Cambio de tercio en la nueva normalidad: las autonomías legislan en el mundo del toro

Manuel Rueda. / Arjona
Manuel Rueda. / Arjona
Tormenta perfecta en un mundo taurino que brama por cambiar para sobrevivir, ante un Ejecutivo central que lo ningunea y un estado de alerta sanitaria que prohíbe las concentraciones.
Cambio de tercio en la nueva normalidad: las autonomías legislan en el mundo del toro

Algo se mueve en el mundo del toro. No es costumbre que los aficionados, toreros, ganaderos, cuadrillas, la tauromaquia en definitiva… tomen la calle y lo han hecho con determinación y sin complejos, que ya iba siendo hora. Lo taurino mueve a  muchísimos aficionados, que por norma suelen ser un grupo de  perfil bajo, pero las cosas están cambiando,  y comienzan a expresarse en la calle, recordando a los gobernantes que  también ellos tienen derecho,  a adueñarse del asfalto, y así lo han constatado en muchas ciudades españolas.

Es curioso que en muchas autonomías no haya importado el signo del gobierno autonómico ni las siglas de sus partidos para apoyar al sector. Así tenemos a Emiliano García Page, presidente de Castilla la Mancha, socialista, que desde un primer momento ha estado en las filas de los taurófilos, alentando y apoyando la fiesta nacional. Asimismo, en estos últimas semanas hemos leído declaraciones  de Juamma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía, del Partido Popular  diciendo textualmente: “Quiero que sepáis que el Gobierno de Andalucía tiene un compromiso con todos vosotros (el mundo taurino), un sector que es cultura, tradición y economía. Queremos cooperar y ayudar”, o en la Comunidad de Madrid con su "Juana de Arco" particular, la señora Ayuso, la popular que ha hecho una  férrea defensa de la tauromaquia, aunque llegados a este punto también tendríamos que hablar de la materialización económica de dichos discursos pro-taurinos de los políticos en general, y eso daría para otro artículo.

También, por poner el último ejemplo destacado, ha estado el presidente de la Junta de Extremadura, el socialista Guillermo Fernández Vara, instando a defender “sin complejos” al mundo del toro. Es un  caso paradigmático ya que  la Diputación Provincial de Badajoz, cada año concede una importante partida económica (950.000 euros en 2020) para su escuela taurina, una de las  mejor valoradas y con prometedores novilleros.

La tauromaquia no conoce, ni debe consentir, que  siglas o colores, manejen políticamente su presencia,  por más que el Gobierno socialista y los llamados socios prioritarios “podemitas” (antisistema, anticapitalismo, anticatólicos, antitaurinos….) estén ahí  ejerciendo faenas opuestas al apoyo del mundo taurino. Pinchan en hueso , será difícil  destruir, que no menguar,  un  complejo fenómeno histórico, cultural, social, artístico y  económico. No olvidemos que la tauromaquia tiene una indudable realidad social de nuestro país, le duela a quien le duela. Hay que recordar que las corridas de toros son  una manifestación cultural recogida y salvaguardada por nuestra Constitución. Ante esto, el mundo taurino en general  ha mirado a sus representantes  políticos autonómicos, que son a la postre y en esta afligida “nueva normalidad”  las encargadas de dictar las normas con las que sus ciudadanos nos vanos  a  guiar.

Las comunidades han establecido las pautas que ya  rigen desde  el 21 de junio, en esta nueva etapa,  con respecto a los aforos y condiciones  en  la celebración de espectáculos taurinos. Poca diferencias hay también entre regiones y siglas políticas reinantes en ellas, casi todas las comunidades permiten  alrededor el 75% de aforo, e incluso Extremadura, hecha un capote a la Fiesta Nacional y habla de que a partir de agosto, éste aumentará hasta el 90%, siempre, como es lógico,  y en todas las  regiones, manteniendo una distancia de seguridad y otras cuantas medidas higiénicas inherentes a nuestra realidad actual. Lamentablemente, este año no oiremos decir el término tan taurino con la exitosa frase  de “lleno hasta la bandera”.

Sea como fuere, no tiren las campanas al aire con los grandes titulares que nos esperan en la prensa  sobre  la vuelta de los toros, piensen que el empresario, ganadero, torero, cuadrillas... deberán estudiar la viabilidad del espectáculo,  para garantizar que no sea una pésima decisión organizar un evento  de esta envergadura, ya que como estamos viendo las ayudas de los mandatarios serán exiguas  y  los aficionados debemos aceptar esta “nueva normalidad” y disfrutar tanto por medios televisivos o en vivo de  las limitadas  corridas que lleguen a organizarse en este 2020, ya bautizado penosamente como el año de la Covid-19. @mundiario

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