Lula promete que Brasil volverá a fijar su lugar en el mundo

El mandatario brasileño promete que fortalecerá las relaciones internacionales tras el hermetismo desarrollado durante la era Bolsonaro, donde Brasil experimento un notable aislamiento de sus vecinos.

Lula da Silva, presidente de Brasil; y Emmanuel Macron, presidente de Francia. / @EmmanuelMacron.
Lula da Silva, presidente de Brasil; y Emmanuel Macron, presidente de Francia. / @EmmanuelMacron.

La vuelta de Luiz Inácio Lula da Silva a poder fue saludada por diecisiete presidentes y jefes de Estados que acudieron hasta Brasil, concretamente hasta El palacio de Itamaraty, sede del Ministerio de Exteriores, para esperar la llegada del presidente que se trasladaba desde el palacio de Planalto, la sede del Ejecutivo, tras nombrar a sus nuevos 37 ministros. 

La llegada de Lula fue celebrada por todo lo alto y se espera que con su regereso, el país empiece a experimentar un gran cambio en su política exterior. Durante la era de Jair Bolsonaro, se vio a Brasil aislarse de sus vecinos pero también de grandes potencias. Tras la partida de Donald Trump, no dudó en romper lazos con EE UU, y también criticó duramente el comunismo chino.

Entre 2003 y 2010, el mundo se rindió ante Lula, un personaje de la clase media y sin estudios que había logrado alcanzar la cúspide política al convertirse en el nuevo presidente de tendencia socialista de la mayor democracia de América Latina. En su momento, Lula fue el líder indudable de la región, como un personajo dosificador entre las diferentes potencias y con el auge de la tendencia izquierdista tomando casi todo el continente. 

La diplomacia en toda la zona pasaba por su mejor momento. Bastaba con que Lula telefoneara a los Kirchner en Argentina, a Correa en Ecuador o a su gran amigo Hugo Chávez en Venezuela para que resolvieran cualquier conflicto. Durante la época de Lula, Brasil pasó a formar parte del BRIC, un grupo emergente de economías que incluía a Rusia, China e India. También se logró organizar una Copa del Mundo y unos Juegos Olímpicos. 

Durante su discurso, el mandatario habló de "reconstrucción". “Los ojos del mundo nos han mirado durante las elecciones. Nuestro compromiso será con Mercosur y el resto de las naciones soberanas de nuestra región. Tendremos un diálogo activo con Estados Unidos, la Unión Europea y China. Haremos más alianzas para tener más fuerza de ahora en adelante. Brasil tiene que ser dueño de su destino, tiene que ser un país soberano”, aseguró durante su discurso de investidura ante el Congreso. 

Ahora le tocará deshacer mucho de lo que hizo Bolsonaro, quien no tuvo reparo en incluso atacar a China, que recibe el 27% de todas las exportaciones brasileñas. Para la investidura de Lula no asistió Xi Jinping, fustigado por la complicada situación que viven a raíz del covid, pero si asistió su vicepresidente, Wang Qisha, al frente de una importante comitiva con la que buscan abrir una nueva era de las relaciones internacionales con Brasil.

El recién nombrado ministro de Exteriores, Mauro Vieira, anunció que el presidente se preparaba para viajar a China y EE UU en sus primeros meses de Gobierno. La Casa Blanca ha recibido el regreso de Lula con cierta suspicacia, viendo que es un presidente de tendencia socilista que puede entablar lazos con Nicolás Maduro o el régimen cubano, decidieron enviar una delegación de segunda línea encabezada por la secretaria de Interior, Deb Haaland, y Juan González, principal asesor del presidente Joe Biden para asuntos de América Latina. 

Sobre sus relaciones con la Unión Europea (UE), se espera que durante su Gobierno se pueda ratificar el acuerdo de libre comercio con Mercosur firmado en 2019 y que hasta la fecha no ha logrado salir adelante. Algunos países como Francia se quejaban de la poca defensa que ejercía Brasil en el Amazonas. “Teniendo en cuenta las mejoras en la política ambiental anunciadas por Lula, yo creo que se pueden destrabar una serie de dificultades”, destacó Vieira hace dos semanas. Por parte de España, asistió el rey Felipe VI, y aunque desde Francia no asistió Macron, este envió un afectuoso mensaje a través de las redes sociales para felicitar a su "amigo" Lula. 

No hay que dejar de mencionar el liderazgo que puede ejercer Brasil en América Latina con Lula en el poder. Bolsonaro se dedicó a criticar duramente a sus iguales dejando de hablar con Alberto Fernández, mientras llamaba a Gustavo Petro “exguerrillero de izquierda”. Ambos presidentes viajaron a Brasilia para saludar la toma de posesión de Lula, también estuvo presente Gabriel Boric; así como los presidentes de Ecuador, Bolivia, Paraguay y Uruguay. El gran ausente fue Nicolás Maduro, que ya podía ingresar al país luego de que Lula lograra que el Gobierno de Bolsonaro retirara la prohibición de ingreso. Pero parece que ni así, Maduro se sintió seguro de viajar. El mandatario venezolano se mantiene en Venezuela desde hace un tiempo, enviando en su lugar a otras reconocidas figuras políticas del chavismo a los eventos donde es invitado. @mundiario

Comentarios