De Portomarín a Palas do Rei, valle tras valle, aldea tras aldea

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De Portomarín a Palas do Rei.

Los peregrinos salen de Portomarín por la izquierda del puente, cruzando por uno de los brazos del pantano a través de una pasarela. Les faltan 91 kms hasta Santiago de Compostela.

De Portomarín a Palas do Rei, valle tras valle, aldea tras aldea

El Camino de Santiago sigue subiendo por una cuesta bastante pronunciada al lado de un pinar. A la larga etapa de hoy todavía le faltan por recorrer 28 kms más hasta llegar a Palas do Rei.

Cortapezas. El pueblo tiene una  iglesia románica, luego pasan por delante de una fábrica de ladrillos cerca de la subida, una zona sin arbolado, de monte bajo.

Toxibo. Suben y suben por cuestas y más cuestas. Hay que aguantar aunque los pies empiezan a sentir los kilómetros de marcha. El tiempo ha mejorado sensiblemente. Pasamos por un pinar con mucha maleza, el pino Pinaster es un árbol de crecimiento rápido, 10 años, pero que estropea la tierra a su alrededor produciendo aridez.

Gonzar. El camino se aleja del monte entrando en la carretera. Los peregrinos llevaban muchos kilómetros sin el tráfico de automóviles: trayecto silencioso. Ahora ven y escuchan el tráfico de coches después de la quietud ante­rior. También ahora les van sobrepasando muchos peregrinos en bici­cleta.

Castromaior. Está en una subida recta,  los peregrinos pasan por delante de la iglesia románica en el medio del pueblo. Al final hay un castro celta donde se realizan excavaciones, desde aquí se divisa una larga vista sobre el valle.

Hospital da Cruz. Es el próximo lugar al que llegamos, se le llamó así por el Hospital de la Cruz que había para los peregrinos. Un lugar donde se cruzan de varias carrete­ras. En el bar Novo, muy conocido de los peregrinos que regresan año tras año, se suele realizar el refrigerio. Está atendido por un matrimonio que tiene una preciosa chica muy viva, pero que ha nacido sin el don del oído. 

Su madre sella la credencial a los caminantes mientras cuenta lo bien que va su hija, la avisa para que salude a un peregrino de años, ella mira en los labios, entiende lo que se le dice y vocaliza bastante bien. Su profesora es de Vitoria. La cuenta en este sito siempre resulta económica. Ha salido un día con un sol radiante.

Ventas de Narón. Es el siguiente pueblo, aparece en el Códice Calixtino con el nombre de Sala Regine. Delante de su iglesia un humilde cruceiro, el tercero desde O Cebreiro. En el año 820 tuvo aquí lugar una batalla contra los árabes. Se termina el municipio de Portomarín. El trayecto continúa por la ladera de una montaña.  

Prebisa. Se encuentra en la bajada de la ladera, buena vista y arbolado. Lameiros. El camino sigue por un lugar sombreado con robles, carba­llos, para los naturales del país, un agradable paseo entre castaños hasta donde se encuen­tra el cuarto cruceiro que vemos en la ruta: un viejo cruceiro con la imagen de Ntra. Sra. de los Dolores a un lado y Jesu­cristo en el otro. En su base figuran los instrumentos de la pasión. También se pasa por la Iglesia de San Marcos, con alto campanario y el escudo de los Traba, la más poderosa familia gallega durante la Edad Media.

Ligonde. A través de corredoiras se llega a este lugar en el que existió un buen hospital y cementerio de peregrinos ocupado hoy por un hospital y señalizado por una cruz. Carlos I y Felipe II pararon aquí en su viaje a Santiago. Algunas casas conservan su estilo medieval, una con los escudos de las familias Traba y Ulloa. El cruceiro que se ve es el quinto del trayecto, de estructura moderna tiene alto y delgado fuste. En un principio los cruceiros fueron utilizados por los celtas para señalar cruce de caminos y decir sus oraciones a los múltiples dioses, mediante un monumento de piedra. La Iglesia católica asimiló esta costumbre pagana colocando en su alto imágenes religiosas.

(Continuará)

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