La Línea de Wallace: ¿por qué solo hay canguros en Australia y no en el resto del mundo?

Canguros. RR SS.
Canguros. RR SS.

Un nuevo estudio descubre el misterio por el que muchas especies asiáticas lograron emigrar y establecerse en Oceanía, y por qué no ocurrió al revés con animales australianos.

La Línea de Wallace: ¿por qué solo hay canguros en Australia y no en el resto del mundo?

Oceanía es un continente intrigante. La comunidad científica siempre ha estado fascinada por la peculiaridad de la fauna australiana, que ofrece verdaderos enigmas de la naturaleza como el ornitorrinco, pero también se ha preguntado toda la vida cómo es que animales tan únicos como el koala, el canguro o el demonio de Tasmania solo pueden encontrarse en el gigante austral y no en el Sudeste Asiático, por ejemplo, que se separa de Australia por tan solo unas pocas millas náuticas, cuando varias especies asiáticas sí que se pueden hallar en suelo australiano.

Los canguros son un emblema en Australia, hay unos 50 millones de ejemplares y son muchos más individuos que habitantes (apenas unos 25.6 millones de personas), pero nunca se aventuraron a salir del subcontinente para migrar en su vecindario. Pero al mismo tiempo, en el pasado varias especies como las goannas (lagartos parecidos a los varanos) o las aves cucaburras sí abandonaron Asia para extenderse a lo largo de toda Australia. Por ello, los biólogos han teorizado mucho para responder a una pregunta: ¿qué motivó este tráfico que solo se movió en una dirección?

Durante mucho tiempo, los biólogos han tratado de contestar la incógnita de la distribución asimétrica de especies australianas y asiáticas partiendo de una teoría base, la Línea de Wallace, un límite imaginario que separa Australia, Nueva Guinea y las islas al extremo oriental de Indonesia del Sudeste Asiático continental. Desde hace al menos dos siglos, esta ha sido la única pista para descubrir por qué la fauna de ambos continentes discrepa tanto a pesar de estar tan cerca.

Pero ahora un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Australia (ANU) y ETH Zurich, en Suiza, ha publicado un reciente estudio en la prestigiosa revista científica Science, en el que analizaron los datos de alrededor de 20.000 mamíferos, aves, reptiles y anfibios para conocer cómo se adaptaron a sus hábitats en la región del Pacífico.

“Si viajas a Borneo, no verás ningún mamífero marsupial, pero si vas a la isla vecina de Sulawesi, sí. Australia, por otro lado, carece de mamíferos típicos de Asia, como osos, tigres o rinocerontes”, explica Alex Skeels, de ANU y autor principal del artículo. Los resultados de la investigación sugieren que la respuesta a esa distribución asimétrica es multifactorial, y que en ella estarían implicados el movimiento de las placas tectónicas y un brusco cambio del clima global hace varias decenas de millones de años.

Las placas tectónicas y el cambio climático

Hace unos 35 millones de años Australia estaba mucho más al sur, e incluso conectada con la Antártida. Pero en algún momento en la separación de todos los continentes Australia se separó del Polo Sur y durante los siguientes millones de años se desplazó lentamente hacia el norte, lo que provocó fuertes choques terrestres con el continente asiático. Estas colisiones fueron importantes, porque de ellas nacieron el conjunto de islas volcánicas que conforman hoy en día a Indonesia y otros países como Timor Oriental o Brunéi.  

Las islas indonesias recién formadas sirvieron como una suerte de “trampolín” para que muchos animales asiáticos emprendieran rumbo a Australia, Nueva Guinea, Nueva Zelanda y otras naciones isleñas en Oceanía. “Nuestra investigación demuestra que muchos más grupos de fauna asiática cruzaron y se establecieron en Australia que en la dirección opuesta”, revela Skeels.

Pero los científicos tienen una explicación para ese extraño salto unidireccional. Cuando Australia se separó de la Antártida se produjo un brusco cambio climático, que llevó a un enfriamiento global y al “secado” de los continentes que provocó una extinción masiva, dice Skeels. Ese alejamiento del Polo Sur abrió la zona del Océano Profundo que rodea a la Antártida, que es donde ahora se encuentra la Corriente Circumpolar Antártica. “Eso cambió drásticamente el clima de la Tierra en su conjunto, haciéndolo mucho más frío”, aseveran los investigadores.

La investigación sugiere que, a pesar del enfriamiento global, el clima de las islas de Indonesia se mantuvo relativamente cálido, húmedo y tropical, por lo que la fauna asiática ya estaba adaptada a este entorno. Por esa habilidad de convivir en un hábitat más o menos caliente en medio del descenso de temperaturas en todo el planeta también les habría permitido a los animales locales establecerse en Australia “sin problemas”. La historia es diferente para la fauna nativa del subcontinente, pues las especies australianas habrían evolucionado en entornos más fríos y secos, “por lo tanto, tuvieron menos éxito en establecerse en las islas tropicales en comparación con las criaturas que emigraron de Asia”. @mundiario

Comentarios