Vistas las de Isabel II, especulan sobre las futuras exequias de Juan Carlos I

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El sepelio de Alfonso XIII en el Escorial
El antecedente anterior fueron los honores que se rindieron a Alfonso XIII cuando retornaron sus restos desde Italia.
Vistas las de Isabel II, especulan sobre las futuras exequias de Juan Carlos I

Como era de esperar, dada su edad y achaques, en las tertulias de la telebasura y otros espacios se especula, tomando como modelo las interminables de la reina Isabel II, cómo deberían ser  las exequias de Juan Carlos I. El antecedente inmediato de algo parecido fue el retorno de los restos de Alfonso XIII, el llamado “rey perjuro”, en el que el Gobierno de la época limitó, en contra de las pretensiones del conde de Barcelona, el ceremonial a que éste hubiera querido dedicar a su padre, de modo que no permitió que sus restos fueran velados y expuestos al público en el palacio real, como hemos visto en el caso de Isabel II.

Era un tanto forzado, pero con un acusado sentido simbólico, como queriendo rectificar la historia, especialmente, haciendo que sus restos retornaran por el mismo lugar por donde había salido de España tras las elecciones de abril de 1931 que dieron lugar a la proclamación de la República. El Gobierno de entonces consideró que, teniendo en cuenta que fuera un rey que violó su juramento de fidelidad a la Constitución, era preciso contener las pretensiones de don Juan de Borbón y que el velatorio público iba a ser muy controvertido. Por ello se centró todo esencialmente en el homenaje de los ejércitos. No en vano, lo del rey soldado fue inventado por Cánovas para Alfonso XII y desde entonces se ha subrayado este aspecto, que en el caso de Alfonso XIII dio lugar a peligrosos equívocos que el propio conde de Romanones hubo de acotar, ante las pretensiones del citado de reservarse todas las competencias en ese terreno, en contra de lo que corresponde a un rey constitucional. Dado que los despojos de Alfonso XIII estaban embalsamados, su colocación en el panteón de reyes de El Escorial donde tenía reservado un nicho resultó especialmente dramático, pues hubo que trocearlos para poder introducirlo, temor que actualmente se tiene con respecto al ahora llamado Juan III (rey inexistente) que debería pasar del pudridero al espacio que se le tiene reservado y que completa, porque no queda sitio para más, el salón de Reyes.

La mañana del 18 de enero de 1980 llegaban a Cartagena los restos mortales del rey Alfonso XIII. Era todo un mensaje, al traerlo por el mismo punto por el que saliera 49 años antes, y con todos los honores, como si hubiera sido un rey normal. El Conde de Barcelona, presidió los actos de exhumación celebrados el día 17 de enero de 1980 en Roma y fueron despedidos con honores de jefe de Estado, con una misa en la Iglesia de Nuestra Señora de Montserrat, oficiada por el cardenal Bertoli, a la que asistió en representación del Gobierno italiano el ministro de Justicia. Luego se embarcó en la fragata de la Armada 'Asturias', que llegó a Cartagena el día 18 por la mañana. Y también hubo trasiego, primero traslado a pie y honores por parte de la Armada en un armón arrastrado por marineros; luego traslado en helicóptero del Ejército del Aire a El Escorial, y por fin, llevado al monasterio y honores en otro armón escoltado por la guardia real. Juan Carlos I había nombrado a su padre, almirante honorario, como comisionado real para el acto. Por cierto que el féretro se había cubierto con la entonces bandera nacional vigente, de tiempos de Franco, con el águila de San Juan.

El ceremonial y protocolo tiene que estar previsto

Es evidente que, aparte de otras consideraciones, tiene que estar previsto el ceremonial y el protocolo para cuando muera el mal llamado rey emérito. Por lo tanto, con independencia de donde fallezca, y los problemas derivados de su traslado a España, si muere en el extranjero, sus exequias estarán pautadas. Y en este caso, sin duda, el palacio real va a ser el centro de las exequias junto con la catedral de la Almudena. Se da por hecho, que el cadáver será velado y expuesto, como se hizo con Franco, en el dicho palacio (donde por cierto tenía un despacho) para que recibiera el testimonio de los españoles que se lo quieran rendir o a la mera curiosidad. Ya verán a personajes de la farándula a la cola, como vimos a Lola Flores en espera de pasar ante el Caudillo.

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Honores a Alfonso XIII en Cartagena

Hay un problema suplementario, el mausoleo de El Escorial no queda sitio para Juan Carlos ni Sofía. En total, hay 26 sepulcros de mármolde los cuales 24 están ocupados. Los dos sitios restantes ya están reservados para Don Juan y María de las Mercedes, condes de Barcelona, cuyos restos todavía están en el pudridero de reyes. A pesar de que ellos no fueron soberanos, a su muerte Don Juan Carlos quiso darles honores de Reyes y en sus tumbas ya puede leerse "Ioannes III, comite Barcelona" y "María de Mercedibus, comitissa Barcelona", Desde Carlos V, están enterrados allí todos los soberanos de España a excepción de Felipe V y Fernando VI, cuyos cuerpos se encuentran en la Granja de San Ildefonso; y Amadeo I y José I Bonaparte, quienes están en la basílica de Superga(Italia).Asimismo, reposan en esta criptalos restos de las reinas que fueron madres de Reyes (excepto Isabel Farnesio, quien está en la Granja de San Ildefonso), así como el único rey consorte y padre de rey, Francisco de Asís, esposo de Isabel II.

El Patrimonio Nacional, en previsión del futuro, barajó varios proyectos al respecto, uno de ellos era la ampliación del Panteón, con una cripta de iguales características que colindase con la original. Se cree que, Juan Carlos I podría ser acomodado, como la reina de la romanza María de las Mercedes en la catedral de la Almudena. Pero incluso hay quienes han sugerido que se construya una nueva cripta en los aledaños del Palacio Real. @mundiario

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