Novas, estrellas vampiro

Una estrella vampiro es una enana blanca que roba el hidrógeno a una gigante roja. Luego expulsa la energía absorbida al espacio y se convierte en nova. Estrella vampiro- brillo= nova

Estrellas enanas blancas. / Pxfuel.
Estrellas enanas blancas. / Pxfuel.

La Voz de Galicia del 19 de abril de este año ofrecía una noticia interesante sobre las estrellas. El artículo me retrotrajo a mi pasión por las estrellas (relativamente reciente) y a la documentación -básica- que tuve que hacer para mi libro Palabras luminosas para tiempos inciertos.

En la tercera parte del libro- dedicada a Las estrellas- digo lo siguiente: “el mundo de las estrellas es apasionante si investigas con curiosidad. La vida de las estrellas es larguísima en términos humanos, pero la nuestra es inmensa por intensa: nuestras emociones nos hacen percibir el tiempo como si viviésemos cientos de lustros. Las estrellas vivas son las que dan luz (¡emiten energía durante miles de millones de años!) y en ese sentido hay un gran paralelismo entre las personas vivas de verdad, y las estrellas vivas. Y luego están los colores por los que atraviesa una estrella hasta que muere: toda estrella joven es una 'protoestrella'. Las gigantes rojas son las estrellas envejecidas, las estrellas en el atardecer de su vida; luego se convierten en enanas blancas que se enfrían y dejan de producir luz, y finalmente en enanas negras".

También comento muy por encima lo que hace una estrella para vivir, y es la fusión nuclear que defino en el citado libro: “La forma en que producen energía las estrellas y la forma en que mueren depende de su masa. La reacción interior de toda estrella fusionando átomos de hidrógeno para convertirlos en helio se conoce como fusión nuclear, pero a medida que es insuficiente, aparecen nuevos elementos más pesados que incrementan su temperatura. Si aparece el Hierro, (en estrellas de gran masa) este elemento ya no puede proporcionar más energía a la estrella por fusión.”

Con otras palabras, las estrellas van fusionando los diversos metales de la tabla periódica en función de su tamaño, siendo el hierro el más pesado y el que produce consecuencias más nefastas en la vida de las estrellas más grandes, llegando a producir su muerte.

En los vídeos de Youtube titulados ¿Qué es una nova? y ¿Cuál es la diferencia entre una nova y una supernova? se clasifican- de más masa a menos masa- las estrellas en Kilonovas, hipernovas, supernovas y novas.

Ciñéndonos a las novas, según el artículo de la Voz cuando una enana blanca tiene “como compañera una estrella gigante roja, el hidrógeno proveniente de las capas más externas de esta última puede sucumbir a la atracción gravitacional de la enana blanca y acumularse en su superficie. Este vampirismo genera una explosión nuclear que hace que expulse la mayor parte de su hidrógeno y los productos de la fusión hacia el espacio interestelar, a velocidades de unos 4.000 kilómetros por segundo. Este tipo de explosión es muy luminosa, hasta 100.000 veces más brillante que la luz que emite nuestro Sol y es conocida como nova.”

La palabra nova fue un término acuñado por Tycho Brahe- un  astrónomo del siglo XVI- al ver en 1572 en la constelación de Casiopea una Supernova en el cielo que llamó Nova Stellae (estrella nueva) por ser visible desde el cielo, pues brillan más y se “ven”. Plasmó al año siguiente (1573) sus observaciones sobre el tema con el título De nova stellae.

Googleando en la página web, Spiegato se define a las novas desde otra perspectiva, la referente a su alimento, al proceso de fusión que las hace vivir y también morir, ¿no es acaso esto también un reflejo de nuestra vida?

“Una nova es un tipo de explosión estelar más pequeña que una supernova o hipernova. Debido a que una nova no destruye su estrella anfitriona, puede ocurrir más de una vez en el mismo lugar”;  de hecho suelen verse unas cuarenta novas al año y una vez que el combustible robado de la gigante roja comienza a escasear, la nova (enana blanca) vuelve a su brillo inicial. Pero cuando la reacción de fusión involucra a toda la enana blanca, se crea una supernova de tipo Ia, y puede detonar en cuestión de segundos. 

Gracias a los avances tecnológicos hoy sabemos más y podremos saber más todavía del espacio a través del telescopio James Web, que fue lanzado desde una base en la Guayaba francesa el día de Navidad, el 25 de diciembre de 2021, y que ahora, orbita alrededor del punto de Lagrange2. En una noticia del 25 de enero de 2022 de La Vanguardia, Isabel Troytiño lo explica. Punto de Lagrange2: “una zona de equilibrio gravitatorio alrededor de la tríada Sol-Tierra-Luna.”

