El reactor SMART de Sevilla revoluciona la carrera hacia la fusión nuclear

Un avance histórico liderado por la Universidad de Sevilla promete acercar la energía limpia, segura e inagotable a un futuro más cercano de lo esperado.
Personas junto al tokamak, el reactor de fusión nuclear instalado en el puerto de la capital andaluza. / RR SS.
Personas junto al tokamak, el reactor de fusión nuclear instalado en el puerto de la capital andaluza. / RR SS.

El sueño de generar energía limpia y sostenible mediante la fusión nuclear, capaz de abastecer a una familia durante casi un siglo con el combustible contenido en un vaso de agua, ha dado un paso decisivo. El prototipo SMART (Small Aspect Ratio Tokamak), desarrollado por la Universidad de Sevilla en colaboración con un consorcio internacional, ha logrado encender su reactor, generar plasma, elevar su temperatura a 10 millones de grados y mantenerlo durante el doble del tiempo previsto. Este logro adelanta en dos años las proyecciones iniciales de desarrollo para una tecnología considerada la gran esperanza energética del siglo XXI.

El principio de la fusión nuclear radica en unir átomos ligeros, como el deuterio y el tritio, para liberar enormes cantidades de energía. Con solo 2,5 gramos de estos elementos, equivalentes al contenido de una cucharilla, se puede generar tanta energía como la combustión de un estadio lleno de carbón. Sin embargo, reproducir este proceso, que imita al Sol, en la Tierra requiere temperaturas de cientos de millones de grados y sistemas que confinen el plasma de manera estable.

El equipo liderado por el profesor Manuel García Muñoz ha alcanzado un hito inédito: no solo encender el tokamak SMART y generar plasma, sino también mantener su confinamiento magnético sin comprometer el dispositivo. "Hemos demostrado que nuestro diseño compacto funciona incluso mejor de lo esperado. Hemos duplicado la duración prevista del pulso inicial, alcanzando un segundo completo", explicó García Muñoz.

El diseño innovador del reactor sevillano incluye una configuración esferoidal compacta y una forma de plasma denominada de Triangularidad Negativa, que optimiza la estabilidad y reduce las temperaturas en las paredes del tokamak. Esto permite que el dispositivo sea más pequeño, eficiente y accesible en comparación con los modelos tradicionales.

Generación neta de energía

Para dar el siguiente paso hacia la fusión efectiva, el equipo trabajará en aumentar la temperatura del plasma a entre 100 y 200 millones de grados. Además, planean sustituir las actuales bobinas de cobre por superconductores de alta temperatura, que consumen menos energía y hacen viable la generación neta de energía. “Nuestro objetivo es democratizar la tecnología de fusión, haciéndola accesible y escalable para diferentes regiones del mundo”, señaló García Muñoz.

El avance sevillano coincide con otros hitos en la investigación de la fusión nuclear, como el “sol artificial” de China, que mantuvo el plasma en estado estacionario durante 1.066 segundos, y las simulaciones del Laboratorio de Física del Plasma de Princeton, que podrían facilitar el calentamiento del plasma y mejorar la eficiencia de las reacciones de fusión.

Aunque aún queda un largo camino para convertir estos experimentos en plantas de energía comercial, los recientes progresos refuerzan la promesa de una revolución energética que podría transformar la forma en que el mundo consume energía. @mundiario

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