Los artistas fueron los primeros en demandar. Luego, los escritores atacaron a las empresas de inteligencia artificial generativa con una serie de demandas. Mientras se trazan líneas de batalla sobre el uso de herramientas de IA en Hollywood, los actores pueden ser el próximo grupo de creadores en abrir otro frente en lo que podría ser una batalla legal que definirá el uso de obras protegidas por derechos de autor y datos personales para potencian los chatbots que imitan a los humanos.
Esta semana, Scarlett Johansson amenazó con emprender acciones legales contra OpenAI por supuestamente copiar e imitar su voz después de que ella se negó a concederle la licencia a la empresa. Según la actriz, OpenAI le pidió que fuera una de las voces llamadas “Sky” para su nuevo sistema de inteligencia artificial. Ella se negó, aunque dijo que eso no detuvo al director ejecutivo Sam Altman.
"Cuando escuché la demostración publicada, me sorprendió, me enojé y me sentí incrédula de que el Sr. Altman persiguiera una voz que sonaba tan inquietantemente similar a la mía que mis amigos más cercanos y los medios de comunicación no podían notar la diferencia", escribió en un comunicado.
Johansson dijo que la similitud era intencional, señalando que Altman tuiteó "She", una referencia a su papel como asistente de IA que forma una relación íntima con un humano en la película del mismo nombre. Contrató a un asesor legal, que escribió dos cartas a OpenAI, indicándoles que detallaran el proceso mediante el cual crearon la voz "Sky".
OpenAI abandonó “Sky”, pero se rumora que podrían no salvarse de la demanda
La amenaza legal se produce tras la presentación de una propuesta de demanda colectiva en un tribunal federal de Nueva York contra la startup de inteligencia artificial LOVO, con sede en Berkeley, acusando a la empresa de robar y sacar provecho de las voces de los actores, así como de las de talentos de primer nivel como Johansson, Ariana Grande y Conan O'Brien.
Se cree que es la primera demanda contra una empresa de inteligencia artificial por el uso de imágenes para entrenar un sistema de inteligencia artificial.
Con una celebridad de primer nivel chocando públicamente con OpenAI, el incidente demuestra una creciente brecha entre las empresas de tecnología que invaden Hollywood y los creadores que temen ser desplazados por las herramientas que sin darse cuenta ayudaron a crear. Existe una creciente desconfianza hacia las empresas de inteligencia artificial y muchos creen que la empresa dirigida por Altman no está operando de buena fe. @mundiario


