El dimorfismo sexual en homínidos antiguos: un nuevo vistazo a la evolución de los ancestros

Una investigación reciente arroja luz sobre el dimorfismo sexual en homínidos tempranos, como el Australopithecus, cuyas diferencias de tamaño entre machos y hembras incluso superaban a las de los gorilas.
Recreación del esqueleto de la Australopithecus afarensis (Lucy). / Erik Drost - Wikimedia Commons
Recreación del esqueleto de la Australopithecus afarensis (Lucy). / Erik Drost - Wikimedia Commons

Un nuevo estudio publicado en el American Journal of Biological Anthropology revela que los primeros antecesores del ser humano presentaban diferencias de tamaño extremo entre machos y hembras. Este hallazgo reconfigura nuestra comprensión de la biología y la organización social de especies clave en la evolución humana, como el Australopithecus afarensis —la especie de la famosa "Lucy"— y su pariente cercano, el Australopithecus africanus.

La investigación fue liderada por el antropólogo Adam D. Gordon, de la Universidad de Albany, quien utilizó métodos estadísticos innovadores para superar las limitaciones propias del registro fósil fragmentario. Los resultados indican que estos homínidos eran mucho más dimórficos que los humanos modernos y, en algunos casos, incluso más que los gorilas, conocidos por su fuerte dimorfismo sexual.

El dimorfismo sexual (SSD, por sus siglas en inglés) se refiere a las diferencias físicas entre machos y hembras de una especie, especialmente en tamaño corporal. En los primates actuales, un alto SSD suele estar relacionado con estructuras sociales jerárquicas y sistemas reproductivos poligínicos, donde los machos compiten intensamente por acceso a múltiples hembras.

En contraste, los humanos modernos presentan un SSD bajo a moderado: los hombres son, en promedio, ligeramente más grandes que las mujeres, pero hay una considerable superposición de tamaños entre los sexos. Este patrón sugiere formas de convivencia más equitativas y menos centradas en la competencia directa por la reproducción.

El estudio de Gordon muestra que tanto A. afarensis como A. africanus se alejaban de este modelo: los machos eran significativamente más grandes que las hembras, lo que podría reflejar un sistema social en el que la competencia entre machos era intensa y el tamaño jugaba un rol determinante en el éxito reproductivo.

Un enfoque metodológico innovador

La dificultad para estudiar el dimorfismo en especies fósiles radica en la naturaleza incompleta de los restos y la dificultad de asignar sexo a los especímenes. Para superar estas limitaciones, Gordon empleó un método que combina estimaciones geométricas del tamaño corporal a partir de diversos elementos óseos (como fémur, húmero y tibia) con simulaciones estadísticas basadas en miles de muestras.

Además, introdujo una técnica de muestreo iterativo que reproduce las condiciones de fragmentación del registro fósil al analizar esqueletos completos de gorilas, chimpancés y humanos modernos. Esto permitió comparar directamente la variabilidad entre especies vivientes y fósiles, manteniendo la integridad de las conclusiones a pesar del limitado número de especímenes.

Una de las fortalezas del estudio fue descartar que las diferencias observadas en el tamaño corporal de A. afarensis obedecieran a una evolución gradual. Al analizar restos de un mismo yacimiento (la Formación Hadar en Etiopía) durante un periodo de 300.000 años, no se encontraron cambios significativos en el tamaño promedio, lo que refuerza la hipótesis de que la variación se debe a diferencias sexuales, no a evolución cronológica.

El hallazgo no solo subraya el alto SSD de ambas especies, sino que también muestra una diferencia llamativa entre ellas. Aunque están agrupadas dentro del grupo de los llamados "australopitecos gráciles", ambos parecen haber experimentado presiones evolutivas distintas.

El Australopithecus afarensis, que vivió entre 3.9 y 2.9 millones de años atrás, mostró un dimorfismo más extremo, lo que podría indicar un ambiente más competitivo o jerárquico. Por su parte, A. africanus, que existió entre 3.3 y 2.1 millones de años atrás, exhibía un grado de dimorfismo relativamente menor, tal vez reflejando una transición hacia formas de interacción más similares a las humanas modernas.

Estas diferencias sugieren que, incluso dentro de linajes cercanos, los patrones de comportamiento social, acceso a recursos y presiones reproductivas podían variar ampliamente. Esta variabilidad plantea nuevos interrogantes sobre la diversidad de estrategias evolutivas dentro de los homínidos tempranos.

¿Cuáles son sus implicaciones para el estudio de la evolución humana?

Más allá de las diferencias físicas, el estudio ofrece una ventana hacia los sistemas sociales de nuestros ancestros. Un alto dimorfismo sugiere estructuras sociales centradas en la competencia entre machos, con implicaciones en la distribución del poder, el acceso a hembras reproductivamente activas y, potencialmente, la organización territorial.

Por otro lado, el menor tamaño de las hembras podría haber sido favorecido por razones energéticas. En contextos de estrés por recursos —como sequías prolongadas o escasez estacional de alimentos— las hembras más pequeñas tendrían ventajas reproductivas: requerirían menos energía para sobrevivir y reproducirse, transmitiendo esa ventaja a sus descendientes.

En conjunto, el estudio de Gordon aporta una pieza clave para reconstruir la compleja historia evolutiva de la especie humana. Al revelar la diversidad de presiones selectivas a las que estuvieron sometidos nuestros antepasados, se desafía la idea de una única trayectoria hacia la humanidad moderna.

A menudo se representa la evolución humana como una progresión continua hacia formas cada vez más parecidas a nosotros. Sin embargo, los nuevos hallazgos indican que, en realidad, existió una gran variedad de adaptaciones físicas y sociales incluso entre especies cercanas. La coexistencia de formas altamente dimórficas con otras más equilibradas sugiere un panorama evolutivo plural, donde no todos los caminos conducían directamente al Homo sapiens. @mundiario

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