El James Webb identifica una posible atmósfera en una supertierra

Representación artística de 55 Cancri e. / RR.SS.
Representación artística de 55 Cancri e. / RR.SS.
Gracias a las capacidades de este instrumento, los científicos están más cerca de entender el comportamiento de los planetas rocosos y la generación de otros tipos de entornos habitables.
El James Webb identifica una posible atmósfera en una supertierra

La búsqueda de vida más allá de nuestro sistema solar ha dado un paso gigantesco con un reciente hallazgo: el Telescopio Espacial James Webb (JWST) identificó evidencia de una posible atmósfera en 55 Cancri e, una supertierra ubicada a 41 años luz de distancia. Este descubrimiento, liderado por un equipo de científicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA y la Universidad de Berna, marca un hito en la exploración de exoplanetas y arroja luz sobre la composición de mundos más allá de nuestro propio sistema solar.

55 Cancri e, descubierto en 2004, es un planeta rocoso con una masa aproximadamente 8 veces mayor que la Tierra, orbitando alrededor de una estrella similar al Sol. Sin embargo, su órbita extremadamente cercana a su estrella lo convierte en un mundo inhóspito, con temperaturas extremadamente altas que podrían convertir toda su superficie en un océano de magma.

El estudio, publicado en la revista Nature, revela la existencia de una posible atmósfera secundaria en 55 Cancri e, una observación sin precedentes en un planeta rocoso fuera de nuestro sistema solar. Esta atmósfera, según los investigadores, podría estar compuesta por gases volátiles liberados por la actividad volcánica en el planeta, en lugar de haber sido creada durante las fases iniciales de su formación.

Los datos recopilados por el JWST fueron clave para este descubrimiento. Utilizando la cámara de infrarrojo cercano (NIRCam) y el instrumento de infrarrojo medio (MIRI), los científicos pudieron medir la cantidad de luz infrarroja emitida por el planeta en diferentes longitudes de onda. Estas mediciones sugieren la presencia de una atmósfera que podría estar redistribuyendo la energía térmica desde el lado diurno del planeta hacia el lado nocturno.

“Esta es la mejor evidencia hasta la fecha de una atmósfera de planeta rocoso fuera de nuestro sistema solar”, explican desde la Universidad de Berna en un comunicado de prensa.

Aunque 55 Cancri e no se considera habitable debido a sus condiciones extremas, su estudio proporciona información invaluable sobre la composición y evolución de los planetas rocosos. Además, demuestra el potencial del JWST para detectar atmósferas en exoplanetas y profundizar nuestra comprensión del universo.

Debido a su cercanía al astro Copérnico, que es mayor a la de Mercurio con el Sol, tarda tan solo 18 horas en completar una órbita y es extremadamente caliente. Estos datos dan a entender que es posible que toda su superficie sea un océano de magma, en vez de estar compuesta por roca sólida.

El coautor de la investigación, profesor de Astrofísica en la Universidad de Berna y miembro del Centro Nacional de Competencia en Investigación (NCCR) PlanetS, Brice-Olivier Demory, declaró: “55 Cancri e es uno de los exoplanetas más enigmáticos. A pesar de la enorme cantidad de tiempo de observación obtenido con una docena de instalaciones terrestres y espaciales en la última década, su propia naturaleza ha permanecido esquiva, hasta hoy, cuando las piezas del rompecabezas finalmente pudieron unirse gracias al Telescopio Espacial James Webb (JWST)”.

Su recorrido tan cercano a la estrella le aportó a los científicos la información necesaria para llegar a la conclusión de que no gira sobre sí mismo, sino que uno de sus lados está sumido en una oscuridad permanente, mientras que el otro recibe luz en todo momento. Debido a esto, por más que comparta ciertas características con la Tierra, no se plantea como un cuerpo celeste habitable.

Este descubrimiento también plantea preguntas fascinantes sobre la posibilidad de encontrar vida en otros mundos. Aunque 55 Cancri e no parece ser un candidato viable, el estudio de su atmósfera podría ayudar a los científicos a identificar planetas potencialmente habitables en el futuro.

El término “atmósfera secundaria” se refiere a un tipo de atmósfera que no se creó por una acumulación de capas durante las fases iniciales de la formación del planeta (atmósfera primaria), sino que es producto de actividad volcánica. Esto sucede en 55 Cancri e, ya que la cercanía a su estrella hubiera destruido a cualquier atmósfera primaria debido a las altas temperaturas y la constante radiación.

Los científicos suponen que los gases presentes en el gran océano de magma que lo recubre “reponen continuamente” a la atmósfera secundaria del planeta. En el estudio se explica que “las mediciones descartan el escenario en el que el planeta sea un mundo de lava envuelto por una tenue atmósfera hecha de roca vaporizada, e indican una atmósfera volátil de buena fe, probablemente rica en CO₂ o CO”.

El descubrimiento de una posible atmósfera en 55 Cancri e representa un avance significativo en nuestra comprensión del universo y resalta la importancia de la exploración espacial en la búsqueda de vida más allá de nuestro propio sistema solar. @mundiario

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