Sevilla se vuelca: miles de sevillanos en el 500 aniversario de la boda imperial
Éxito rotundo del Ayuntamiento de Sevilla en la conmemoración del 500 aniversario de la boda imperial de Carlos I Isabel de Portugal en Sevilla. Miles de personas arroparon la larga comitiva que salió del Arco de la Macarena y que concluyó en el Alcázar de Sevilla.
La afluencia de público fue comparable a los mejores días de la Semana Santa. El comentario era recurrente ¡Cómo le gusta a Sevilla una procesión!. Comportamiento más que cívico. Apenas vallas y ni un solo incidente.
Un extenso itinerario que, surcando el centro histórico más amplio de Europa, no perdió un segundo el pulso de los espectadores que volcados, aplaudían en distintos escenarios a los diferentes personajes que lo componían.
Un poderoso Tercio de Olivares
Abría la marcha el Tercio de Olivares, ya muy conocido en la ciudad por estar presente en las gestas históricas de relieve. Siempre levanta pasiones y esta vez no fue menos. Sus poderosos morriones y la verticalidad de sus picas encandilaron al público. Algo a lo que ya están acostumbrados, pues su conmemoración del Milagro de Empel, en Sevilla, pionero en España suele atraer multitudes. También las mujeres del Tercio vestidas esta vez de campesinas cuidaron hasta el mínimo detalle: sin pendientes, ni terciopelos, ni ropas anacrónicas. Con grandes cestas iban repartiendo claveles entre el público, un guiño a la introducción de esta especie floral por Carlos en Andalucía y que arraigó de una manera absoluta en nuestro país. También incorporaron a su Escuela de Infantes, envidiados por muchos niños que contemplaban el desfile.
La comitiva real
Después llegaban las comitivas reales. La de la reina Isabel de Portugal, la más esperada, la abría un gran estandarte, seguían cuatro gigantes adornos verticales con flores blancas, un cortejo de damas y grupos de músicos que amparaban a la portuguesa que aparecía a caballo. Sonriente, saludaba a un público que la jaleaba y le gritaba guapa, guapa, como hacen con muchas de sus vírgenes. Después, llegaba el estandarte del rey, escoltado con distintos personajes de la corte, músicos, un arcabucero que disparaba episódicamente y clérigos de relieve que arropaban al rey. En distintas plazas, los componentes de ambos séquitos entonaban cánticos muy afinados y bailaban. Fue especialmente vistosa su entrada en la Plaza San Francisco y en la del propio Alcázar.
La conmemoración continuará en la ciudad con conciertos y distintos ciclos de conferencias. Entre ellas impartida por la conocida historiadora María Fidalgo Casares organizada en la Fundación Madariaga el 10 de Marzo, víspera de la fecha de la boda por la Asociación Héroes de Cavite..
Tres polémicas:
Sevilla, sin duda, vivió una gran jornada pero no estuvo exenta de polémica. Y no una, sino tres de distinto sesgo. Pero ninguna oscureció el evento. Una se centró en la fecha elegida, la segunda tenía consideraciones políticas y la última: la falta de rigor histórico de la comitiva real.
¿Por qué el Día de Andalucía?
Se criticó mucho al ayuntamiento por haber elegido el día de Andalucía, 28 de Febrero, para la celebración, cuando los reyes se casaron el 11 de Marzo. Fue una elección práctica. Se buscaba ofrecer a la ciudad un acto en el que pudiera participar la ciudadanía, por ello debía ser el fin de semana. Además el corte de tráfico en día no laborable es menos lesivo.
Los actos del Día de Andalucía se celebran siempre por la mañana con la concesión de las Medallas de Andalucía por lo que en absoluto le afectaba ya que se desarrollaba por la tarde. El día siguiente se jugaba el Betis-Sevilla, intocable dada la idiosincrasia deportiva de la ciudad. La opción más clara era celebrarlo el 8 de Marzo, pero ahí había otro escollo: No querían “opacar” el 8M o Día de la Mujer. Por tanto, la elección del 28 de Febrero era sin duda la más idónea.
Polémica política
Ante el evento, Un tuit de un profesor de derecho tildaba al alcalde de la ciudad de su universidad llamándole “facha cateto” argumentando que “despreciaba a la Andalucía auténtica” . Como él, algunos influencers progresistas denunciaban que se diera cancha a una “concepción imperial en el desfile”. Pese a esto, la materialización de estas denuncias quedó en agua de borrajas. Un pequeño grupo en la calle San Luis abucheó a la comitiva con una bandera andaluza adornada con la estrella roja. Fue contraproducente porque ante la agresión verbal, los vivas a España espontáneos del público fueron los más expresivos del desfile y taparon sus voces.
El rigor histórico
Faltó la caballería, tan fácil de conseguir en Andalucía y la representación se encargó a un grupo de teatro, el grupo de Teatro Clásico de sevilla que según su director “eran creadores, no recreadores” y obviaron lo obvio en una representación histórica: respetar marcos y elementos claves. Lo tenían muy a mano porque todo lo cuentan las crónicas y ni siquiera acataron lo más sencillo: los colores y forma de los vestidos o las propias fisonomías archiconocidas de los reyes que eran ambos -primos hermanos- arrubiados, pálidos y de ojos claros. Las críticas más afiladas se centraron en el "Emperador del Sacro Imperio Germánico" un moreno zaíno de densa melena disparada con una túnica con escaso empaque ( la crónica cuenta que iba repleto de brocados) y hasta se dijo que era más parecido el personaje de Shreck. Uno de los obispos llevaba hasta pendiente.
Tampoco se cuidó la puesta en escena fotográfica. Hoy cualquier manifestación es fotografiada hasta la saciedad y contribuye a la exponencial difusión de la ciudad y el equipo de seguridad distorsionaba la estética: delante del estandarte de la reina que abría el cortejo una agente de seguridad exhibía un aspecto “antisistema”. La ocasión hubiera merecido un respeto extremo.
Un éxito absoluto
Pese a todo ello, la polémica, como vemos con o sin fundamento, quedó diluida en el montaje de una ciudad que ofreció lo mejor de sí misma: un marco artístico sin parangón, un clima sobrenatural en febrero y un evento único en el mundo, digno y meritorio de reivindicar. Un gran día para Andalucía, para Sevilla y para la Historia. No todas las ciudades pueden celebrar que allí se case el rey del Plus Ultra que daria sentido a una ciudad Puerto de Indias, el que patrocinó la Vuelta al Mundo y la concepción de la Hispanidad en América que hoy une a 600 millones de personas @mundiario