El espíritu de la biblioteca de Alejandría sigue vivo

Andrés Hernandez Alende y La espada macedonia. / Mundiediciones
Andrés Hernandez Alende y La espada macedonia. / Mundiediciones
Andrés Hernández Alende reflexiona sobre la biblioteca más famosa de todos los tiempos por el Día de las Bibliotecas.
El espíritu de la biblioteca de Alejandría sigue vivo

En su último libro, La espada macedonia, Andrés Hernández Alende cuenta la historia de cómo Apolo Morgan deberá recuperar la espada que el legendario Alejandro Magno utilizó para cortar el nudo gordiano. 

Coincidiendo con el acto que se celebra hoy en la Biblioteca del Estado, por el Día de las Bibliotecas, el autor ha aceptado colaborar con MUNDIARIO en un examen de la relevancia de la biblioteca más famosa de todos los tiempos: La biblioteca de Alejandría.  

ANTES DE QUE ARDIESE 

Este hito en la historia de las bibliotecas, desde luego, no fue la primera, pero se configuró como una de las más prestigiosas e importantes de su época.  

Puesta en contexto, la biblioteca de Alejandría marca el punto de esplendor de la época de la expansión helenística, donde el imperio macedonio llevó a cabo una iniciativa militar y cultural expansionista con un legado que, hoy en día, continúa estando presente. 

Portada de La espada macedonia. / Mundiediciones

Portada de La espada macedonia. / Mundiediciones

En palabras de Andrés Hernández Alende: 

“Alejandro Magno no solo conquistó militarmente gran parte del mundo conocido, sino que también tenía el propósito de difundir la cultura griega, fundamento de la cultura occidental de hoy. Al mismo tiempo, deseaba conocer y absorber la riqueza cultural de los pueblos conquistados. Sus sucesores, en especial la dinastía ptolemaica en Egipto, continuaron el impulso intelectual del emperador macedonio.” 

LOS PRINCIPIOS QUE FUNDARON LA BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA SIGUEN PRESENTES

En el presente, esta necesidad de preservar el conocimiento tanto endémico a un pueblo como intercultural se sigue viendo en el fundamento de la biblioteca moderna. Estos hogares de la cultura no son meros contenedores para una gran cantidad de libros, sino que se configuran como los centros neurálgicos de una cultura viva. Las iniciativas por la lectura, la preservación del arte y la conexión entre sectores poblacionales es un eco claro del espíritu con el que se creó la biblioteca de Alejandría. 

De acuerdo con Andrés Hernández Alende, el imperio macedonio buscaba un impulso del conocimiento, lo que se tradujo en que: 

Un fruto de ese afán de difusión del conocimiento fue la Biblioteca de Alejandría, parte de una institución conocida como Museion, dedicada a las nueve musas, en la ciudad egipcia de Alejandría. Fundada en el siglo III antes de Cristo, durante el período helenístico de Egipto, la Biblioteca de Alejandría recogió el conocimiento de su tiempo, se convirtió rápidamente en uno de los centros intelectuales más sólidos del mundo antiguo, estableció un paradigma para las bibliotecas que todavía se mantiene, y consolidó el legado eterno de la cultura griega, que moldeó el mundo como lo conocemos hoy”. @mundiario

El espíritu de la biblioteca de Alejandría sigue vivo
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