Último momento: Patria en terapia intensiva

Inflación desbordada, riesgo país en 2728 puntos, pobreza en torno al 40%, posible renuncia del actual presidente... No habiendo encontrado etiología clínica, Patria fue derivada a psiquiatría.
Terapia intensiva
Terapia intensiva. / Mundiario

El último 9 de julio, Patria fue internada de urgencia en Buenos Aires, a raíz de un shock nervioso que le produjo amnesia transitoria después de un intento de suicidio. En el departamento de Terapia Intensiva se le realizó un chequeo general, obteniendo los siguientes valores:

> Inflación: desbordada. Se pronostica casi un 80% para 2022  (contra el 50% en 2021). La más elevada desde 1991.

> Cotización del dólar: Seis tipos de cotización de la moneda estadounidense: dólar oficial, dólar turista o ahorro, dólar blue, dólar contado, dólar mayorista, dólar para la industria y el comercio. Los valores oscilan entre 135 y 280 pesos argentinos por cada unidad monetaria. Al oficial deben sumársele  los impuestos país y la retención de ganancias: entre 30% y 35% cada uno.

> Cepo: cada ciudadano tiene un límite de compra de doscientos dólares oficiales por mes. Además, no se pueden financiar los pasajes al exterior en moneda extranjera, como tampoco las compras realizadas en el free-shop.

> Riesgo país: 2728 puntos. Resultado de la creciente desconfianza frente a la caída de la economía doméstica y las consecuencias de las peleas en la coalición del Gobierno.

> Reacción de Wall Street y el FMI frente al nombramiento de la nueva ministra de economía, Silvina Batakis: desconfianza. Se la cataloga como burócrata leal a la órbita de Cristina Kirchner.  

> Pobreza: alrededor del 40%, con la posibilidad de llegar, con los niveles de inflación actuales, a un 50% en el momento de la elección de 2023. Cada mes, 83.000 personas dejan de pertenecer a la clase media. No es a causa de desocupación. Tener empleo no garantiza no ser pobre. Los planes sociales tampoco ayudan a cubrir el nivel de indigencia.

> Salarios: hasta marzo 2022 aumentaban un diez por ciento por debajo de la inflación.

> Causas judiciales de la actual vicepresidenta electa Cristina Fernández de Kirchner: procesada en diez casos, algunos ya llegaron a la instancia de juicio oral. Administración en perjuicio del Estado, traición a la patria y encubrimiento en el caso Irán, dirección de obras públicas y viales a favor de los empresarios Lázaro Baez y Cristóbal López, lavado de activos y asociación ilícita, entre otras.

> Posible renuncia del actual presidente electo Alberto Fernández: desmentida por la vocera presidencial Gabriela Cerruti.

Frente a estos resultados, y no habiendo encontrado etiología clínica, Patria fue derivada a Psiquiatría:

— ¿Cómo se siente hoy, Patria?

— Renuncio a mi independencia.

— Pero, señora, usted acaba de cumplir doscientos seis años de esa condición, por la que luchó. ¿Qué la hace cambiar de idea?

— Crié cuervos y me están comiendo los ojos. ¿Vio la película de Saura, la del setenta y siete? Bueno, eso me pasa. Basta, quiero volver con mi madre y ser una niña.

— ¿Con España? ¿Pero usted sabe el lio que hay allá?

— No me importa. Quiero un rey que me mande a un virrey a enderezar a esta manga de delincuentes.

— Le recomiendo que lea el libro Juan Carlos I, el Faruk español, de Fernando Ramos.

— Mire, no tengo tiempo de leer nada, quiero desaparecer, y no me empiece a pedir que le detalle mi infancia, ni mi relación con mis padres, porque eso ya se lo conté. Si no, remítase a Historia de Patria, publicado por MUNDIARIO. Vayamos a hoy.

— De acuerdo. Con los problemas mejor ir de a uno. Dicen que en la región los gobernantes prefieren que haya cada vez más pobres así pueden dominarlos mejor. ¿Usted que piensa?

— Ni idea. Lo que yo sé es que los argentinos quieren viajar y no pueden porque el cepo, porque los dólares. Yo digo: ¿para qué existe el peso argentino si no vale nada? Dolaricemos y listo. Pero a mí nadie me escucha.

— ¿No le importa que haya gente que no puede comer? La información dice que en una familia tipo, aunque trabajen los dos, no alcanza para cubrir la canasta familiar.

—No me deprima, doctor, no estoy para eso. Éramos un país rico, la educación es gratis, somos buenos deportistas, cancheros, lindos, talentosos. No quiero escuchar habladurías.

—Tiene que asumir su realidad actual, Patria. Todo ha cambiado.

—Por eso, renuncio. Que se las arreglen estos. Yo vuelvo a ser colonia y, si son valientes como los de antes, que se independicen. Los quiero ver. Si se están matando entre ellos todo el día.

—¿Y si su madre España no la acepta? Usted ya está grande para volver a casa de mamá.

— Bueno, buscaré a los ingleses, que no sé por qué los sacamos volando cuando vinieron.

—Hay que ver si tienen ganas de bancarse más colonias. Aparte no se olvide de que no se arregló todavía el conflicto con las Falklands, digo con las Malvinas. ¿Qué piensa de la renuncia de Boris Johnson?

— Ejemplar. Ya le digo, esos tendrían que haber entrado a Buenos Aires y no haberse ido más. ¿Pero se imagina si a Alberto (Fernández) se le da por imitarlo y nos quedamos con ella gobernando de nuevo? Por favor, no resisto, me da de nuevo ataque de pánico. Ay, no puedo respirar.

—Tranquila, Patria. Tome unas gotitas de clonazepam. ¿Se siente mejor?

— Quiero dormir. ¿Por qué una patria no tiene derecho a suicidarse?

— A ver, Patria, yo la voy a ayudar. Usted es una maestra en atravesar momentos difíciles y resurgir.

—Ya no tengo más fuerzas. Este partido político es como el mito de Sísifo, se cae la roca, vuelven a subir y así hasta el infinito. Es el absurdo absoluto.

—Pero otros partidos tuvieron la ocasión de gobernar.

—Ni me hable, una manga de imbéciles y de inútiles, no les perdono no haber tenido el coraje de llevar el país adelante. Ya le digo, no hay solución.

—¿Y no piensa en que usted debería hacer algo?

—¿Cómo qué?

— Salir a la calle, pedir el desafuero de los funcionarios que tienen juicios pendientes, exigir la renuncia, llamar a elecciones…

—¿Para elegir a quién?

—No sé, Patria, es usted la responsable de no haber formado ciudadanos honestos y capacitados.

—¿Pero usted de dónde es? ¿De qué país viene? Le noto acento raro. Le recomiendo otro artículo: Los sementales más famosos de la historia argentina, también de MUNDIARIO. Así entiende más nuestros orígenes.

—Pasaron los cincuenta minutos. La veo el próximo martes, Patria.

—No sé si llego. @mundiario


Fuentes: diario El Economista; Walter Molano, economista en jefe de BCP Securities; Juan Ignacio Bonfigliio, investigador en el Observatorio de la Deuda Social Argentina; Caritas y la UCA; Eduardo Fracchia, Ing. Universidad Austral.

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