Cuando el cine ucraniano quiso mostrar al mundo su realidad

Ucraniano sujetando bandera del país. Imagen del documental Winter on Fire (2015)
Ucraniano sujetando bandera del país. Imagen del documental Winter on Fire (2015)

Repasamos algunos de los nombres de cineastas ucranianos y los trabajos centrados en su país y sus circunstancias.

 

Cuando el cine ucraniano quiso mostrar al mundo su realidad

Ucrania vive, en solitario, uno de los momentos más duros de su historia. La violación de su país por parte de fuerzas militares rusas es la visibilización a nivel mundial de un conflicto con Rusia que venía gestándose, al menos, desde el año 2013.

De hecho, uno de los primeros conflictos en suelo ucraniano en este siglo XXI que tuvo eco internacional, incluso cinematográfico, fue el ocurrido en noviembre de 2014 cuando miles de ucranianos se manifestaron contra el Gobierno del entonces presidente Victor Yanukóvich, quien suspendió la firma de un acuerdo de asociación con la Unión Europea a cambio de beneficios económicos por parte de Rusia. La mayoría de la ciudadanía ucraniana no vió con buenos ojos este movimiento y se echaron a la calle. Lo que comenzó como una protesta pacífica derivó en un conflicto violento en plena calle entre manifestantes y fuerzas de seguridad ucranianas que llegaron a asesinar a al menos 100 ciudadanos.

Winter on Fire, documental ucraniano estrenado en el año 2015 y dirigido por el director ruso nacionalizado estadounidense, Evgeny Afineevsky, que se puede ver en Netflix, recoge con increíbles imágenes estas protestas y su dura represión.

Una muestra de la tenacidad del pueblo ucraniano que hoy debe volver a demostrar, en esta ocasión contra una fuerza extranjera.

Winter on Fire estuvo nominado en la categoría de Mejor documental en los Óscar del 2015 y ganó el Premio del público en el Festival de Toronto del mismo año.

Donbass es un drama con ciertos toques de comedia negra estrenada en 2018 dirigida por uno de los directores ucranianos más reconocidos, Sergei Loznitsa, que narra en 12 episodios la situación del este de Ucrania, donde se enfrentan los partidarios de Rusia y los que apoyan el gobierno del país. Siete de estos episodios están directamente inspiradas en vídeos reales publicados en YouTube.

El Donbas o Donbass es una región histórica, cultural y económica del sureste de Ucrania, parte de cuyo territorio está ocupado por grupos separatistas, en concreto la República Popular de Donetsk y la República Popular de Luhansk. A inicios de 2018, la guerra entre Ucrania y Rusia en ese territorio ya había causado 10.303 muertes de los civiles y 24.778 heridos.

El director ucraniano Sergei Loznitsa estuvo en enero de este año en España con motivo de la retrospectiva que la Filmoteca Española le dedica hasta finales del mes de marzo y en la que se podrán ver películas como la mencionada o Maidan, un documental que, al igual que Winter on Fire de Afineevsky, se centra en las protestas del 2013 que acabaron con la destitución del presidente prorruso Víktor Yanukóvich.

Oleg Sentsov es cineasta ucraniano pero también activista político contra Rusia. De hecho, su propia persona y su caso están documentados en El caso Oleg Sentsov, que puede verse en Filmin, y que bajo la dirección del director de Uzbekistán, Askold Kurov, sigue el progreso del juicio y los intentos de la familia de Oleg, sus amigos y abogados para sacarle de la cárcel. La investigación de Kurov revela gradualmente una historia kafkiana absurda y aterradora sobre cómo alguien puede convertirse en víctima de un estado, el ruso, implacable. Oleg, cineasta ucraniano, activista del Euromaidan y nativo de Crimea. Tras la anexión rusa de Crimea se convirtió en un opositor activo de la ocupación. En mayo de 2014 fue arrestado por el servicio de seguridad ruso, acusado de planificar ataques terroristas y transportado a Moscú. Después de más de un año en custodia, fue condenado a 20 años de prisión, a pesar de que su declaración fue tomada bajo coacción y las pruebas eran insuficientes. Sentsov, de hecho, nunca se declaró culpable. A día de hoy ya se encuentra liberado.

Leonid Kanter, fue un cineasta ucraniano que se suicidó en 2018 con 37 años de edad. Tres años antes estrenó su documental The Ukrainians que se centra en la imagen de un nuevo ejército ucraniano y el nacimiento de una nueva sociedad ucraniana, después de la revolución de Maidan de 2013, mostrando cómo los guerreros voluntarios ucranianos defienden el aeropuerto de Donetsk de los separatistas prorrusos y los militares rusos.

Su última película, sin embargo no fue esta, sino Myth (2018), historia de Wassyl Slipak, cantante de ópera ucraniano cuya voz y talento le dieron reconocimiento mundial y que murió en la acción militar en el Donbás a donde fue como guerrero voluntario del ejército ucraniano.

La cineasta ucraniana Irina Tsilyk se ha dado a conocer en 2020 con su documental The Earth Is Blue as an Orange en el que filme a una madre soltera y sus cuatro hijos en plena zona de guerra, en el Donbás. Mientras las bombas caen a su alrededor, los tanques irrumpen y las balas silban por todo el vecindario, la familia intenta cuidarse y mantener una actitud positiva.  Mira, la hija mayor, sueña con convertirse en una directora de cine, así que mientras las bombas caen tanto en su vecindario como en los que tienen alrededor, la familia edita escenas en las que comentan las situaciones que han atravesado. Las recreaciones de Mira, en las que emplea a soldados locales, tanques e incluso a su propia abuela, sirven para que pueda contar su aterradora historia.

Este trabajo fue premiado en el Festival de Sundance de 2020.

La zona del Donbas que sirve de inspiración a los actuales cineastas ucranianos también es el motivo de uno de los trabajos del ucraniano Taras Tomenko en Terykony, un documental sobre una familia residente en Toretsk, una pequeña localidad minera que se halla en el ‘sector ucraniano’ de Donetsk. “En el documental no damos detalles ni explicaciones sobre el conflicto o la política, pero mostramos a través del ejemplo de una niña concreta, que es Nastya, a qué desgracias conduce el concepto de Russkiy Mir (mundo ruso), la hegemonía que busca Rusia sobre otros países”, contaba el director nacido en Kiev en una entrevista durante la Berlinale de este año 2022.

El año pasado se estrenaba en la dirección de largometrajes la cineasta ucraniana Kateryna Gornostai con Stop-Zemlia, una historia que también escribe y que se centra en Masha (Maria Fedorchenko), una chica introvertida que queda con otros dos inadaptados, Yana (Yana Isaienko) y Senia (Arsenii Markov). A lo largo de la historia, vemos los gustos y el universo adolescente de estos tres jóvenes pero también hay espacio para la guerra, no desde una visión bélica, sino desde el trauma que surge en una de las adolescentes cuando es consciente de que sufre un trauma por haber vivido en una zona de guerra, algo de lo que no era consciente.

Cine realista, generalmente, el que hacen los cineastas ucranianos, marcados por las circunstancias y que con mayor o menor éxito, sus trabajos van llegando al público europeo con la esperanza de consolidarse en la cinematografía del continente primero y luego a nivel mundial. Tarea difícil pero no imposible, que hoy se topa con otra barrera, la de una guerra extendiéndose como la hiedra por todo el país ante los ojos de unos ciudadanos que, hasta el momento, han demostrado que lo que desean es ser libres y quizá, europeos. @opinionadas en @mundiario

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