Una playa en Marte: un hallazgo que amplía las posibilidades de habitabilidad del planeta rojo

Nuevos datos del rover Perseverance revelan la existencia de una antigua playa en el cráter Jezero y apuntan a que Marte mantuvo ambientes con agua habitable durante más tiempo del que se creía.
Perseverance observa posibles depósitos costeros en Eastern Margin Unit en Marte. / NASA/JPL-Caltech/ASU/MSSS
Perseverance observa posibles depósitos costeros en Eastern Margin Unit en Marte. / NASA/JPL-Caltech/ASU/MSSS

Durante años, el cráter Jezero ha sido uno de los lugares más prometedores para reconstruir el pasado acuático de Marte. Allí, donde hoy domina un paisaje árido y polvoriento, existió hace unos 3.500 millones de años un gran lago alimentado por ríos.

Ahora, un estudio internacional liderado por el Imperial College London, a partir de observaciones del rover Perseverance de la NASA, añade una pieza clave a ese rompecabezas: la identificación de lo que fue una antigua playa marciana, modelada por olas y asociada a una intensa interacción entre agua y roca.

El descubrimiento, publicado en Journal of Geophysical Research: Planets, no solo aporta una imagen más concreta del entorno del antiguo lago de Jezero, sino que amplía la ventana temporal en la que el cráter pudo ofrecer condiciones favorables para la vida. En la Tierra, las costas y zonas litorales son entornos especialmente ricos desde el punto de vista ecológico y geológico; encontrar su equivalente en Marte reabre el debate sobre hasta qué punto el planeta rojo fue habitable en su juventud.

La investigación se centra en una unidad geológica conocida como Margin unit, situada en el borde interno del cráter Jezero. Antes de la llegada de Perseverance, su origen era motivo de controversia científica: algunos expertos defendían que se trataba de sedimentos depositados en la orilla del antiguo lago, mientras que otros proponían un origen volcánico, posteriormente alterado por el agua.

El nuevo estudio muestra que ambas hipótesis eran parcialmente correctas. El análisis detallado de imágenes de alta resolución permitió concluir que la Margin unit combina una base de roca ígnea —formada a partir de magma o lava— con zonas que fueron intensamente transformadas por agua subterránea rica en dióxido de carbono. A esto se suma el hallazgo más llamativo: capas de areniscas con granos redondeados y estructuras características de la acción de las olas, consideradas pruebas claras de un antiguo litoral.

Este conjunto de evidencias es relevante porque sugiere que en Jezero existieron, durante un periodo prolongado, tanto aguas superficiales tranquilas como sistemas subterráneos activos. Ambos son escenarios que, en la Tierra, están estrechamente ligados a la habitabilidad.

Perseverance aterrizó en Marte en 2021 con el objetivo explícito de buscar indicios de vida pasada. Entre 2023 y 2024, el rover dedicó casi un año a explorar en detalle la Margin unit, considerada un objetivo prioritario por su riqueza en minerales carbonatados. Estos minerales se forman en presencia de agua líquida y, en nuestro planeta, son conocidos por su capacidad para atrapar y preservar moléculas orgánicas.

El equipo científico analizó cientos de imágenes a distintas escalas, desde afloramientos completos hasta detalles microscópicos de los granos. Esta aproximación permitió combinar disciplinas como la sedimentología, la estratigrafía y la petrología ígnea para reconstruir la historia geológica del lugar. El estudio no se limitó a describir rocas, sino que buscó entender los procesos que las formaron y modificaron a lo largo de millones de años.

Las conclusiones se apoyan en varios tipos de evidencia complementaria. Por un lado, la textura y estructura de buena parte de la Margin unit es coherente con un origen ígneo, probablemente vinculado a una gran cámara magmática o a un lago de lava que se enfrió en el interior del cráter. Posteriormente, minerales como el olivino fueron alterados por la circulación de agua subterránea rica en CO₂, transformándose en carbonatos de hierro y magnesio. Este proceso implica una interacción prolongada entre agua y roca, a escalas temporales extensas.

Por otro lado, en las zonas más bajas del relieve, los investigadores identificaron capas bien definidas de areniscas con granos redondeados y ordenados. Estas características son consideradas “de manual” para ambientes de playa, donde las olas erosionan la roca, redondean los fragmentos y los depositan en capas arenosas a lo largo de la orilla.

Un detalle clave es la posición estratigráfica de esta supuesta playa: se encuentra por debajo del delta fluvial de Jezero, lo que indica que las condiciones lacustres estables existían antes de la formación del delta. Esto amplía la cronología de los ambientes potencialmente habitables en el cráter.

El hallazgo de una playa antigua y de sistemas de alteración hidrotermal subterránea refuerza la idea de que la historia del agua en Marte fue más compleja de lo que se pensaba. No se trataría solo de episodios breves de inundación, sino de entornos persistentes y variados, capaces de sostener procesos químicos y geológicos asociados a la vida microbiana en la Tierra.

Además, el estudio  se conecta con investigaciones recientes en otras zonas de Jezero, como la formación Bright Angel, donde se identificaron capas de lodolita que sugieren la existencia de lagos represados río arriba. En conjunto, estos trabajos dibujan un paisaje marciano antiguo con lagos, ríos, playas y aguas subterráneas activas durante largos periodos.

Perseverance ya ha recogido varias muestras de la Margin unit y de otras formaciones clave, que esperan ser traídas a la Tierra por la futura misión Mars Sample Return. El análisis en laboratorios terrestres permitirá datar con precisión los eventos volcánicos y sedimentarios, reconstruir el clima marciano a partir de la química de los carbonatos y buscar posibles biofirmas preservadas. @mundiario

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