Poseidón, el dron submarino de Rusia que Putin afirma que puede crear “tsunamis radiactivos”
El Kremlin ha vuelto a mover ficha en la nueva carrera armamentística global. Apenas unos días después de probar el misil de crucero de largo alcance Burevéstnik, el mandatario ruso Vladímir Putin anunció que su país ha completado con éxito el ensayo del supertorpedo Poseidón, un arma submarina no tripulada con capacidad nuclear que, según Moscú, “no tiene equivalente en el mundo”.
El anuncio llega en un momento de creciente fricción entre Rusia, EE UU y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a raíz de las estancadas negociaciones para poner fin a la guerra en Ucrania y las acciones de guerra híbrida rusa contra los aliados. Además, refuerza la narrativa del Kremlin de que el país debe mantener su arsenal estratégico como garantía frente a lo que denomina “la amenaza occidental”.
El Poseidón —también conocido por su nombre en clave Status-6— fue presentado por Putin en 2018 como una de las seis armas estratégicas “invencibles” de la nueva era militar rusa. Mide alrededor de 20 a 24 metros de largo, pesa unas 100 toneladas y puede desplazarse a una velocidad de entre 60 y 70 nudos (más de 120 kilómetros por hora) a una profundidad de hasta un kilómetro, lo que lo hace prácticamente indetectable para los sistemas antisubmarinos actuales.
Su capacidad más inquietante reside en que puede portar una cabeza nuclear de varios megatones, teóricamente capaz de generar tsunamis radiactivos contra zonas costeras enemigas. La prensa rusa lo ha descrito como “el arma del Apocalipsis”, aunque expertos internacionales matizan que sus efectos serían comparables a los de un misil intercontinental moderno.
El ensayo, según detalló Putin, permitió por primera vez activar la reserva nuclear del vehículo, que alimentó su sistema de propulsión durante un periodo prolongado. Este logro, de concretarse, situaría a Rusia a la vanguardia de la tecnología de propulsión nuclear miniaturizada. El presidente destacó además que el reactor del Poseidón es “cien veces más pequeño” que el de un submarino convencional, lo que le otorga mayor autonomía y sigilo.
Segunda prueba atómica en una semana
La prueba del Poseidón llega días después de que el Kremlin advirtiera a Washington de que la posible entrega de misiles Tomahawk a Ucrania sería considerada una escalada “de consecuencias imprevisibles”. El propio portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, justificó los ensayos como una respuesta a “la histeria militarista y rusófoba” de Europa, insistiendo en que Rusia actúa “en defensa de sus intereses nacionales”.
El nuevo torpedo nuclear estaría destinado a formar parte del submarino Bélgorod, incorporado a la flota en 2022 y concebido como plataforma de lanzamiento para sistemas Poseidón. De acuerdo con la agencia estatal rusa Tass, el dispositivo “no puede ser interceptado por ningún método actual”, una afirmación que alimenta el discurso de superioridad tecnológica promovido por Moscú.
El Poseidón es el segundo ensayo de un sistema nuclear ruso en menos de una semana. El 21 de octubre, Putin confirmó el lanzamiento exitoso del misil de crucero Burevéstnik, de propulsión nuclear y alcance “virtualmente ilimitado”. Ambas pruebas reflejan una aceleración en la modernización del arsenal ruso, coincidiendo con el deterioro de las relaciones con EE UU tras la cancelación de la cumbre bilateral prevista en Budapest.
Washington respondió con nuevas sanciones a las petroleras rusas Rosneft y Lukoil, mientras el presidente Donald Trump calificó los ensayos de “inapropiados”. Sin embargo, Putin ha hecho oídos sordos a las advertencias, presentando el programa nuclear como una necesidad defensiva ante la “hostilidad occidental”.
Rusia prueba un dron submarino con capacidad nuclear
— DW Español (@dw_espanol) October 29, 2025
Rusia probó con éxito el "Poseidón", un dron submarino capaz de transportar una ojiva y de ser propulsado por energía nuclear, afirmó el presidente Vladimir Putin. Así, el mandatario ruso desafió las advertencias de Donald… pic.twitter.com/4Anc4YEYSB
La lógica del equilibrio atómico
Detrás de la demostración de fuerza subyace una vieja estrategia: la disuasión. Rusia busca garantizar que su capacidad de respuesta nuclear siga siendo incuestionable, incluso en escenarios de bloqueo tecnológico o aislamiento diplomático. Según analistas del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), el desarrollo de sistemas como el Poseidón “no tiene tanto valor operativo como simbólico: pretende recordar al mundo que Rusia sigue siendo una potencia nuclear que no puede ser contenida”.
El éxito de esta prueba también podría servir como carta de negociación ante eventuales conversaciones sobre control de armas atómicas, en un contexto en que los grandes tratados —como el START III roto por ambas partes— atraviesan una crisis de cumplimiento y confianza mutua.
El Poseidón, más allá de su capacidad destructiva, representa un salto cualitativo en la militarización de los océanos y un nuevo desafío para el equilibrio estratégico mundial. Su naturaleza autónoma y su capacidad para operar sin intervención humana directa plantean interrogantes sobre el control de armamento y la estabilidad del sistema de disuasión nuclear global.
Mientras el Kremlin celebra su “éxito histórico”, la comunidad internacional observa con creciente inquietud el regreso de la lógica del miedo como instrumento geopolítico. La combinación del Burevéstnik en el aire y el Poseidón bajo el mar deja claro que Rusia busca demostrar que puede atacar desde cualquier punto del planeta. Una estrategia que, en plena guerra de Ucrania, redefine las reglas del poder militar y devuelve al mundo a la sombra de un nuevo equilibrio nuclear. @mundiario

