Caminar rápido sí, pero también disfrutar del Camino en el recorrido

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Iglesia de Triacastela.

Por fin en la larga bajada hacia el valle los peregrinos llegan a un pueblo más grande, Triacastela, donde pueden descansar, mientras pasa la lluvia charlan con otros caminantes.

Caminar rápido sí, pero también disfrutar del Camino en el recorrido

Estamos en Triacastela. Su nombre se debe a la existencia de tres castros celtas. Tam­bién hubo tres castillos. El conde Gatón fundó aquí el monasterio de San Pedro y San Pablo. El año 922 el rey de León y Galicia Ordoño II, donó el pueblo a la iglesia de Compostela en memoria de su esposa doña Elvira. En 1112 el arzobispo Gelmírez y doña Urraca esperaron aquí a Alfonso el Batallador, rey de Aragón y marido de doña Urraca, para luchar contra él.

Según el Códice Calixtino, en Triacastela terminaba la etapa número once del camino francés, donde llegaban los emisa­rios de los hosteleros de Compostela pretendiendo convencer a los peregrinos para ir a sus posadas. Muchas veces una estafa en el cambio y las comidas, según relata Aimeric Picaud. Alfonso IX rey de León y Galicia fundó "Triacastela Nova" en 1228, pretendiendo revitalizar la zona. Tuvo Hospital de peregrinos instalado en la actual "Casa Pedreira".

En sus viajes a Santiago, pernoctaron aquí Carlos I y Felipe II. En medio del pueblo se encuentra la iglesia de Santiago Apóstol, con el ábside románico y elevada torre frontal del siglo XVIII. En el segundo cuerpo tiene tres castillos grabados en piedra, encima una hornacina vacía. En el interior, altar barroco y cruz de plata del siglo XII.

Durante el día, la iglesia se encuentra cerrada, debiendo los peregrinos sellar la credencial en un bar que hay frente a la iglesia. Allí está el sello de la "Parroquia de Santiago de Triacastela". El dueño del bar estampa el sello, mientras nos ofrece "unas gotas de desinfectante" para el café, como él llama al aguardiente. Las gotas resbalan por la garganta, calentando el interior animando la marcha. Antes se habla por teléfono para avisar hasta donde se ha llegado, invitando a compartir la experiencia el próximo año. En el pueblo se ven bastantes peregrinos jóvenes, muy animosos. A la salida, está el "monumento al peregrino", monolito de piedras calizas similar a las que llevaban durante 137 años los peregrinos desde el monte Abela hasta Castañeda en Arzúa, remata una pequeña imagen de Santiago peregrino. Luego se pasa por delante del mojón de la diputación Provincial de Lugo, señalando los 129,5 kms. que faltan para Santiago, indicando con una doble flecha, a izquierda y dere­cha, las dos rutas por donde se puede ir: Samos o San Xil.

Según el códice Calixtino, la siguiente etapa, número 12 empieza en Samos, localidad que se debe visitar. Desde Tria­castela a Samos se pasa por San Cristobal, Lusio, Renche y San Martín do Real. Los peregrinos deciden ir por San Xil. @mundiario

(Continuará)

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