70.000 documentos de Marino Gómez-Santos, escritor y periodista

Universidad Rey Juan Carlos. / Pixabay
Universidad Rey Juan Carlos. / Pixabay

Se dice que no podría haber toreo si no existiesen al mismo tiempo, además del toro/torero, multitud de figuras que están en la representación de dicho sacrificio casi ritual.

70.000 documentos de Marino Gómez-Santos, escritor y periodista

No vengo aquí a dialogar de toreo o de esgrima o de fútbol, sino de alguna forma lanzar una espada en homenaje a este escritor y, si escritor también observador, pensador, y periodista, Marino Gómez-Santos (Oviedo, 1930- Madrid, 2020), que no juzgo aquí la calidad de su producción cultural, pero que como en el toreo, son figuras-personas-personajes que son necesarias para el gran toreo de esta Iberia, ya tan larga en historia y en/de dolores/alegrías. No solo rompo unas flechas en su recuerdo y en su homenaje, sino también, que empecemos a tener otra perspectiva y otra óptica sobre estas figuras consideradas de segundo nivel en la cultura de estos terruños, pero quién sin ellas, no se podrían entender y comprender todo el tinglado social y cultural. A veces hemos podido leer libros de ellos y ni siquiera los recordamos, a sus autores y a sus títulos, si algunas de sus ideas y datos que han quedado en nuestra memoria…

Marino Gómez-Santos que si no he contado mal, publicó cincuenta y cinco libros sobre distintos personajes, actores y actantes de la vida social y cultural española. Pienso que se merece un recuerdo y más de un homenaje… y el último libro que publicó en 2020 sobre Ruano, César González-Ruano en Blanco y negro, en el que cuenta-narra que todo lo que dice es verdad, pero que no todo lo relata –esperemos que entre los papeles y notas existan más realidad-verdad, y que un día se estudien los setenta mil documentos de la U.R.J.C. que ha donado creo o creemos es un deber, hacia la sociedad española, aclarar esta figura-.

Reportajes/Memorias/biografías han sido elementos esenciales en nuestro periodista, escritor, observador y pensador de la vida social y cultural de España. Se indica, que fue discípulo y casi “hijo” de Ruano y, al final de su existencia, publicó un libro sobre esta figura tan controvertida, por un lado, nadie niega su genialidad en el articulismo, pero, con una personalidad psicológica y moral muy compleja, según la mayoría de los que le conocieron, pero que no podemos negar que en cuanto a la literatura del articulismo, es uno de los grandes de estos dos últimos siglos, desde Larra y antes de Larra hasta el momento actual… No olvidemos que Ruano se considera el maestro de Umbral y de Alcántara, dos de las grandes figuras en el columnismo hispánico de estas últimas décadas…

Cada mirada es única y al reunir y combinar las distintas ópticas, perspectivas y miradas de diversas personas y testimonios sobre un acontecimiento, un hecho, un dato, una persona, se encienden como flores de luces que se abren al horizonte. Pienso, que el caso que comentamos es una demostración de lo que indicamos. Y para ello es esencial recoger testimonios, datos, documentos de las figuras que pasean o han paseado, han buceado o han nadado por esta geografía, sean consideradas grandes popes de la cultura o solo ojeadores de la creación o investigación cultural.

Pregunto y me pregunto, cuestiono y me cuestiono, que a semejanza de Marino Gómez-Santos, otros periodistas y escritores y pensadores podrían donar sus fondos documentales, a bibliotecas, archivos, universidades, fundaciones, museos y que podrían constituir elementos esenciales para el entendimiento y conocimiento del presente y del pasado próximo. El otro día, en una entrevista, el periodista Peñafiel indicaba que tenía un archivo, si entendí bien lo que había expresado, que cuando falleciese su esposa lo hiciese desaparecer.

Pienso que se está perdiendo una riqueza documental enorme de periodistas y escritores que pueden ser considerados de segunda o tercera o quinta fila, provinciales, regionales y nacionales, pero que han dedicado a arar el campo de la información y de las noticias, durante diez o cincuenta años. Riqueza documental que puede tener/dar/ofrecer otras visiones, otras perspectivas y que si no se recogen en fondos especiales pues existe mucho peligro que los descendientes en dos o tres generaciones se vayan perdiendo/olvidando/deteriorando todo ese material documental.

Sugiero, si es que existen papeles y documentos, comprometedores con la realidad presente que esos periodistas puedan tener. Que ante la donación de tanta documentación, dispongan de algunas cajas especiales en los que indiquen que esa parte del archivo, documentos gráficos o textuales, no sean accesible al público, ni a los investigadores, hasta que pase un tiempo determinado –cincuenta años después de fallecimiento del periodista o escritor, por ejemplo-. Que las entidades que los reciben, se comprometan a dicha realidad/deseo. Ni siquiera a abrir esas cajas.

Pienso que esta idea o sugerencia, pueda servir, para resolver ambos extremos de derechos, por una parte, no se pierdan toda esa documentación, quede archivada para investigadores en el futuro, quede respetado los derechos de las personas y sus descendientes, de los que se habla/escribe/documenta… @mundiario

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