El placer de lo doloroso: explorando el fenómeno del masoquismo benigno
¿Qué tienen en común un ultra maratonista, un amante de los tatuajes, un aficionado al picante o un lector de Dostoyevski? Todos ellos podrían ser considerados parte del espectro del masoquismo benigno, un fenómeno en el que el dolor o la incomodidad se convierten en una fuente inesperada de placer. Según la escritora Leigh Cowart, estos individuos, lejos de ser los personajes estereotipados asociados con el masoquismo sexual, eligen experiencias que, aunque inicialmente desagradables, desencadenan una sensación de gratificación.
El masoquismo benigno ha sido objeto de estudios recientes, y en 2023, un equipo de investigadores de la Universidad de Wurzburgo definió el fenómeno como la búsqueda de disfrute en situaciones que el cuerpo interpreta como repulsivas, pero que no implican daño real. Como explica Karolina Dyduch-Hazar, investigadora principal en este campo, el placer surge cuando el cuerpo es engañado, interpretando erróneamente una experiencia como peligrosa o dolorosa, solo para luego descubrir que no lo es. Este "cambio de interpretación" crea una sensación de alivio que se traduce en disfrute.
Aunque el masoquismo benigno no se asocia con una patología, se ha vinculado con rasgos de personalidad como la creatividad, la curiosidad y un comportamiento poco convencional. Algunos estudios incluso sugieren que personas con rasgos antisociales o psicopáticos subclínicos pueden ser más propensas a experimentar esta inclinación. Sin embargo, como aclara Dyduch-Hazar, el fenómeno no es universal y depende tanto de factores individuales como del contexto cultural.
El placer y el dolor no son expuestos
La psiquiatra Mariana Castillo subraya la importancia de un entorno controlado y seguro para que el masoquismo benigno se mantenga dentro de los límites de lo saludable. A diferencia de aquellos que buscan picos extremos de adrenalina, como los paracaidistas, los masoquistas benignos buscan sensaciones intensas, pero sin los riesgos inherentes a las actividades peligrosas.
El fenómeno, aunque fascinante, todavía tiene muchas incógnitas. ¿Por qué algunas personas disfrutan de experiencias que en teoría deberían ser desagradables? Tal vez sea una forma de enfrentar el dolor o de superar límites personales. "El ser humano siempre ha buscado maneras de superar su zona de confort", apunta Santiago García Soriano, psicólogo especializado en el tema. Para muchos, el dolor y el placer no son opuestos, sino que son dos caras de la misma moneda.
En última instancia, el masoquismo benigno parece ser una de las formas más complejas y profundas en las que los seres humanos exploran sus límites emocionales y físicos, transformando lo que podría ser una experiencia negativa en una herramienta de crecimiento personal. Como concluye Cowart en su libro Duele rico, "nuestras mentes y cuerpos encuentran significado y alivio en el dolor, una peculiaridad que impulsa la disciplina y la innovación". @mundiario
