Meraxes gigas: así es el nuevo dinosaurio carnívoro colosal descubierto en Argentina

Meraxes gigas, nuevo dinosaurio hallado en Argentina. / Carlos Papolio

Uno de los mayores predadores que haya existido sobre la faz de la Tierra, ha sido bautizado en honor al dragón de la reina Rhaenyra Targaryen, un personaje de George R. R. Martin.

Hace muchos millones de años, en la helada Patagonia argentina vivía Meraxes gigas, uno de los mayores dinosaurios carnívoros que habitó el planeta. Medía más de 12 metros, pesaba más de cuatro toneladas, era muy cabezón, de brazos cortos y es bastante parecido a Meraxes, el dragón hembra de la reina Rhaenys Targaryen, uno de los personajes de la saga de novelas que dio origen a Game of Thrones.

No es de extrañar que Juan Ignacio Canale, un paleontólogo argentino y lector fiel de la serie de fantasía heroica Canción de hielo y fuego del mismo autor de Juego de Tronos, el escritor estadounidense George R. R. Martin, haya bautizado a su más reciente descubrimiento con el nombre de una de las criaturas míticas de la literatura contemporánea.

El hallazgo de esta nueva especie ha sido publicado en la revista Current Biology, sacudiendo al mundo de la paleontología. Fue en 2012 cuando un grupo de científicos argentinos, estadounidenses y canadienses del Museo Field de Historia Natural descubrió un ejemplar completo de esta nueva especie, en un lugar ventoso, de rocas rojizas, ubicado al norte de la invernal Patagonia, a 20 kilómetros del municipio El Chocón, en la fosilífera provincia de Neuquén.

Una vez en la zona conocida como La Atravesada de las Campanas, en el primer día de la exploración sobre el terreno, los paleontólogos divisaron restos fósiles de un saurópodo, pero a 15 metros de este ejemplar se encontraron con la vértebra caudal de un terópodo, una especie de dinosaurio carnívoro, de tres dedos y huesos huecos, el mismo suborden taxonómico del famoso Tiranosaurio Rex.

Una difícil excavación

Los investigadores tenían claras sus posibilidades de hallar algo masivo en el lugar, después de todo se trata de la Formación Huincul, una enigmática formación geológica que aflora en las provincias Río Negro y Neuquén, donde se han encontrado dinosaurios colosales y mediáticos, como el Giganotosaurus carolinii, descubierto en la zona hace 30 años, para pasar a ser el protagonista de la película de Jurassic World Dominion.

Los restos del Meraxes estaban en un solo lugar, bastante protegidos por la arenisca que complicó la excavación. Se necesitó de cuatro campañas anuales de 20 días para concretar la colección de los ejemplares, que estaban bastante completos y en “excelentes condiciones”. “El gran desafío de la excavación fue extraer los enormes huesos del dinosaurio. Tuvimos que usar una sierra para rocas equipada con un disco de diamante para cortarlos y hasta experimentamos una inundación repentina”, dijo Akiko Shinya, técnica y preparadora de fósiles del Museo Field en Chicago.

La preparación de los fósiles en el laboratorio, como se le conoce a la limpieza de los huesos y la extracción de los materiales a su alrededor tardó, según los especialistas, varios años en completarse debido a lo bien protegido que estuvo el ejemplar y a su colosal tamaño. Ese trabajo permitió la descripción final de esta nueva especie masiva, tras una década de investigación financiada por el Ayuntamiento de El Chocón, National Geographic y el Museo de Field.

Canale recuerda que comenzaron a cavar y a medida de ello encontraban más huesos.  “Encontramos un cráneo sin la mandíbula, pero con el maxilar y algunos dientes”, ha dicho, así como descubrieron sus brazos y patas prácticamente completos y el resto del cuerpo de este reptil “muy bien conservado”, según Sebastián Apesteguía, de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara.

La misteriosa extinción de los Carcharodontosaurus

La Patagonia de hace 90 millones de años dista mucho de la de la actualidad. Anteriormente era una zona muy fértil con vastos bosques de coníferas y plantas con flores, los Andes no existían, en su lugar era un extenso terreno dominado por algunos de los dinosaurios más imponentes en tamaño y habilidades que alguna vez habitaron en la Tierra. Prueba de ello es el Argentinosaurus, uno de los herbívoros más grandes que se han documentado en la historia.

Entre los grandes herbívoros que poblaban los prados, manadas de reptiles que cazaban a los más pequeños, o las especies emplumadas y coloridas que rondaban por doquier, gobernaban los carcarodontosáuridos, los más grandes cazadores terrestres que existieron alguna vez, incluso más grandes e intimidantes que el amado Tiranosaurio Rex, que “nunca tuvieron que medir fuerza porque vivieron en otra época y en otro continente” según Apesteguía.

Esta impresionante familia llegó a ser muy diversa y dominante en la región, con varios integrantes como el Giganotosaurus, Mapusaurus, Carcharodontosaurus, Tyrannotitan o el Taurovenator. El más reciente miembro conocido es el Meraxes gigas que al igual que los demás tuvo mucho éxito hasta que “misteriosamente” desapareció del mapa en el Cretácico superior, hace entre unos 100.5 hasta 66.0 millones de años en el pasado.

Al menos una docena de especies pertenecientes a esta familia de grandes predadores se ha registrado en Suramérica, todos con características similares que comparte un tiranosaurio, desde su enorme cabeza, voraces fauces y brazos diminutos en comparación con el resto de su cuerpo.

Una gran cabeza con brazos tan pequeños

Este ejemplar de Meraxes gigas que fue hallado en Argentina es, precisamente, un hallazgo de grandes proporciones. Tenía una cabeza enorme, su cráneo medía 1,27 metros de largo y las evidencias sugieren que fue muy ornamentado en el pasado, con varias protuberancias, crestas y surcos que probablemente pudieron haber cambiado de color, por influencia de su sangre, para atraer parejas potenciales.

Sus dientes eran extremadamente afilados, con forma de cuchillos. Al igual que los cocodrilos, por ejemplo, este dinosaurio gozó de varios ciclos dentales en su vida. Tras abrir los dientes por dentro, y examinarlos tal y como si fueran el tronco de un árbol, se determinó que el ejemplar falleció a los 45 años de edad, lo que lo convierte en “el dinosaurio carnívoro más anciano que conocemos”, según Apesteguía.

Algo que desconcertó a los científicos, además, fue su particular y gran garra ubicada en el dedo medio de sus patas, con el que presumen que podía cazar a sus presas y apresarles contra el suelo.

Gran garra del Mexares gigas. / SINC

 Por su parte, los brazos del tamaño de un humano promedio continúan siendo un misterio, debido a que, al evolucionar, las extremidades superiores de Meraxes se redujeron hasta un 40 % en relación con su fémur, algo que sorprende a los científicos, debido a que es probable que sus brazos hayan sido importantes para algo, ya que “no parecen ser rasgos vestigiales” debido a la densa musculatura interna en su interior. No obstante, lo masivo de su cráneo sugiere que las extremidades no eran necesarias para sostener la comida.  @mundiario