China: desertización, sequía e incendios forestales

Gran Muralla Veerde. :/ RR.SS.
Gran Muralla Verde. / RR SS
¿No nos podemos plantear, bajando de nuestro pedestal, empezar a analizar si, quizá, podríamos copiar algo de las políticas de China frente al cambio climático?
China: desertización, sequía e incendios forestales

El cambio climático nos interpela este verano con toda la crudeza de los incendios forestales, la sequía y la desertización, tres fenómenos entrelazados que amenazan nuestro planeta. Nos venimos despertando cada día con noticias sobre su ingente presencia y amenaza, tanto en España, como en Francia, Estados Unidos, Australia… 

¿Y en el resto del planeta? Vamos a fijarnos en China. Llama la atención, si buceamos en la información internacional, que no se habla de incendios forestales en este macro país, a pesar de la clara inclinación de nuestros medios, y de Google, a resaltar todo lo negativo de China, como el mayor contaminador del mundo. Sí se ha informado con profusión de la grave sequía y de la ola de calor que ha recorrido toda la geografía china, como parte de los graves problemas de China, pero no resaltan nada sobre posibles incendios

¿Cuál es la política de China referente a los incendios forestales, la desertización y la sequía, en el contexto del cambio climático? En primer lugar, y como punto de partida, para China son un problema político de primer orden, una responsabilidad ineludible del gobierno central y de todos los gobiernos (recordemos que en China los gobiernos provinciales tienen responsabilidad sobre un territorio y una población que multiplica la de cualquier comunidad autónoma en España). Un problema político tal, en frase del viceministro de Medio Amiente, Pan Yu, en 2000, que no solucionarlo sería un “suicidio colectivo”.

En segundo lugar, las declaraciones solemnes, los buenos deseos del gobernante resultan retóricos o hipócritas, si no se ponen los medios para solucionarlo, que son, en frase también de Pan Yue, inversión,  investigación y tecnología. Intentaremos analizar esa política por partes.

Política frente a la desertización   

Las dos terceras partes del territorio chino son zonas desérticas, semidesérticas o en riesgo de desertización. La acción política ha tenido que abordar, en los últimos 40 años, simultáneamente, el freno al desierto y la reforestación, siempre con los dos instrumentos ineludibles: inversión e investigación más innovación tecnológica

El ejemplo más claro de freno al desierto ha sido, y todavía es, el proyecto de la Gran Muralla Verde, iniciado en 1978, que concluirá en 2030, con una inversión total de 14.000 millones de dólares, calificado por la ONU como “la obra de ingeniería ecológica más grande del mundo”. Su objetivo:  frenar al desierto de Gobi, el quinto mayor del mundo, en su avance de 3.200 km2/año hacia los cultivos del Sur con una muralla de 100.000 millones de árboles (que ocuparán una superficie casi el doble que los bosques de Suiza), en una franja de 7.500 km de largo y 300-500 m de ancho, que protegerá de la desertización a más de 13 millones de hectáreass de cultivos.  Está construida ya en un 66%, con una innovación tecnológica que incluye desde la selección de especies resistentes a la sequedad y la arena, hasta la mejora de los suelos, los sistemas de riego, la medición por satélite y por drones de la humedad y la acidificación, la siembra aérea, las estaciones meteorológicas, los equipos de ingenieros y técnicos...

A escala más pequeña, el proyecto Saihanba, de 9 333 km2, calificado como, “empresa avanzada para la prevención de incendios forestales”, en la ciudad de Chengdu, Hebei, en el norte de China: en 40 años se ha transformado esa zona desertizada en un bosque exuberante, pasando la cobertura forestal del 11,4% al 82%.

Estos proyectos concretos son sólo una pequeña parte de un plan mucho más amplio: la superficie forestada de China cubre ya el 22% del territorio nacional, cuatro veces la superficie total de España: y en esa masa forestal no ha habido incendios significativos este verano; y, con los planes actuales, la superficie forestada china llegará al 30% en 2050, es decir, unos 3 millones de km2 de bosques, mientras la deforestación retrocede cada año, con cifras de 2019, en 11.400 km2.

