Revelan los secretos del canto de las ballenas bajo el agua
Hace unos 50 millones de años, los ancestros de las ballenas dejaron la tierra y regresaron al mar, llevando consigo su capacidad para producir sonidos. Un equipo de científicos ha desentrañado los misterios de su canto, destacando el impacto del ruido generado por los humanos en su capacidad de comunicación.
Los cetáceos, como delfines, orcas y ballenas, han evolucionado sus sistemas de comunicación para adaptarse al medio acuático. Las ballenas barbadas, en particular, han desarrollado una fonación sofisticada que les permite emitir sonidos de baja frecuencia que viajan largas distancias.
Los científicos estudiaron las laringes de tres especies de ballenas barbadas: la ballena minke, el rorcual boreal y la ballena jorobada. Descubrieron que estas ballenas han rediseñado su laringe, utilizando estructuras en forma de U para producir sonidos. A través de experimentos, confirmaron que las ballenas pueden reutilizar el aire para generar nuevos sonidos, una adaptación única al medio acuático.
Sin embargo, el estudio reveló un problema grave: el ruido antropogénico generado por actividades humanas, como la navegación y la minería submarina, está afectando la capacidad de las ballenas para comunicarse. Por debajo de los 100 metros de profundidad, las ballenas no pueden emitir sonidos, ya que este es el rango lleno de ruido humano.
Los investigadores advierten que este ruido enmascara las voces de las ballenas y limita su capacidad de comunicación. Aunque las ballenas pueden emitir sonidos que viajan a lo más profundo del mar, el ruido antropogénico está restringiendo su rango de comunicación.
El estudio, detallado en la revista Nature, también incluyó la modelación de la laringe de la ballena jorobada para comprender cómo controlan la frecuencia de sus sonidos. Los resultados muestran que las ballenas barbadas son fisiológicamente incapaces de escapar del ruido antropogénico, lo que afecta su capacidad de comunicarse eficazmente en su entorno marino.
El profesor Coen Elemans, líder del estudio, lamenta que las ballenas no puedan cantar más alto ni más profundo para evitar el ruido humano. Este hallazgo destaca la urgencia de abordar el impacto del ruido antropogénico en los ecosistemas marinos y resaltar la importancia de proteger la vida marina en un mundo cada vez más ruidoso. @mundiario


