La NASA redefine su misión a Marte: traer muestras a la Tierra y competir por el liderazgo espacial
La NASA ha comenzado 2025 anunciando un ambicioso plan para la exploración de Marte que busca alcanzar dos hitos históricos: realizar el primer vuelo de ida y vuelta a otro planeta y traer a la Tierra muestras científicas recolectadas en la superficie marciana. Este esfuerzo, denominado Mars Sample Return (MSR), es crucial para entender la historia geológica del planeta rojo y determinar si alguna vez albergó vida. Según un comunicado de la agencia, los nuevos diseños propuestos reducirán los costos, riesgos y complejidad de la misión, permitiendo su realización en la próxima década.
Tras un año 2024 marcado por consultas con compañías aeroespaciales privadas y agencias internacionales como la ESA, la NASA presentó dos opciones de diseño para simplificar la misión. La primera contempla utilizar la arquitectura sky crane, ya empleada en las misiones Curiosity y Perseverance, para desarrollar un aterrizador más económico. La segunda opción implicaría trabajar con proveedores privados, como SpaceX, cuya nave Starship es una candidata avanzada para la misión. Bill Nelson, administrador de la NASA, destacó que la decisión final se tomará en 2026, tras evaluar la viabilidad técnica y económica de ambas propuestas.
El contexto geopolítico y científico añade presión a los planes de la NASA. En 2024, tanto China como SpaceX anunciaron sus propios proyectos para misiones a Marte antes de 2030. China prevé adelantar su misión Tianwen-3 a 2028, con el objetivo de regresar con muestras en 2031, mientras que Elon Musk prometió enviar naves Starship en 2026, con astronautas en la siguiente ventana de lanzamiento. Estas iniciativas han obligado a la NASA a ajustar su estrategia para mantener su liderazgo en la exploración marciana.
El presupuesto y los plazos de la misión MSR han sido un desafío significativo. Un informe de 2023 estimó que las muestras no podrían regresar antes de 2040 debido a la complejidad del diseño inicial, mientras que el costo total se disparó a 11.000 millones de dólares, frente a los 3.000 millones previstos. “Es un plazo inaceptablemente largo y un costo demasiado alto”, afirmó Nelson, quien considera el nuevo plan una solución para cumplir los objetivos en un marco más razonable.
El retorno de las muestras a la Tierra
La misión conjunta con la ESA es un componente clave del proyecto. Según Nicky Fox, responsable de misiones científicas de la NASA, el regreso de las muestras a la Tierra dependerá del Orbitador de Retorno a la Tierra, desarrollado por la ESA y con lanzamiento previsto para 2030. Este orbitador esperará en la órbita marciana mientras un vehículo de ascenso, lanzado desde un nuevo aterrizador, transporta las muestras recogidas por el rover Perseverance.
El rediseño también contempla un vehículo ascensor más pequeño y un aterrizador optimizado para reducir costos. Este nuevo enfoque permitirá que las muestras, selladas en tubos de titanio por el Perseverance, lleguen a la Tierra entre 2035 y 2039, dependiendo de si se opta por tecnología propia de la NASA o por una nave privada como la Starship de SpaceX o la Blue Moon de Blue Origin.
El contexto político en EE UU añade incertidumbre al proyecto. Con el regreso de Donald Trump a la presidencia en 2025, se prevé un cambio en la dirección de la NASA. Jared Isaacman, empresario y astronauta aficionado, sustituirá a Bill Nelson al frente de la agencia, en una estrategia que apunta a estrechar la colaboración con Elon Musk y SpaceX. Aunque el futuro del plan MSR depende de esta nueva administración, Nelson defendió que la misión estadounidense tiene un enfoque científico incomparable, basado en la recolección meticulosa de muestras en diferentes entornos marcianos.
A pesar de los retos y la competencia internacional, la NASA confía en que su misión no solo fortalecerá el conocimiento científico global, sino que también consolidará su posición como líder en la exploración del espacio profundo. @mundiario