Este nuevo telescopio aprovecha las fuerzas del movimiento de estrella, planeta y satélite para ahorrar energía; la operación espacial se ha diseñado para que el telescopio orbite alrededor de este punto gravitacional de manera que no de tiempo a la Tierra a hacerle sombra y pueda enviar las imágenes captadas en sus paneles solares a la Tierra. Para evitar que el calor del Sol interfiera en sus mediciones su espejo de oro y berilio se oculta tras un escudo protector del tamaño de una pista de tenis.

“El equipo en tierra trabajará para configurar, en remoto, la posición de los espejos de berilio y oro que configuran el espejo principal, y el módulo de instrumentos, a demanda y en función de los proyectos científicos que aprueben. Se esperan diez años de ciencia por delante desvelando grandes preguntas sobre el contexto sideral de nuestra existencia con una precisión sin precedentes.”- dice la noticia de La Vanguardia de 25 de enero.

Comienza a verse el avance de la ciencia que ya adelantaba la astrofísica de la NASA Begoña Vila en una visita a La Coruña el 19 de agosto de 2021, charla a la que finalmente no pude asistir. Después de haber hecho la cola de rigor ante las puertas de la “Domus”, en A Coruña, el aforo estaba completo. Pero debió ser una visita muy interesante. Refiriéndose al telescopio James Webb dijo: ”Montamos los espejos en Houston, donde se hizo el Apolo 11. El James Webb se diseñó para ver las primeras estrellas y para seguir la luz que emitieron cuando se formó el Universo y estudiar cómo viajó durante 13.500 millones de años” 

Como vemos, las magnitudes contempladas a lo largo de este artículo nos confrontan con nuestra insignificancia en términos absolutos- unas magnitudes inabarcables para la mente humana, y apuntan a la “inabarcabilidad” del Universo del que formamos parte. Algo sublime, como ya comenté en otro artículo.

Para esta sonriente científica el futuro es prometedor: “Si hace veinte años me preguntas si hay más planetas te diría que no lo sé. Ahora ya se sabe, gracias a otros telescopios como el Kepler. “y, sigue diciendo “… sabemos que Marte puede tener agua y que algunas de las lunas también, pero no es ni la mitad”. Con el cambio climático como espada de Damocles, resulta -cuando menos- esperanzador contemplar la posibilidad de vivir en otros lugares diferentes a la tierra donde pueda haber vida, un lugar habitable para los seres humanos. Y aunque exceden del contenido de este artículo las características relativas a la habitabilidad de otros planetas, una de los elementos indispensables es- siempre- que haya agua.

“El fin de una estrella tras su muerte depende de su masa. Dentro de 5.000 millones de años, cuando el Sol se agote, se expandirá hasta convertirse en una gigante roja, para después colapsar en un cadáver estelar conocido como enana blanca. ”Pero mientras eso no se produzca- todavía falta la friolera de cinco mil millones de años- podemos disfrutar de historias vividas bajo su dorado influjo: 2018, arenas doradas y mar."

Solían acudir a aquella playa como un hábito, pero la calidez de las arenas y el aura mágica que creaba el ocaso propiciaban su reconciliación. La playa se había convertido en su templo, un templo de amor.

Ella inclinó su rostro sobre el de él. Le gustaba contemplar el verde oscuro de sus pupilas ligeramente trasformado por efecto del sol. Si miraba muy profundamente como lo estaba haciendo ahora, podía ver todos sus matices.

El sol producía otros efectos añadidos que aún le gustaban más. Generaba en él una tranquilidad, una especie de dulzura y humildad cálida y envolvente que le hacían desear refugiarse en sus brazos. Permaneció allí, mecida por la brisa y por la calidez de los brazos de su amor. Un rato después, que le pareció un suspiro y un lustro en términos de tiempo, alzó la vista y volvió a mirarle, y él le devolvió la mirada.  Sintió en sus ojos el amor de ayer, hoy, y mañana en un breve, fugaz instante. Uno mágico, con la luz del sol.

Este es un pequeño relato contenido en Palabras luminosas para tiempos inciertos.

 Y a la luz del sol que es fuente de vida, se suman las palabras de la viguesa Begoña Vila casi tan luminosas como el sol en términos humanos: “Se va aprendiendo más, varía lo que se estudia y lo que se entiende ahora. Cuando se producía un eclipse parecía el fin del mundo y ahora los entendemos. La ciencia no tiene límites, tampoco el Universo en que vivimos, es increíble”. Con la pasión que algunas personas trasmiten por su trabajo sintamos la luz de la Vida en su fascinante y asombrosa grandeza. @mundiario

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