danjuma y Diego López, ocuparon zonas más interiores, obligando al Betis a defender en densidad. Y Lucas Beltrán actuó como un mediapunta más que como un nueve puro, generando superioridades por detrás del balón.

La nueva cara del centro del campo

Por primera vez en semanas, claridad y continuidad. la distribución de roles en la medular ofreció una cara distinta y positiva. Pepelu dirigió desde la base, mientras André Almeida y Javi Guerra se ofrecían como apoyos constantes a ambos costados. El portugués, más cercano a la base de la jugada, permitió que el de Gilet pisara campo contrario sin perder la estructura. El efecto fue inmediato: el Valencia ganó fluidez, recuperó más rápido y sostuvo tramos largos de dominio, algo inédito en las últimas jornadas.

Se trata de un cambio significativo en un equipo que venía encadenando dudas, variaciones de dibujo y dificultades para imponerse sobre el césped más allá de tramos de 10 o 15 minutos. Ante el Betis, sin embargo, el Valencia ofreció una imagen mucho más coherente con la identidad que Corberán ha intentado construir: un bloque valiente, reconocible y competitivo. El punto sabe a poco, pero la sensación es otra: el equipo empieza a saber quién quiere ser y cómo debe jugar.

Un derbi de urgidos 

Tras el parón de selecciones, Mestalla recibirá al Levante el 21 de noviembre. Será, sin duda, un duelo entre dos equipos con gran necesidad de sumar tres puntos, ya que ambos se encuentran en la zona baja de la clasificación y apenas los separa un punto en la lucha por la supervivencia en la máxima categoría.

Diez días después llegará otro reto complicado. En Vallecas, el Rayo —el mismo equipo que le complicó la vida al Real Madrid— pondrá a prueba el verdadero alcance de los cambios implementados por Carlos Corberán. Eso sí, siempre y cuando el Valencia logre un resultado positivo en el derbi, que le permita dar continuidad a la idea de juego que empezó a perfilarse desde el empate ante el Betis. @mundiario

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