Jurassic World: ¿Nos extinguiremos o se volverán a extinguir ellos?

Jurassic World.
Jurassic World.
Steven Spielberg ideó en 1993 unos dinosaurios que no eran ni monstruos, ni seres humanizados. Con el paso de los años, éstos pasaron de fieras terroríficas a dóciles velociraptores de los que compadecernos. Merecemos ser devorados.
Jurassic World: ¿Nos extinguiremos o se volverán a extinguir ellos?

Steven Spielberg consiguió despertar un interés inaudito por los dinosaurios en 1993, algo que ningún profesor en ningún aula en el mundo había conseguido con tan rotundo éxito. Esa es la magia del cine cuando la magia se usa debidamente.

Si bien, todo parte de Michael Crichton, escritor superventas estadounidense, fallecido en 2008, quien fue uno de los novelistas más adaptados al cine, con permiso de Stephen King, y casi siempre, con enorme éxito de taquilla. Es el caso de su novela Parque Jurásico, publicada en 1990 y llevada al cine por Steven Spielberg en 1993.

Spielberg ya era conocido mundialmente por su buen hacer como director de películas de culto. Había aterrorizado al personal con Tiburón en el 75’, nos había presentado a los extraterrestres como nunca antes en Encuentros en la tercera fase en el 77’ y volvió a hacerlo en el 82’ con E.T.; ya nos había presentado al arqueólogo y profesor más “echao pa’lante” de todos los tiempos, Indiana Jones, nos había llevado al futuro con Regreso al Futuro en el 85’ o nos había metido en el mundo de Peter Pan con Hook en el 91’. Ahora le tocaba el turno a los dinosaurios y para triunfar se rodeó de los mejores.

Crichton participó en la escritura del guión de la adaptación de su propia obra junto a David Koepp, sin lugar a dudas, uno de los grandes guionistas de Hollywood y autor de obras tan relevantes como la primera Misión: Imposible (1996), La habitación del pánico (2002), Spider-Man (2002), La guerra de los mundos (2005), Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (2008) o la que nos ocupa, Parque Jurásico (1993). Rodeado además de John Williams en el apartado musical, ganador de 5 Óscar a la mejor Banda Sonora y de Stanley Winston en los efectos especiales, otro que logró no pocos Premios Óscar, 4 en total en la categoría de Mejores efectos especiales, uno de ellos por este filme de dinosaurios. En definitiva, Spielberg supo rodearse de los mejores para sacar adelante una película que no solo rompió la taquilla mundial con una recaudación superior al billón de dólares, sino que hizo una obra imperecedera convertida en obra de culto desde el mismo día de su estreno. Y el tiempo no ha hecho más que asentar esta idea.

Los dinosaurios de Parque Jurásico son animales prehistóricos, no monstruos ni seres a los que humanizar. A su vez, los niños, como en muchas de las películas de Spielberg, tienen su lugar bien definido y desarrollado en la historia. Hay muertes, pero no sangre y los toques de humor junto a ese mágico sentimiento de pertenecer a una familia, hacen de Parque Jurásico un filme imperecedero, entrañable pero no menos peligroso. Al fin y al cabo, las aventuras en este parque se convierten en algo infernal para nuestros protagonistas encabezados por Sam Neill, Leura Dern, Jeff Goldblum y Richard Attenborough.

El mundo perdido: Jurassic Park estrenada en 1997 nos lleva de nuevo a una de las islas que se convertirá en protagonista a partir de ahora, al menos hasta Jurassic World: el reino caído, la isla Nublar. Steven Spielberg vuelve a ponerse a los mandos de la máquina de hacer dinero junto a David Koepp que escribió una nueva aventura jurásica, John Williams otra vez en la composición musical y Stan Wilson para seguir con unos efectos especiales que ya fueron magistrales en el Parque Jurásico del 93’. Hasta tal punto que las películas se pueden disfrutar ahora sin sentir que estemos viendo algo realmente prehistórico. Ente los actores volvemos a ver a Jeff Goldblum y la figura femenina, en esta ocasión, estuvo encarnada por Julianne Moore. Nuevo éxito de taquilla pero menor, más de 600 millones de dólares. La película empezó a introducir cierta ferocidad en los dinosaurios que seguían matando y comiendo personas sin salpicar sangre en el rostro de los atemorizados humanos, pero sí comenzamos a ver el rojo de la muerte mezclada en el agua de los riachuelos de la isla. Eso sí, aún siguen sin humanizarse los dinosaurios. Como sociedad todavía no habíamos llegado a cometer ese error.

