El casco viejo de la ciudad de Vigo, madre de la movida

De aquellos "lunes al sol", de los bares y el desempolvar la cazadora postfranquista nació en la noche de Vigo un movimiento musical y estético que tomó forma de movimiento para convertirse, en paralelo a la de Madrid, en "movida".
Movida viguesa. YouTube.
Movida viguesa. / YouTube.

Cuarenta años después de que el punk, el techno, el pop, el ska, el reggae o el funk inundaran icónicos lugares del Vigo nocturno de finales de los años 70 del siglo pasado como "El Manco de Lepanto", "El Kremlin" o el "Ruralex" y otros, la vieja "movida" a la que dio amparo el periodista, el radiofonista y crítico musical Emilio Alonso en los estudios de Radiocadena Española (antigua La Voz de Vigo) se diluye en el recuerdo de aquellos que consideran que todo sucedió a partir de "nubladas" sesiones  de "Bar", "TrenVigo", "Sociedad Anónima" o "Mari Cruz Soriano y los que afinan su piano". Para muchos, estos fueron "conciertos" iniciáticos de los que más tarde serían "Golpes Bajos", "Aerolíneas Federales", "Os Resentidos" o "Semen Up". Alguno cambiaría su nombre, como ocurrió en la carrera de "Siniestro Total", nacidos de los pechos de "Mari Cruz Soriano y los que afinan su piano" y su tema titulado "Las tetas de mi novia".

Fue como el despertar de un hartazgo. La juventud viguesa, influida por la postmodernidad, dio un paso al frente. Primero, los pub. Y después el refugio de los bares del casco viejo de Vigo. Una reconversión musical vinculada a la naval que creó una estética musical, indumentaria y sentimental que, en el pop español dieron nombre propio a un decir "no" a lo existente en lo político, lo económico y hasta lo religioso. Todo lo presente hasta entonces se fue por las alcantarillas del Berbés para ahogarse en el mar e inundar la avenida García Barbón desde los estudios de una emisora de radio estatal en la que la música tenía los dedos de Emilio Alonso Pimentel (hijo del que fue presidente de la Real Academia Galega, Xesús Alonso Montero) y la comprensión de Mauro Panizo del Val (director de RC Vigo) y Juan Vila Valcarce (responsable de informativos de la misma emisora).

LA ICONOCLASIA DE LA MÚSICA DE LOS 70

Emilio Alonso fue el tótem venerado por aquella juventud de la que él mismo formó parte con todas las consecuencias, tejiendo una red en la que muchos entraron convencidos y otros muchos lo hicieron al entender que, si no se introducían en ella por decisión propia , nunca serían reconocidos como "modernos" o de la "movida", es decir "fruto del árbol de la época" en la que muerto el perro se acabó la rabia: Franco ha muerto y hasta la música debe saber decirlo. Se acababa la oscuridad.

La dependencia del sector naval, del sector automovilístico, de la pesca, del entrar y salir de buques de gran porte, del contrabando de tabaco y del narcotráfico incipiente, de proyectos irrealizables y promesas que naufragaban en las mareas humanas de la protesta callejera que reclamaba una democracia inexistente y soluciones al paro, surgió el chispazo: se acabó la canción protesta y nacía la equiparación a los madrileños de Malasaña de los iconoclastas gallegos rodados ya los primeros años 80. Las "movidas" con epicentros en Vigo y Madrid dieron un paso adelante y conformaron la postmodernidad que inicialmentre rechazaban, ajenos como querían ser a las etiquetas: a los Golpes Bajos de Vigo daban respuesta en Madrid Alaska y los Pegamoides, a los vigueses Aerolíneas Federales respondían los madrileños Gabinete Caligari, a los gallegos Semen Up contestaban en capital de España Los Nikis.

LA MÚSICA COMO CAMINO A LA CULTURA 

Hay quien considera que la "movida" viguesa fue un intento de emular a la de la villa y corte, la de Madrid. Un concierto de Siniestro Total en el salón de actos de los Salesianos de Vigo podría entenderse como un principio. Las circunstancias impedían calibrar su calidad pero todos, entonces, reclamaban la paternidad de la misma en los conciertos celebrados en pubs como "Satchmo" o "Angara" y el omnipresente en la ondas Emilio Alonso Pimentel que iniciaba su carrera radiofónica animando a la conexión de la música que nacía con la poesía y el decir musicalmente lo que la calle clamaba, y que el propio Emilio,  con "80 revolucións por minuto" (compendio de la movida viguesa en formato libro) retrató excepcionalmente bien antes de su fallecimiento en junio de 2020 a los 61 años.

A la sombra de los grupos iniciadores de la movida viguesa surgieron otros muchos grupos. Estos nacían y se disolvían casi sin pena ni gloria. Unos y otros sentaron, sin embargo, las bases que en Vigo cosían la camiseta de la cultura: poesía, pintura, literatura, música, estilo, fiesta, diversión, alcohol, viajes a un éxtasis no siempre buscado y hallado en el camino relativamente fácil de la droga. Fruto del tiempo. Las cerezas que se enredan, se lían, y cuando pretendes una te haces con ciento. Y compromiso social, aunque no se tenga en cuenta.

El propio Emilio Alonso lo decía en una entrevista: "En aquellos tiempos se consideraba frívolo tocar rock and roll, hacer fanzines o dibujar cómics". "Muchos de los que nos movíamos en el ámbito de la movida asistíamos a esas manifestaciones callejeras. Y elementos visibles como diversos grupos musicales, participaron en conciertos en apoyo del sector naval y para pedir el "no" en el referéndum para la permanencia de España en la OTAN. Me atrevo a afirmar  que la gente de la movida, aunque no fuese militante de carnet, era absolutamente progresista. Y sus actitudes y sus votos eran de izquierdas... aunque llevasen el pelo pintado de colores e imperdibles y cazadoras de motero"

Emilio Alonso, sea quien sea la madre de la movida viguesa, fue el padre de esta. @mundiario

Comentarios