El primer belén de Navidad nació en Italia hace exactamente 800 años
Hace ocho siglos, en el idílico pueblo italiano de Greccio, san Francisco de Asís marcó un hito al recrear el nacimiento de Jesús, dando origen a una de las tradiciones más arraigadas de la Navidad cristiana.
En 1223, el fundador de los franciscanos, Francisco de Asís, obtuvo el permiso del papa Honorio II para celebrar el nacimiento de Jesús de una manera que “exaltara la devoción de los fieles”, según el teólogo san Buenaventura quien escribió sobre la vida del patrón de los veterinarios. Con la bendición papal, creó un pesebre viviente en una cueva cercana a Greccio, adornado con un buey y un asno, dando inicio a una tradición anual que perdura en la actualidad.
Aunque no se sabe a ciencia cierta si la representación original incluía a los representantes de la Virgen María y san José, o solo su imaginación física en el pesebre, la tradición evolucionó incorporando dioramas y actores reales, ampliando los personajes a todo un pueblo, según The Smithsonian.
La inspiración de Francisco de Asís provino de los evangelios de Lucas y Mateo, que relatan el nacimiento de Jesús en Belén. Después de su viaje a Tierra Santa, las grutas italianas le recordaron el paisaje de Belén, y es probable que los mosaicos en la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma, también lo inspiraran, según el papa Francisco, de quien tomó su nombre papal.
La expansión de los belenes en el mundo
Aunque los relatos bíblicos no mencionan animales en el pesebre, la presencia del buey y el asno se popularizó a través de textos medievales, como el Evangelio de la Infancia de Mateo. “Este texto fue el primero en mencionar la presencia de animales en el nacimiento de Jesús", explica la profesora de Historia de la Universidad de Georgetown, Vanessa Corcoran, en un artículo de The Conversation. La lectura, según su recuento, dice que María entró al establo con su bebé y “el buey y el asno le adoraron”.
La idea de san Francisco de Asís se extendió por Italia, y en Nápoles, en los siglos XIV y XV, surgieron las primeras figuras del pesebre. San Cayetano de Thiene, en 1534, contribuyó a la expansión de la tradición en Nápoles con un gran pesebre con figuras de madera con vestimenta de la época en la iglesia Santa Maria de la Stalletta.
En el siglo XIX, la fabricación en serie permitió que la tradición del belén llegara a hogares de toda Europa, consolidándose como una parte fundamental de las celebraciones navideñas. La tradición se extendió a palacios, casas señoriales y residencias nobles del Barroco, llegando a España de la mano del rey Carlos III. Precisamente en el siglo XIX las fabricaciones en serie de las figuras del belén hacen que se extienda aún más la costumbre navideña. La historia de Francisco de Asís sigue viva en cada representación del nacimiento de Jesús, una tradición que ha trascendido 800 años. @mundiario


