Las llamas arrasan Las Médulas: un golpe al patrimonio cultural legado por Roma

En el siglo I, los romanos transformaron más de 1.200 hectáreas para extraer oro, más de 100 millones de metros cúbicos de tierra, y crearon una red hidráulica de 800 kilómetros, superior incluso a la de la propia Roma.
Las Médulas, Patrimonio de la Humanidad y Monumento Natural de la UNESCO. / RR.SS
Las Médulas, Patrimonio de la Humanidad y Monumento Natural de la UNESCO. / RR.SS

El fuego que comenzó el pasado sábado en Yeres ha consumido gran parte del espacio natural de Las Médulas, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997. Según el Comité Estatal de Coordinación y Dirección (CECOD), las llamas han afectado a un paisaje cultural único en el mundo, fruto de la mayor mina de oro a cielo abierto excavada por el Imperio Romano. La tragedia no solo se mide en hectáreas calcinadas: se trata de la pérdida de un entorno donde historia, ingeniería y naturaleza formaban un equilibrio milenario.

El profesor ad honorem del CSIC, Javier Sánchez-Palacios, uno de los mayores conocedores del yacimiento, ha subrayado que no hablamos de un espacio natural puro, sino de un paisaje modelado por la acción humana hace dos mil años. En el siglo I, los romanos transformaron más de 1.200 hectáreas para extraer oro, moviendo más de 100 millones de metros cúbicos de tierra y creando una red hidráulica de 800 kilómetros, superior incluso a la de la propia Roma.

El incendio ha dañado no solo la antigua mina y los depósitos de agua, sino también los castaños centenarios, introducidos por los romanos y convertidos en seña de identidad de la zona. Estos árboles no solo daban belleza al paisaje, sino que estabilizaban los suelos y prevenían la erosión. Sin ellos, advierte Sánchez-Palacios, la roca permanece, pero la integridad de las infraestructuras históricas queda en riesgo con las primeras lluvias.

El alcalde de Carucedo, Alfonso Fernández Pacios, ha descrito el panorama con crudeza: “está todo negro, incluso los picachos de Las Médulas. Ha habido fuegos antes, pero este ha sido voraz”. Entre las pérdidas materiales se cuentan el Aula Arqueológica, centro de interpretación donde los visitantes aprendían sobre las técnicas romanas de extracción de oro, y el Mirador de Orellán, una de las vistas más emblemáticas del paraje.

El impacto no se limita a lo histórico: el incendio ha arrasado zonas de castaños cuya cosecha sustentaba a decenas de familias, y ha dejado en el aire el futuro de un turismo que atraía a 200.000 visitantes al año. La población local, que en su día defendió la limpieza y prevención del monte, ve cómo sus advertencias quedaron sin respuesta.

Causas y circunstancias extremas

El siniestro de Yeres se enmarca en una ola de incendios que ha castigado Castilla y León en los últimos días, con 64 focos en provincias como León, Zamora, Palencia o Ávila. Aunque muchos fueron provocados por rayos latentes, el de Las Médulas apunta a un origen intencionado. Factores meteorológicos extremos —temperaturas superiores a 40 grados centígrados, vientos cambiantes de más de 50 km/h y una humedad inferior al 15%— crearon el caldo de cultivo perfecto para un avance descontrolado de las llamas.

Un fenómeno poco común, el torbellino de fuego, sorprendió a los operativos de extinción, poniendo en peligro sus vidas y arruinando horas de trabajo previo. La magnitud de la catástrofe ha llevado al alcalde a solicitar la declaración de zona catastrófica.

Declarada Bien de Interés Cultural en 1998, Monumento Histórico en 1931 y Monumento Natural en 2002, Las Médulas es mucho más que un enclave turístico. Es testimonio del ingenio romano, capaz de modificar la geografía y crear incluso el lago de Carucedo, considerado el primer lago artificial de la Antigüedad.

El consejero de Cultura, Gonzalo Santonja, ha prometido la recuperación inmediata de las infraestructuras dañadas, pero la restauración de la cubierta vegetal —y con ella, del paisaje cultural— será un proceso largo y complejo. La pérdida de castaños y sotobosque no solo afecta al valor estético, sino que expone al yacimiento a la erosión, amenazando con borrar huellas arqueológicas aún por documentar. @mundiario

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