Identificada una galaxia idéntica a la Vía Láctea en los confines del cosmos
El universo tiene aproximadamente 13,800 millones de años, y una investigación liderada por el el astrofísico Luca Costantin y su equipo revela que hace 11.700 millones de años, cuando el universo tenía solo el 15% de su edad actual, ya existían galaxias parecidas a la Vía Láctea. El telescopio James Webb, increíblemente sensible, ha capturado la tenue luz emitida por estas galaxias en la infancia del cosmos. Costantin lo describió en una entrevista para El País como "ver nuestra galaxia en el pasado". ceers-2112 es la galaxia similar a la Vía Láctea más distante que se conoce.
Esta galaxia, llamada ceers-2112, se encuentra en una región del cielo ubicada entre las constelaciones de la Osa Mayor y el Boyero. Las estrellas en ceers-2112 tienen una masa total equivalente a 3.900 millones de masas solares, lo que coincide con las simulaciones de cómo era la Vía Láctea en ese momento. Según Pablo G. Pérez González, también astrofísico, la Vía Láctea tenía alrededor de 10 veces menos masa solar en ese período. La Vía Láctea, al igual que otras galaxias espirales en el universo cercano, tiene una estructura alargada en forma de barra en su región central. El telescopio espacial Hubble, lanzado en 1990 y primitivo en comparación con el actual James Webb, permitió estudiar alrededor de 2.000 galaxias similares hace 15 años. En ese momento, los astrónomos de la NASA concluyeron que las barras centrales eran el resultado final de la evolución de las galaxias espirales, ya que se formaban cuando las órbitas de las estrellas se volvían inestables y se desviaban de su camino circular anterior. Estas barras acumulaban grandes cantidades de gas y daban lugar a la formación de nuevas estrellas, transformando las galaxias.
La joven ceers-2112, que tenía solo 2.100 millones de años cuando su luz llegó al telescopio, sorprendentemente presenta una barra en su centro. Pablo G. Pérez González explicó a El País la importancia de estas estructuras alargadas: "Son extremadamente importantes, por ejemplo, para la vida. Para que se forme el Sol con sus metales, en la región donde estamos nosotros, y para que un planeta con abundante hierro, níquel y otros elementos necesarios para la vida se forme alrededor, primero hay estrellas con órbitas elípticas que transportan material desde las zonas de formación de estrellas en una galaxia hacia las regiones externas".
Hace tres años, se anunció la existencia de otra "hermana gemela" de la Vía Láctea, la galaxia SPT0418-47, que ya era un objeto gigantesco y estable cuando el cosmos tenía solo 1.400 millones de años. Sin embargo, esta galaxia no tenía una barra central. Pérez González aseguró: "La Vía Láctea puede tener innumerables gemelas, y cada una se observa en diferentes momentos de la historia del universo. Con estas gemelas, esperamos trazar la evolución de la Vía Láctea". La galaxia ceers-2112 lleva este nombre por las siglas del proyecto internacional "Cosmic Evolution Early Release Science" (Ciencia de la Evolución Cósmica de Publicación Anticipada), en el que participan los astrofísicos del Centro de Astrobiología.
La poderosa capacidad del telescopio espacial James Webb ha revolucionado la astronomía al permitir la detección de las primeras galaxias que se formaron en el universo. Con futuras observaciones, se podrá determinar si ceers-2112 fue una excepción en la juventud del cosmos o si había muchas "hermanas gemelas" de la Vía Láctea. El estudio fue publicado en Nature, importante publicación científica. @mundiario


