Buscar

Guaidó: "Es posible salir del régimen porque nadie está dispuesto a rendirse"

Ha evolucionado la capacidad que tiene el régimen de Nicolás Maduro para controlar el país en medio de una crisis que amenaza su supervivencia misma como nación y como sociedad humana. El camino permanece obstruido. 
Guaidó: "Es posible salir del régimen porque nadie está dispuesto a rendirse"
El simbólico presidente encargado de Venezuela (reconocido por 55 países), Juan Guaidó / RR SS.
El simbólico presidente encargado de Venezuela (reconocido por 55 países), Juan Guaidó / RR SS.

La crisis de Venezuela ha entrado en una fase de prolongación indefinida que sólo podrá ser desbloqueada cuando se produzca un punto de inflexión política, es decir, la salida del desgaste económico-social será una salida política, pero es ahí donde radica un juego totalmente cerrado, en el cual ambos polos de poder buscan anularse mutuamente, aunque la ventaja del monopolio de la fuerza la tiene claramente el régimen comunista de Nicolás Maduro. 

El actual sistema de control social, político y territorial que tiene el chavismo sobre toda la nación ha creado un estado de anarquía implícita donde solo imperan el caos, la incertidumbre y la ingobernabilidad en una economía sacudida por la negligencia, la corrupción y la devaluación. 


Quizás también te interese:

La estrategia ambivalente de Capriles contra el régimen de Maduro agita las dudas en Venezuela


Y es que el simbólico presidente interino de Venezuela (reconocido por 55 países), Juan Guaidó, aseguró que está consciente de que “la gente tiene necesidad de ver resurgir la esperanza en un proyecto alternativo”, dijo el líder opositor en una entrevista concedida al periódico El Nacional.

La estrategia de Guaidó como una última carta

Esto implica que su agenda podría basarse en crear un nuevo modelo con propuestas de recuperación y nuevo gobierno económico, diplomático y social para reconstruir los espacios de la vida nacional que han sido lastrados por la voracidad en la regresión de las políticas del gobierno (de facto) de Maduro.

“Puede que en este momento haya un poco de frustración porque no hemos logrado el objetivo principal que nos planteamos, que es salir de Nicolás Maduro, aun sabiendo que hemos hecho mucho”, dijo Guaidó.

El bache que existe en la estrategia del líder opositor es que, más allá del impacto que tienen las sanciones financieras y la presión diplomática, la estructura de poder de Maduro todavía se sostiene por la existencia de una reserva de capitales que alimenta la jerarquía del monopolio de la fuerza militar, siendo este el verdadero soporte de la cúpula del chavismo con base en su férreo control armado sobre el territorio venezolano.

“¿Qué falta y cómo no quedarnos en el camino para tratar de completar la transición? Desde el 5 de enero de 2019, cuando me juramenté como presidente encargado, mucho se ha avanzado”, aclaró. 

Entonces, ahora que ha logrado el apoyo internacional y la creación de una plataforma de presión externa, debe reforzar su estrategia interna, aunque el costo político de ello sería el riesgo potencial de la represión de Estado que el régimen chavista aplica para mantener suprimidos todos los focos de implosión y tensión social que puedan surgir ante la magnitud de una crisis totalmente enquistada. 

La percepción total de la crisis bajo el control del régimen

“Maduro está con un poder cuestionado. Controla el desastre. Es el responsable de todos los males de los venezolanos. La gente no quiere vivir así. Que no haya grandes protestas en este momento no quiere decir que la gente quiera vivir de esta manera. No quiere decir que esté cómodo con la situación”, afirma Guaidó.

De hecho, el líder chavista ha logrado sacar ventaja política de la cuarentena por la pandemia, lo cual le ha permitido crear un clima de control social para justificar su radicalización autoritaria en la administración de un poder que detenta de facto. 

“Combinar todas las cosas en simultáneo, que es la ruta que hemos presentado. Amalgamar todo esto y enfilarlo en contra de la dictadura. Somos mayoría y tenemos que ejercerla. Puede que haya un poco de frustración, pero tenemos que vencerla con acciones que nos lleven a una solución”, explicó el líder opositor.

La táctica de Guaidó podría basarse en canalizar ese malestar social para adaptarlo a la estrategia del voto castigo, aunque en este momento no existen condiciones electorales, pero la posición que plantea Henrique Capriles, el ex aliado del simbólico presidente interino, es una política mixta donde podría abrirse un escenario de presión civil mediante el voto de los venezolanos contra Maduro y la presión financiera internacional gestionada por Guaidó con Estados Unidos; un doble flanco que le restaría capital político y financiero al chavismo para llevar al régimen a un escenario final de negociación bajo coacción por la cesión y transición del poder, dado que el Estado es controlado de forma monopólica por la cúpula de Maduro y solo deponiendo a sus elementos (funcionarios) será posible el retorno y la refundación democrática de las instituciones del país, lo cual abriría paso a un nuevo modelo económico-social que saque a Venezuela de su espiral de involución.

¿Hay fuerza en la población venezolana ante la crisis? 

“Yo he visto de todo. Medir la cantidad de frustración no es sencillo. Quizás todos tenemos un poco. Una cosa es sentir algo de frustración, pero yo no veo en Venezuela a nadie dispuesto a rendirse. No hay que confundir la poca o mucha frustración con costumbre o rendición”, explica Guaidó.

Hasta ahora, la correlación de fuerzas en la capacidad que tiene el régimen de Maduro para controlar el país en medio de una crisis que amenaza su supervivencia misma como nación y como sociedad humana, se ha modificado según el entorno de hostilidad externa que enfrenta, lo cual afianza el totalitarismo con el que domina todos los aspectos de la vida nacional, mas no gobierna en el sentido estricto del término.

“Yo siempre veo esa posibilidad (de salir de Maduro). No podemos subestimar a la gente. Tampoco trasladarle toda la responsabilidad. Hay que orientar y buscar soluciones y la gente decidirá en qué medida va a acompañar. Pero hay mucha disposición de luchar en contra de la dictadura. Uno puede estar frustrado, pero lo vamos a seguir intentando”, señala el simbólico presidente encargado. 

Por lo pronto, el laberinto social en el cual ha entrado Venezuela por la crisis económica, justo en medio de una pandemia, se profundiza y se torna cada vez más cerrado en un limbo político donde las figuras que manejan el poder, tanto del lado de Maduro como el de Guaidó, permanecen en una confrontación indefinida que solo beneficia a la élite política, militar y empresarial dominante, refugiada en el ecosistema de intereses, monopolios y riquezas de la cúpula de Maduro. @mundiario