González Mariñas, el nacionalismo de centro

Pablo González Mariñas. / Xurxo Lobato
Pablo González Mariñas. / Xurxo Lobato
Por una iniciativa cívica, se le rinde un "homenaxe nacional" en A Coruña con el que se trata de poner en valor su decisiva contribución al autogobierno de Galicia.
González Mariñas, el nacionalismo de centro

Llegaron a compararlo con Kennedy, nada menos, tal vez por su porte y su carisma, más que por sus ideas. Pablo González Mariñas es otra de las figuras relevantes de la vida pública gallega del último medio siglo que no ha logrado aún el reconocimiento al que se hizo acreedor por su ejecutoria política y por su labor docente.

Estos días, por una iniciativa cívica, se le rinde un "homenaxe nacional" en A Coruña con el que se trata de poner en valor especialmente su decisiva contribución al autogobierno de Galicia desde la preautonomía hasta que, un tanto desencantado, abandonó la primera línea política para centrarse en la tarea universitaria como profesor titular de Derecho Administrativo. No había conseguido su ansiada meta: encarnar un nacionalismo gallego de centro, reformista y liberal, como el mayoritario en Cataluña o en el País Vasco. 

Sobrino de Jenaro Marinhas del Valle, destacado intelectual galleguista, Pablo González Mariñas entró en política en plena Transición de la mano del también profesor José Luis Meilán Gil. Después de ocupar relevantes cargos y responsabilidades tecnocráticas durante el franquismo, el que sería rector de la Universidad de A Coruña funda el Partido Gallego Independiente, que acabó desembocando en la UCD de Adolfo Suárez. Meilán nada tenía de nacionalista, aunque defendió como pocos el derecho de  Galicia, por su condición de nacionalidad histórica, a una autonomía de primera.

González Mariñas formó parte de la "Comisión dos Dezaséis", que elaboró el boceto inicial del actual Estatuto, y fue elegido diputado centrista y miembro de la Mesa del primer Parlamento gallego. Por ello se le puede considerar uno de los padres fundadores del autogobierno que hoy disfruta Galicia.

"Fagámonos respetar"

Queda para la historia aquella fulgurante irrupción de González Mariñas como líder de Coalición Galega, dando la campanada en las segundas elecciones autonómicas, en 1985. Desplegó una campaña electoral rompedora y moderna, con el lema "Fagámonos respetar". Con ella aquella debutante formación de centro-derecha galleguista logra, contra pronóstico, el trece por ciento de los votos y once diputados. Al poco el partido, que se autodefinía como de centro reformista y galleguista, se desgarra. El sector progresista, convertido en Partido Nacionalista Galego (PNG) y encabezado por Mariñas, se apunta al "barreirazo", la operación que desaloja a la AP de Fraga y Albor de la Xunta propiciando un gobierno tripartito que encabezó el socialista Fernando González Laxe. El profesor González Mariñas fue conselleiro de Presidencia y portavoz de aquella Xunta, nacida de una moción de censura, que duró poco más de dos años y que tuvo una tormentosa travesía (embarrancamiento del Casón incluido) hasta dar paso a la larga era fraguiana.

Desde San Caetano se esforzó en completar la arquitectura institucional de la autonomía y en modernizar su burocracia con más empeño que éxito. El PNG acabó integrándose en el Bloque, donde un reformista liberal como él nunca llegó a sentirse cómodo por el férreo control que sobre el frente ejercía la radical y soberanista Upegá. Allí, como diputado autonómico de 2005 a 2009, puso el colofón a su ejecutoria institucional.

El partido de Mariñas, como otros, abandonaría la casa común del nacionalismo en la escisión de 2012, en el cisma de Amio. A sus 78 años recién cumplidos, él sigue creyendo que es cuestión de perseverar en la búsqueda de la fórmula adecuada, porque en la moderadamente conservadora Galicia por fuerza debe haber espacio para un nacionalismo templado, que no hay por qué renunciar a ese empeño, a pesar de que cada vez se parezca más a una quimera. @mundiario

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