Parque Jurásico III (2001) pone fin a esta primera parte de la saga con una entrega más sangrienta y terrorífica. La historia, escrita a cuatro manos por el propio Michael Crichton, Alexandre Pyne, Jim Taylor y Peter Buchman, es mucho más sencilla prescindiendo de cualquier elemento que tenga que ver con intereses corporativos de explotación del parque de dinosauros. En hora y media lo que veremos es a los actores Sam Neill, de regreso a la saga, William H. Macy y Téa Leoni luchando por rescatar a un niño de la isla Nublar. Si bien los efectos visuales siguen corriendo a cargo de Stan Winston e Industrial Light & Magic (ILM) no son tan exquisitos como en sus predecesoras. Su director Joe Johnston, que en 1995 había cosechado enorme éxito con Jumanji, firma aquí, sin embargo, la peor entrega de toda la saga. La recaudación, de hecho, fue inferior a las anteriores, 38 millones de dólares.

La franquicia no estaba muerta, pero sí lo suficientemente exprimida como para hacer un parón. Y así fue.

Catorce años después Jurassic World llegó a la gran pantalla en 2015, de la mano de Colin Trevorrow, director que junto a su amigo y guionista Dereck Conolly, más Rick Jaffa y Amanda Silver, crean una historia en tres actos que se convertirá en tres películas (Jurassic World, Jurassic World: el reino caído y la última, Jurassic World: Dominion). La aventura regresa en un parque de dinosaurios a pleno rendimiento donde, incluso, se han atrevido a crear un nuevo dinosaurio a través de la manipulación genética, el Indominus. Sin embargo, las joyas seguirán siendo los velociraptores a quienes ya vimos actuar en manada en Parque Jurásico (1993). En el filme de 2015 se empieza a introducir la humanización de los animales de la mano del personaje de Chris Patt, un cuidador y adiestrador de velociraptores. Esta humanización irá a más en las siguientes películas.

La música deja de ser hilo conductor de la acción y sin John Williams, será Michael Giacchino quien agarré el testigo de la composición, pero lo hará sin menos épica.

Jurassic World recoge lo mejor de las películas de aventuras de Spielberg y es un filme, no solo divertido, sino muy bonito estéticamente y con una historia familiar, de romance y de acción que encaja perfectamente. Los peligros se van resolviendo a cada decisión que toman los personajes quienes van sufriendo una evolución a medida que la trama avanza. Un regreso inmejorable y una recaudación que, al igual que la primera, superó el billón de dólares de recaudación.

Los efectos especiales ya contemplan técnicas como la animatrónica y el CGI (imágenes generadas por ordenador) pero, aún con este salto de calidad, los dinosaurios de esta nueva trilogía no echan por tierra a los de la primera que ya estaban sorprendentemente bien logrados.

El español J.A. Bayona se hizo cargo de la segunda entrega de esta segunda trilogía, Jurassic World: el reino caído, estrenada en 2018, que cuenta con muchos más elementos que tienen que ver con la experimentación biológica, el mercado de animales exóticos y los intereses ocultos de una industria de multimillonarios y gobiernos ansiosos por hacerse con el arma más letal sobre la faz de la Tierra. Con el Indominus fuera de combate, la nueva especie creada se llama Indoraptor, más feo y más fiero que su predecesor pero que, nuevamente, caerá bajo la gran inteligencia del velociraptor Blue, el cual los guionistas ya lo han humanizado al máximo, algo totalmente contrario a como fue representado por Michael Crichton en su novela: un cruel y astuto asesino. Y también algo que choca con los estudios de esta especie los cuales indican que si bien eran inteligentes comparados con otros dinosaurios, no eran tan inteligentes como los grandes felinos que actualmente pueblan la Tierra. Pero el cine, ya lo sabemos, tiene vía libre para recrear y hacernos empatizar, aunque sea con un carroñero y depredador velociraptor.

Colin Trevorrow y Derek Connoly firmaron el guión de este filme que, nuevamente superó el billón de dólares de recaudación.

En la tercera parte que se estrena este fin de semana en cines, Trevorrow regresa a la dirección para poner el ¿broche final? de la que es la saga de películas más importantes de su carrera como director. Lo que nos encontraremos en Jurassic World: Dominion es un planeta en el que los dinosaurios habitan libremente (recordemos que Maisie apretó el botón que dejó libres a todos los dinosaurios aún vivos en El reino Caído) y los humanos luchan por la primacía del planeta. ¿Nos extinguiremos o se volverán a  extinguir ellos? @opinionadas en @mundiario

 

Jurassic World: ¿Nos extinguiremos o se volverán a extinguir ellos?
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