Crítica de La crónica francesa: un ensayo visual entre el cine y el periodismo

El filme se estructura como una edición impresa de la revista ficticia The French Dispatch, con historias entrelazadas bajo el paraguas del encanto visual de Anderson.
La crónica francesa, teaser./ RR SS
photo_camera La crónica francesa, teaser./ RR SS

En los últimos días se hablo de la nueva cinta de Wes Anderson, un proyecto que aún no tiene un nombre definido, pero ya tiene en la mira a Bill Murray y a Benicio del Toro como protagonistas de esta nueva cinta de espías.

Ambos actores se han convertido en talentos recurrente para Anderson y una cinta que destaca la labor de los dos, junto a la de otros actores de la talla de Tilda Swinton, Timothée Chalamet, Owen Wilson, Adrien Brody, Edward Norton, entre algunos otros.

Wes Anderson, el maestro de la simetría y la paleta de colores vibrantes, nos regala una joya cinematográfica en La crónica Francesa. Una cinta que se siente como un homenaje no sólo a las revistas, sino un homenaje visual que se siente más como un ensayo cinematográfico.

Anderson traslada su peculiar forma de contar historias del medio escrito al visual, entregando una obra que cautiva con la composición meticulosa de cada encuadre y la nostalgia por un periodismo de antaño.

Este ensayo cinematográfico nos sumerge en la redacción de The French Dispatch, una revista ficticia ambientada en la ficticia ciudad francesa de Ennui-sur-Blasé. A través de distintas historias, Anderson rinde homenaje al periodismo, específicamente a la libertad creativa que gozaban las plumas de periodistas que marcaron con su propio estilo sus historia. 

Una ficción bien lograda

La película se desenvuelve como una edición impresa, cada historia es una viñeta enmarcada alrededor de una junta editorial que planea el último número de la revista. La simetría, el encanto visual y una composición artística, se convierten en las herramientas maestras de Anderson para tejer este tapiz narrativo.

Aunque no todas las viñetas resultan igualmente exitosas, cada una lleva la firma inconfundible de Anderson y se van complementando una a una. Desde la historia del artista encarcelado protagonizado por Benicio del Toro, pasando por el adolescente revolucionario (Timothée Chalamet) hasta el perfil de un chef en un cuartel de policías, cada fragmento es una obra de arte visual.

En un mundo digital que evoluciona rápidamente, Wes Anderson nos recuerda la importancia de honrar las raíces narrativas. La crónica francesa no solo es un tributo al periodismo, sino también a la narrativa en un formato impreso. Nos muestra narrativas de crónica, la caricatura clásica de los medios impresos y el clásico reportaje desde la llamada "objetividad periodistica".

En su meticuloso cuidado de cada detalle, desde la precisión del encuadre hasta la elección de colores y la fotografía casi pictórica, Anderson demuestra su talento y destreza para contar historias. Se vale de dstintos medios, distintas técnicas para trasladar un discurso impreso a un discurso audiovisual. @mundiario