Similitudes sociales: los chimpancés también tienen “círculos de amigos”

Un estudio demuestra que los chimpancés y bonobos estructuran sus relaciones sociales “en capas”, con vínculos cercanos y periféricos que reflejan una organización evolutivamente más profunda de lo que se creía.
Chimpancés. / Pexels
Chimpancés. / Pexels

Durante años, los científicos se han preguntado si la compleja estructura de relaciones humanas —ese entramado de amigos íntimos, conocidos y contactos ocasionales— era exclusiva de nuestra especie. Ahora, un estudio publicado en la revista iScience sugiere que no. Según esta investigación, tanto los chimpancés como los bonobos organizan sus interacciones sociales en “capas de amistad” muy parecidas a las nuestras, lo que revela una continuidad evolutiva en la forma en que los seres vivos distribuyen su tiempo y energía entre sus vínculos más cercanos.

El estudio fue dirigido por el primatólogo Edwin van Leeuwen, de la Universidad de Utrecht, junto con investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid, quienes analizaron el comportamiento social de 24 grupos de chimpancés y bonobos. Para ello, utilizaron un indicador clave del tejido social en los grandes simios: el acicalamiento mutuo, una práctica que refuerza la confianza y la cooperación entre individuos.

A partir de estos datos, los investigadores aplicaron un modelo matemático que permitía observar cómo los primates distribuyen sus “recursos sociales” —su tiempo y atención— dentro del grupo. El resultado fue sorprendente: al igual que los humanos, los simios tienden a concentrar una gran parte de su tiempo en unos pocos compañeros muy cercanos, mientras mantienen vínculos más ligeros con muchos otros.

Sin embargo, el estudio también halló diferencias notables entre especies. Los bonobos —conocidos por sus comportamientos pacíficos y sus relaciones más igualitarias— reparten su tiempo de acicalamiento de manera más equilibrada entre los miembros del grupo. Los chimpancés, en cambio, son más selectivos: invierten más tiempo en unos pocos individuos y, además, esta selectividad aumenta con la edad.

Al igual que los humanos, los chimpancés mayores tienden a reducir su círculo social, concentrando sus interacciones en un grupo más pequeño de compañeros de confianza. “Posiblemente esto se deba a sus sistemas sociales más igualitarios. Los bonobos parecen vivir juntos en relaciones más fluidas, con vínculos sociales que trascienden las fronteras del grupo, algo que rara vez vemos en los chimpancés”, apuntó Van Leeuwen.

Esta diferencia, señala el equipo, sugiere que existen múltiples caminos evolutivos para gestionar la vida social. Mientras unos optan por la cooperación amplia y equilibrada, otros priorizan la profundidad y la exclusividad de ciertos vínculos.

Más allá de su interés biológico, las conclusiones del estudio ofrecen claves relevantes para comprender la cooperación, el aprendizaje social y el bienestar emocional tanto en humanos como en otros animales. “Comprender estos patrones puede revelar ideas cruciales para el estudio de la cooperación, el aprendizaje social y el bienestar emocional tanto en humanos como en otros animales”, explicó Van Leeuwen.

La investigación, además, refuerza la idea de que nuestras estructuras sociales están profundamente enraizadas en la evolución de los primates. Los círculos de amistad —ya sean humanos o simios— responden a una misma necesidad: gestionar el tiempo, el afecto y la cooperación en grupos cada vez más complejos. @mundiario

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