Un nuevo estudio revela el tercer linaje ancestral en la población japonesa
Un reciente estudio de ADN ha revelado un hallazgo sorprendente en la historia genética de Japón: la identificación de un tercer linaje ancestral en la población japonesa. Este descubrimiento, realizado por investigadores del Centro de Ciencias Médicas Integrativas de RIKEN y publicado en Science Advances, sugiere que además de los dos grupos ancestrales previamente conocidos, existe un tercer linaje vinculado al noreste de Asia, asociado con el antiguo pueblo Emishi (Ebisu) del noreste de la isla de Honshu.
Tradicionalmente, se creía que los japoneses modernos descendían principalmente de dos grupos: los cazadores-recolectores-pescadores indígenas Jomon y los agricultores migrantes de arroz provenientes del este de Asia. Sin embargo, el nuevo estudio desafía esta visión binómica, mostrando que la composición genética de la población japonesa es mucho más compleja de lo que se pensaba. "Nuestro análisis reveló una estructura de subpoblación en Japón que está finamente clasificada según las ubicaciones geográficas en el país", explicó Chikashi Terao, líder del estudio en RIKEN.
El equipo de investigadores llegó a estas conclusiones tras secuenciar el ADN de más de 3.200 personas en siete regiones diferentes de Japón, desde Hokkaido en el norte hasta Okinawa en el sur. Este estudio es uno de los análisis genéticos más extensos realizados en una población no europea hasta la fecha, y se realizó utilizando la técnica de secuenciación del genoma completo. Este método proporciona una visión detallada de la composición genética individual, revelando información mucho más precisa que los métodos utilizados anteriormente.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la distribución geográfica de los diferentes linajes ancestrales en Japón. La ascendencia Jomon, por ejemplo, se encuentra con mayor frecuencia en las costas subtropicales del sur de Okinawa, donde representa el 28,5% de las muestras analizadas. En contraste, esta ascendencia es mucho menos común en el oeste de Japón, donde solo está presente en el 13,4% de las muestras. Esto sugiere una diferenciación genética regional influenciada por antiguos patrones de migración y asentamiento.
Por otro lado, los habitantes del oeste de Japón mostraron una mayor afinidad genética con los chinos Han, un grupo étnico predominante en China. Este vínculo probablemente se debe a la afluencia de migrantes del este de Asia durante el período comprendido entre el año 250 y el 794, una época marcada por la adopción de sistemas legales, lingüísticos y educativos de estilo chino en Japón. La ascendencia Emishi, en cambio, es más común en el noreste de Japón, disminuyendo hacia el oeste.
Además de mapear las influencias ancestrales, los investigadores también exploraron la presencia de ADN heredado de neandertales y denisovanos, dos grupos de humanos arcaicos que se cruzaron con los Homo sapiens en la prehistoria. Este análisis reveló 44 regiones de ADN antiguo presentes en la población japonesa actual, muchas de las cuales son exclusivas de los asiáticos orientales. Entre estos hallazgos, destaca un segmento de ADN denisovano asociado con la diabetes tipo 2, lo que podría influir en la respuesta a ciertos tratamientos médicos.
El estudio también arrojó luz sobre variantes genéticas raras que podrían tener implicaciones significativas para la salud. Por ejemplo, los investigadores identificaron una variante del gen PTPRD que podría estar relacionada con la hipertensión, la insuficiencia renal y el infarto de miocardio. Además, detectaron variantes en los genes GJB2 y ABCC2, vinculadas a la pérdida de audición y la enfermedad hepática crónica, respectivamente. @mundiario