El problema del agua y soluciones

Con el 20% de la media mundial de agua/habitante, su sobreabundancia en la mitad sur y su escasez en la mitad norte, el avance de la desertización y la contaminación de ríos y acuíferos, y la demanda de agua que se ha multiplicado por 350 veces  en los últimos treinta años, el agua en China es clave para frenar el cambio climático. Como dijo el ex primer ministro Wen Jiabao, la escasez de agua amenaza “la supervivencia misma de la nación.” 

Según la Comisión Mundial de Represas,  ya en el año 2005 había en China, 23.8004 presas de más de 15 m de alto,  4.800 presas  con más de 30 m  -–el 20% del mundo-- y otros 80.000 embalses menores. El mayor, el de las Tres Gargantas, con una superficie de 1045 km² y un volumen de 48.000 hm3, riega 4 millones de hectáreas, y produce 18 GW, es decir, es la central hidroeléctrica mayor del mundo. 

Y en la gigantesca red de canales chinos, destaca el trasvase desde el sur, donde está el 80% del agua de China, al norte, muy escaso de agua, con dos  canales de 1.200 km, que salvan un desnivel de 50 m, y un tercero que se inaugurará en 2050. A ellos se añade un nuevo proyecto, a inaugurar también en 2050, que incorporará a los canales de trasvase un canal subterráneo, con tramos a mil m de profundidad, para aportarles agua de la Presa de las Tres Gargantas, conectados todos a una red de 20.000 km adicionales de canales para distribución y riego, que incrementarán la producción agrícola en 540 millones de toneladas.     

Y otro medio para paliar la escasez de agua serán las granjas marinas - más de 500.000 hectáreas, en experimentación-,, para producir algas para consumo humano que no necesitan agua dulce ni tierra.

Por supuesto, todos esos recursos técnicos avalados por una gran inversión: En el Plan Quinquenal 2016-2020 cerca de dos billones de dólares en medidas para frenar el cambio climático, el triple del Plan anterior. Pero el objetivo central para el siglo XXI será impulsar la investigación y los desarrollos tecnológicos, la digitalización y la inteligencia artificial, para paliar el problema del agua y frenar el cambio climático, en consonancia con el Plan Made in China 2025, que convertirá a China en líder tecnológico global.

Y, además, China negocia acuerdos internacionales con sus vecinos ricos en recursos hídricos, tanto en el área del Himalaya, como en el Noroeste, en la frontera con el Turquestán asiático por sus grandes glaciares, y en las fronteras con India, Bangladesh y Sureste Asiático por los grandes ríos Brahmaputra y Mekong. Acuerdos que incluirán inversión conjunta y gestión compartida.

¿La política china frente al cambio climático?

Resumiendo: Una política clara, con objetivos claros, como responsabilidad del gobierno central y de todos los gobiernos, que no se pueden escudar en la irresponsabilidad, la falta de concienciación o la insolidaridad de los ciudadanos, pues ésa es otra parte de la responsabilidad política de los gobiernos: movilizar a sus ciudadanos. Ni pueden culpar de los incendios a incendiarios criminales o agricultores desaprensivos, sino a una política forestal irresponsable.

Una política, por supuesto, de medio-largo plazo, o, según la filosofía confuciana, también “para las próximas generaciones”, a las que beneficia lo que hoy se haga y que tendrán que continuarla porque seguirá afectándolas. 

Una política no de declaraciones sobre la gravedad del cambio climático, o sobre el problema de la sequía recurrente, sino de planes políticos efectivos, de una política hídrica eficaz, basados en una gran inversión y en medios tecnológicos potentes. 

Una política continuada, de muchos años, hasta la descarbonización total.

Y una reflexión final: hemos acusado mucho a China de que copiaba todo a Occidente. ¿No nos podemos plantear, bajando de nuestro pedestal, empezar a analizar si, quizá, podríamos tal vez, copiar algo de las políticas de China frente al cambio climático? @mundiario

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