El doble descenso que confirma a Ronaldo como un desastre en la gestión de clubes

El Valladolid cae en fútbol y baloncesto en una temporada marcada por el caos.
Celina Locks y Ronaldo Nazário. /   Instagram: celinalocks
Celina Locks y Ronaldo Nazário. / Instagram: celinalocks

El Real Valladolid ha firmado una de las temporadas más nefastas de su historia, y no solo en el césped. El equipo de baloncesto ha seguido el mismo camino que el de fútbol: el descenso. Ambas secciones, bajo la gestión de Ronaldo Nazario, han tocado fondo. Un descalabro deportivo que deja muy señalada la figura del exastro brasileño.

La desorganización ha sido la tónica en ambos equipos. En el baloncesto, se rompió inexplicablemente con Paco García, artífice de los éxitos recientes. En fútbol, la inestabilidad del banquillo fue aún peor: tres técnicos en una sola temporada. El resultado, cómo no, fue el mismo en ambos casos: descenso y descrédito institucional.

El último partido del Real Valladolid Baloncesto fue un reflejo de todo lo anterior. A vida o muerte frente al Menorca, y ni con el Pisuerga lleno se logró la reacción. Falta de liderazgo, de planificación y de compromiso desde los despachos marcaron un guion que ya todos intuían. Paniagua, como Pezzolano o Cocca, terminó pagando una estructura sin rumbo.

El doble descenso implica una pérdida económica y emocional para la ciudad. El baloncesto, que dependía del club de fútbol, rompe vínculos y queda aún más debilitado. El daño reputacional para Ronaldo es mayúsculo: de ídolo global a gestor cuestionado, sin resultados, sin proyecto y con una afición que ya le ha dado la espalda.

Por suerte para Valladolid, aún queda vida en otros frentes: el rugby y el balonmano son el último bastión del orgullo deportivo local. Mientras tanto, Ronaldo deberá decidir si sigue en el cargo o si da un paso al costado antes de que el daño sea irreparable. Porque con su nombre, no bastan los recuerdos: se necesita gestión. @mundiario

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