Chile se divide ante el inminente referéndum por una nueva Constitución
El próximo 4 de septiembre, Chile decidirá si aprueba o rechaza la nueva Constitución redactada tras el estallido social que sufrió el país en 2019. En aquel año, el mundo vio cómo la sociedad renegaba de la clase acomodada y política del país que durante años se ha beneficiado del sistema político, social y económico que rige gracias a la actual Constitución, la cual heredaron de la dictadura de Augusto Pinochet.
A dos semanas de celebrar el plebiscito, ha sido especialmente llamativo cómo el descontento por la nueva Carta Magna sigue creciendo. Lo que queda claro es que luego del 4 de septiembre, el proceso Constituyente continuará y es que si es aprobada, se pondrá en marcha la nueva Constitución, y en caso de que sea rechazada, el Gobierno de Gabriel Boric se ha comprometido en seguir adelante con el proceso, llamando a una nueva Convención Constituyente para que redacte nuevas leyes.
En caso de que gane el rechazo, varios partidos de la derecha se han comprometido en participar en una serie de modificaciones para la Constitución de 1980 para llevarla a una reforma que complazca a las partes. Cuando los chilenos pidieron un cambio en octubre de 2020, hasta el 78% de la población votante estuvo de acuerdo en cambiar la Carta Magna, pero las proyecciones de hoy en día se distancian de este porcentaje.
La distancia entre el rechazo y el apruebo sería de 10 puntos aventajando a quienes rechazan la nueva Constitución, según encuestas recientes. Faltando dos semanas para las votaciones, existe una prohibición en la país de publicar nuevos estudios de opinión, pero los últimos realizados reflejaban un 37% para la opción Apruebo y 47% para el Rechazo, según Panel Ciudadano UDD. Luego estaba la realizada por Black&White que mostraba un 42% para el Apruebo y 58% para el Rechazo; mientras que Cadem ofrecía un 37% para el Apruebo y 46% para el Rechazo.
El Gobierno de Boric no tiene permitido hacer campaña por el apruebo o rechazo de la nueva Constitución, aún así, el mandatario y varios miembros de su Gobierno han apoyado abiertamente la iniciativa. “Me la voy a jugar por un Chile que se una por una nueva Constitución, gane el Apruebo o el Rechazo”, señaló el presidente durante el sábado.
Las acciones del Boric no son una sorpresa. Que él haya llegado a La Moneda no fue un acto de casualidades, sino de promesas. El poder de Boric se vio afianzado gracias a su papel en el estallido social y luego a sus labores en el apoyo a la nueva Constitución, se veía como un político joven que ofrecía un panorama fresco pero a seis meses de haber asumido el poder, no ha dado mayores alegrías a los ciudadanos descontentos. Quedará por ver lo que sucederá luego de las votaciones del próximo 4 de septiembre. @mundiario